2013/05/16

Argentina: Cristina Kirchner va a por todo el poder


Cristina Fernandez presenta la reforma judicial
Las claves
  • El gobierno de Cristina Kirchner aspira a someter al poder judicial, a la prensa independiente y lograr dos tercios del legislativo en octubre.
(Especial para Infolatam por Rogelio Núñez)-. Cristina Kirchner ha convertido 2013 en un año clave para su gobierno. El poder judicialla libertad de prensay hasta el poder legislativo corren el riesgo de quedar férreamente controlados por el kirchnerismo que desea garantizar el futuro de su proyecto político más allá de 2015.
El día 27 de febrero de 2012,  en un acto en conmemoración del bicentenario del primer izamiento de la bandera nacional por Manuel Belgrano, en Rosario, Cristina Kirchner pronunció una frase que resume el norte que persigue el kirchnerismo (“Vamos por todo, por todo”).

Aunque no tenía el micrófono abierto, las palabras pudieron entenderse claramente y la frase sin sonido se ha convertido en una consigna del oficialismo.
Una frase que también ha calado en el panorama político argentino y que se ha vuelto en contra el cristinismo. La semana pasada, la diputada opositora Elisa Carrió aseguraba que “el Gobierno se está yendo del poder y va por todo … se quedó sin apoyo” y “como sabe que se les termina el banquete, están tirando del mantel”.

Mauricio Macri, alcalde de Buenos aires, era ayer mucho más contundente: “en las últimas semanas hemos visto que han recrudecido los ataques a dos pilares de nuestra democracia: la justicia y la libertad de prensa. La Presidenta quiere que no haya más prensa libre en la Argentina, y eso dañaría gravemente la democracia”.

La eliminación del poder judicial
Ese “vamos por todo” es una consigna que se ha hecho realidad en el avance sobre el poder judicial y la libertad de prensa.

El gobierno de Cristina Kirchner ha impulsado tres proyectos de reforma judicial entre los que destaca la reforma el Consejo de la Magistratura que persigue partidizar la elección de los representantes de jueces, abogados y académicos en el organismo que selecciona y sanciona a los magistrados.
Clarín de aliado hasta 2008 a enemgo número uno del kirchnerismo
Para la Presidenta la reforma supone una democratización de la justicia “porque para los invisibles y los pobres no hay cautelares ni inconstitucionalidades. Por eso es que es necesaria una modificación en la Justicia, para que no sólo exista para aquellos que tienen presión de lobby, o que cuentan con el dinero para contratar buenos equipos de abogados, sino que para todos por igual”.
Sin embargo, estas medidas han provocado una lluvia de críticas.
Desde el ámbito político, el ex jefe de Gabinete y hombre fuerte  durante los inicios del kirchnerismo,Alberto Fernández, calificó como “de una enorme gravedad” el proyecto de reforma judicial y afirmó que “al único que beneficia esta reforma es al Estado”.

El dirigente peronista también manifestó que, con este paquete de normas, la presidenta Cristina Kirchner busca “subordinar el Poder Judicial al Poder Ejecutivo” y sostuvo que el espíritu del proyecto es “volver partidaria la elección de los jueces”.

Y analistas como Joaquín Morales Solá alertan sobre que”la eliminación de uno de los tres poderes constitucionales sólo se puede hacer mediante un golpe de Estado. Es lo que se ha propuesto Cristina Kirchner con su llamada “reforma judicial” que, si prosperara, destruiría al Poder Judicial. La Presidenta ya no tiene retorno posible. Ha elegido un camino de radicalización sólo comparable con los procesos revolucionarios de Venezuela y Ecuador. Hemos hecho mucho, pero nos falta un poco para terminar el gran cambio, le dijo hace poco a un interlocutor el decisivo secretario de Legal y Técnica, Carlos Zannini. No adelantó que el “gran cambio” significaría terminar con los jueces”.

El ataque a la libertad de prensa
Esta ofensiva sobre el poder judicial coincide con una reavivamiento de la pugna entre el gobierno de Cristina Kirchner y el Grupo Clarín que se remonta a 2007-2008 y que desde entonces no ha hecho sino escalar en gravedad.
Cristina Kirchner ha propuesta que la Constitución debe ser reformada
Cristina Kirchner ha propuesta que la Constitución debe ser reformada
La decisión de Cristina Kirchner de controlar el papel destinado a la prensa para fijar su precio, producción, comercialización y distribución representa un “nuevo y grave retroceso” para la libertad de expresión en la Argentina, ha advertido la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP).
Diputados oficialistas presentaron un proyecto de ley para expropiar las acciones del Grupo Clarín y el diario La Nación en Papel Prensa, la única empresa que produce papel para diarios en el país, bajo el principio de que se trata de un bien “de utilidad pública”.

“Cuando el Estado, en cualquier país, controla el insumo básico de la prensa para que los periódicos puedan circular y difundir sus informaciones y opiniones, el riesgo de que se cometan arbitrariedades en función de las líneas editoriales de los medios y periodistas aumenta exponencialmente ”, declaró Claudio Paolillo, presidente de la Comisión de Libertad de Expresión e Información de la SIP.

