La embotelladora acordó este mes comprar la brasileña Compañía de Bebidas Ipiranga por 1.220 millones de reales (US$ 540 millones), una jugada que la agencia calificadora Fitch consideró un “enfoque agresivo para un crecimiento inorgánico” y dijo ser un motivo para recortar la nota de “A” a “A-”.
“Una rebaja (en la nota) es algo a lo que estamos dispuestos a aceptar”, comentó en una entrevista a Bloomberg el director financiero de Andina, Andrés Wainer. La actual carga de deuda de la compañía es aproximadamente igual a un año de ganancias antes de Ebitda. “Este acuerdo duplicará eso”, acotó el ejecutivo.
Además, el interés de la firma chilena es competir con la mayor embotelladora de la región, la mexicana Femsa, que también ha salido de compras en Brasil y en junio acordó pagar US$ 448 millones por la embotelladora Companhia Fluminense de Refrigerantes. El 10 de julio Andina emitió un comunicado donde decía que “busca convertirse en un líder en todos los mercados en los que opera, y actuar como un consolidador entre los embotelladoras de Coca Cola en Latinoamérica”.
La compra de Ipiranga se da tras una serie de jugadas tales como la fusión por absorción de Embotelladoras Coca Cola Polar anunciada el año pasado y la compra del 40% de la participación de la brasileña Sorocaba Refrescos por US$ 71 millones.
La compañía tenía $ 289.000 millones (US$ 570 millones) de deuda total a fines del primer trimestre, el triple que hace un año.
En tanto, el ratio del total de la deuda de Andina versus su Ebitda a doce meses alcanzó 1,4 veces a fines del primer trimestre, desde 0,7 veces el año anterior. Femsa, por su parte, tuvo un total de deuda en relación con su Ebitda de 1,1 veces a fines del trimestre pasado, según datos recopilados por Bloomberg.
“Una rebaja (en la nota) es algo a lo que estamos dispuestos a aceptar”, comentó en una entrevista a Bloomberg el director financiero de Andina, Andrés Wainer. La actual carga de deuda de la compañía es aproximadamente igual a un año de ganancias antes de Ebitda. “Este acuerdo duplicará eso”, acotó el ejecutivo.
Además, el interés de la firma chilena es competir con la mayor embotelladora de la región, la mexicana Femsa, que también ha salido de compras en Brasil y en junio acordó pagar US$ 448 millones por la embotelladora Companhia Fluminense de Refrigerantes. El 10 de julio Andina emitió un comunicado donde decía que “busca convertirse en un líder en todos los mercados en los que opera, y actuar como un consolidador entre los embotelladoras de Coca Cola en Latinoamérica”.
La compra de Ipiranga se da tras una serie de jugadas tales como la fusión por absorción de Embotelladoras Coca Cola Polar anunciada el año pasado y la compra del 40% de la participación de la brasileña Sorocaba Refrescos por US$ 71 millones.
La compañía tenía $ 289.000 millones (US$ 570 millones) de deuda total a fines del primer trimestre, el triple que hace un año.
En tanto, el ratio del total de la deuda de Andina versus su Ebitda a doce meses alcanzó 1,4 veces a fines del primer trimestre, desde 0,7 veces el año anterior. Femsa, por su parte, tuvo un total de deuda en relación con su Ebitda de 1,1 veces a fines del trimestre pasado, según datos recopilados por Bloomberg.
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