Las claves
- Ahora la atmósfera entre las dos mayores economías del Mercosur se ha vuelto a caldear tras la decisión de Argentina de rescindir este martes a la firma brasileña América Latina Logística (ALL) el contrato de concesión para administrar dos líneas férreas de carga.
- En marzo pasado, la minera brasileña Vale suspendió un millonario proyecto en Argentina, que el Gobierno de Cristina Fernández consideraba estratégico.
El nuevo frente de conflicto entre Argentina y Brasil por los malogrados negocios de empresas brasileñas en suelo argentino amenaza con afectar las relaciones políticas bilaterales y la dinámica misma del Mercosur.
Si el bloque suramericano, integrado también por Uruguay, Paraguay y Venezuela, se vio en el pasado sacudido muchas veces por las recurrentes guerras comerciales entre Argentina y Brasil, ahora la tormenta en el horizonte es de raíz empresarial.
Los primeros truenos sonaron en marzo pasado, cuando la minera brasileña Vale suspendió un millonario proyecto en Argentina, que el Gobierno de Cristina Fernández consideraba estratégico.
Ahora la atmósfera entre las dos mayores economías del Mercosur se ha vuelto a caldear tras la decisión de Argentina de rescindir este martes a la firma brasileña América Latina Logística (ALL) el contrato de concesión para administrar dos líneas férreas de carga.
“Este es un tema complicado en la relación con Brasil. Argentina tampoco se está comportando muy bien con el Mercosur en general. Y todo esto va a complicar las negociaciones dentro del bloque”, dijo a Efe Fausto Spotorno, economista jefe del Centro de Estudios Económicos Orlando Ferreres.
Según el experto, decisiones polémicas adoptadas por Argentina, como restricciones cambiarias y comerciales y trabas al giro de dividendos al exterior, complican no sólo a empresas de sus socios en el Mercosur sino al bloque mismo en sus negociaciones internacionales, como la que desde 1999 está abierta con la Unión Europea.
“La actividad del Mercosur está frenada en los temas centrales, los comerciales y económicos. El corazón del bloque es la relación Argentina-Brasil y si la agenda entre esos dos países está paralizada, eso se traslada al Mercosur”, dijo a Efe Mauricio Claverí, coordinador de Comercio Exterior y Negociaciones Internacionales de la consultora Abeceb.com.
El comercio bilateral nunca ha sido fácil, pero en los últimos años ha sido motivo de rencillas recurrentes, sea por trabas específicas, sea por reclamos de Argentina debido al déficit en sus intercambios con Brasil, que en mayo registró un salto interanual del 36 %, hasta los 329 millones de dólares.
Claverí señaló que la rescisión del contrato con ALL tiene, según lo expresado este martes por el Gobierno argentino, un “fundamento de base”, un presunto incumplimiento del contrato de concesión, y, por tanto, “no se puede pensar en una intencionalidad de afectar a Brasil con la medida”.
Esta relación que los gobiernos de ambos países aseguran que es “estratégica”, ya evidenciaba signos de desencuentro, como la casi paralización de los contactos oficiales a nivel técnico y reuniones de alto nivel que ya no parecen ser tan efectivas como antes.
De hecho, Cristina Fernández y su colega brasileña, Dilma Rousseff, se reunieron a finales de abril pasado en Buenos Aires en medio de la crisis por el plantón de Vale, pero la cita no logró reactivar el megaproyecto minero, del que Argentina esperaba fuertes inversiones, la generación de miles de puestos de empleo y millonarias exportaciones.
Fernández y Rousseff volverán a verse las caras en la próxima cumbre del Mercosur, que se celebrará en agosto en Montevideo, una cita que promete ser caliente.
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