El Gobierno acusa a los máximos responsables de los dos diarios (la propietaria y al presidente del grupo Clarín,Ernestina Noble y Héctor Magnetto; el director de La NaciónBartolomé Mitre, y a los hermanos Peralta Ramos, ex dueños del diario La Razón) de haberse apropiado de Papel Prensa en noviembre de 1976 gracias a las presiones que ejercieron los militares sobre Lidia Papaleo, viuda de David Graiver, dueño inicial de la empresa. Papaleo fue secuestrada y torturada en marzo de 1977 y asegura que esas presiones existieron.

Ya en 2010 Cristina Kirchner aseguraba que “ese proyecto de ley también encomendará al Ejecutivo a realizar un marco regulatorio de este insumo básico producido monopólicamente por una sola empresa con premisas fundamentales como tratamiento igualitario para todos los diarios en precio, condiciones y cantidades. También una política de mayor inversión en la que el Estado va a participar para que no tenga que importarse papel”.

Como señala Adrián Ventura en el diario La Nación “la expropiación de parte de Papel Prensa y la posibilidad de que la Comisión Nacional de Valores (CNV) disponga la intervención del Grupo Clarín y desplace al directorio de la empresa -una alternativa que genera mucha controversia incluso dentro del propio organismo- parecen estrategias distintas, pero apuntan al mismo objetivo de tomar el control de las compañías”.

Controlar el legislativo para impulsar la reelección
Todo este avance del kirchnerismo debe culminar en las elecciones legislativas de este mes de octubre. Solo con una victoria aplastante de los seguidores de Cristina Kirchner se podría impulsar una reforma constitucional que permita la reelección de la actual Presidenta.
EFE/Leo La Valle
La presidenta de Argentina, Cristina Fernández de Kirchner.
Electa en 2007 y reelecta en 2011 , la carta magna no le permite optar a una nueva reelección en 2015.
Cristina Kirchner no ha mencionado que busque la reelección pero sí su entorno tanto de diputados como Héctor Recalde (“Dicen que la Constitución es justa y yo pregunto: ‘Si el pueblo decide reformar la Constitución Nacional y posibilita la re-reelección, ¿es injusto?“) como el grupo kirchnerista La Cámpora.
Pero dado el momento de dificultades económicas (inflación), polarización política y movilización opositora parece difícil que el gobierno logre los votos y los escaños suficientes.

En cuatro de los cinco distritos más grandes del país el oficialismo tendría pocas posibilidades de ganar las elecciones legislativas de 2013. Se trata de Mendoza, Córdoba, Santa Fe y Capital Federal. Si no alcanza un porcentaje similar al de 2011, difícilmente el Gobierno logre los legisladores suficientes para reformar la Constitución que permita la re-reelección de Cristina Kirchner.

Para tener ese tercer mandato, la Presidenta tiene que repetir el resultado de 2011, cuando el kirchnerismo obtuvo el 54% de los votos.

Para conseguir los dos tercios de los votos en la Cámara de diputados, que garantizarían una reforma de la Constitución y así abrirían la posibilidad de introducir en el texto la reelección indefinida o al menos para un tercer mandato, Cristina Kirchner necesita sumar unos 172 diputados.

Y la Presidenta quiere reformar la Constitución. Ayer mismo lo admitió cuando levantando un viejo ejemplar de carta magna dijo que “a ésta hay que leerla completa, pero tampoco significa que sea perfecta y debería ser modificada”, aunque luego añadió: “No, no. No. No voy a proponer ninguna modificación”,

El ultrakirchnerismo aspira a que Cristina Kirchner pueda ser reelecta en 2015
El Frente para la Victoria-PJ reúne actualmente 116 diputados propios, 78 de ellos con mandato hasta 2015. Pero alcanza 137 apoyos con sus aliados.
Con 88 diputados seguros , al kirchnerismo le hacen falta 84 más para alcanzar 172 votos necesarios para obtener los dos tercios que requiere una reforma constitucional.

En 2011 las listas oficialistas consiguieron 86 bancas. Es decir que si el oficialismo repitiera esa elección en 2013 quedaría con 174 diputados, dos más de los necesarios para declarar la reforma constitucional.

Pero, el problema que enfrenta el gobierno es que los sondeos indican que podría perder en cuatro de los cinco distritos grandes (Mendoza, Córdoba, Santa Fe y Capital Federal) y que en la provincia de Buenos Aires todo depende de como marche la relación con el gobernador Daniel Scioli.

Como señala Joaquín Morales Solá “el país está flotando sobre una crisis institucional, latente y peligrosa. La desataron funcionarios cristinistas que acorralan a los jueces y al periodismo independiente. Un conflicto entre el Poder Ejecutivo y el Poder Judicial es inminente. El Grupo Clarín podría ser intervenido en las próximas horas y parte del paquete accionario de Papel Prensa sería confiscado en pocas semanas. Es la expresión más cabal del terrorismo simbólico de un Estado cuyas autoridades nacieron democráticas.

Y concluye este analista: “La Argentina cristinista ya pertenece por derecho propio a un exótico club de países latinoamericanos (Venezuela, Ecuador y Nicaragua, sobre todo), que se propuso cambiar la cultura democrática, el sistema político y las reglas del juego con votos conseguidos con otras promesas”.

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