Los votantes han hablado. ¿Y ahora qué? ¿Cómo nuestro aún dividido gobierno hará frente a las crecientes amenazas y desafíos? esas son las cuestiones lógicas que enfrenta el demócrata Barack Obama.
Esas preguntas fueron lanzadas pertinentemente en un editorial deThe New York Times, que expuso los retos más allá del huracán "Sandy" que asumirá en su nuevo mandato el demócrata.
La victoria de Obama tiene bases en la buena gestión de la crisis ocasionada por el fenómeno meteórico pero continuando con la tónica del forecast o de la previsión del clima el diario enumeró "algunos de los asteroides que vienen a toda velocidad hacia nosotros y que la mitad de nosotros ya podemos ver con nuestros propios ojos": El propio cambio climático y la atención a sectores como las mujeres y los adultos mayores, así como la desigualdad entre ricos y pobres cabe recordar que México se encuentra dentro de los países más desiguales evaluados por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). De acuerdo con la organización, México se caracteriza por ser altamente desigual en materia de ingresos y su redistribución, debido a las altas tasas de autoempleo, la concentración de los subsidios y una pobre base fiscal.
Según el sitio web Cubadebate, la desigualdad social en Estados Unidos ha alcanzado los niveles de la Gran Depresión en 1929. Cubadebate citó el 24 de enero un nuevo libro dedicado a este problema, el premio Nobel de Economía, Joseph Stiglitz, en el que declara que el "sueño americano" es un mito: desde 2008 el 1% de los estadounidenses más ricos obtienen alrededor del 93% de todos los ingresos en el país.
The New York Times recordó que la izquierda ha estado protestando por la desigualdad creciente desde que Ronald Reagan recortó los impuestos a los ricos y los beneficios para los pobres, en tanto que una gran cantidad de acuerdos sobre recientes becas documenta los dañinos efectos en lo social, moral y económico de separar a los que tienen cada vez más de los que no tienen. "Casi todas las ganancias en la productividad en los últimos 30 años se han ido a los más ricos, pero el derecho justifica la tendencia y niega su toxicidad".
Sobre las crecientes prestaciones, el rotativo recapituló que la derecha se ha lanzado en contra del gasto en ellas desde la década de 1960 y desbordó su frustración en el movimiento Tea Party. "El estado del bienestar es una amenaza a los valores conservadores tradicionales de responsabilidad personal (la gente tiene menos incentivos para planificar su propio futuro) y la solvencia fiscal", explicó. Dijo que la situación es muy clara, "a pesar de los errores lógicos por los comentarios --sobre que 47 por ciento de los seguidores de Obama viven del estado-- hechos por Mitt Romney, nos enfrentamos a la bancarrota cuando los baby boomers se jubilan y un porcentaje de trabajadores cuya economía se hunde tienen que pagar los gastos cada vez mayores de una clase de jubilados. Sin embargo, los demócratas quieren proteger a los estadounidenses mayores, estudiantes y casi todos los demás de la necesidad de sacrificarse".
La explosión demográfica particular fue otro tema considerado problemático en el editorial. Se refirió al incremento de nacimientos entre madres solteras. En 1960, cinco por ciento de los niños estadounidenses nacían de madres solteras. En 2010, esa cifra fue de más de 40 por ciento. "Los conservadores consideran a la familia tradicional como elemento insustituible de la sociedad y, por lo tanto están horrorizados de que la maternidad fuera del matrimonio sea pronto la norma nacional, mientras, la izquierda ha sido ambivalente sobre el valor del matrimonio (por lo menos, antes del impulso al matrimonio gay), a veces lo ve como una institución patriarcal y está renuente a admitir que un matrimonio estable es muy bueno para los niños".
The New York Times opinó que "Estados Unidos se enfrenta a muchas amenazas graves, pero cada lado ve algunas y niega otras", al recordar que la moral "une pero también cierra".
Citó al filósofo John Stuart Mill quien describió el problema en 1840, haciendo notar que en casi todas las controversias ideológicas importantes "los dos lados tenían razón en lo que afirmaban, pero estaban equivocados en lo que negaron, y que si cualquiera hubiera tomado un poco de los puntos de vista del otro además de los propios, poco se habría necesitado para hacer que su doctrina fuera correcta".
Para ver el diagnóstico de Mill en acción, dijo, tenga en cuenta que "el matrimonio está desapareciendo principalmente entre los estadounidenses que no tienen un título universitario de cuatro años. El matrimonio confiere muchos beneficios para los niños ya que les ayuda a subir a un nivel superior de riqueza, los niños que no se benefician de un matrimonio estable son más propensos a caer. Así que si usted es un liberal que está preocupado por el asteroide de la inequidad, podría considerar asociarse con un grupo conservador tratando de promover el matrimonio".
Continuó que "entonces había quedado de bruces con el problema de que las mujeres rara vez quieren casarme con un hombre que no tiene trabajo pero si malas perspectivas". Así que, sugirió, "si usted es un conservador que se preocupa por el asteroide de la madre soltera, es posible que desee colaborar con los grupos liberales que trabajan para mejorar la equidad educativa y encontrar maneras de mantener a los jóvenes pobres en la escuela".
El huracán "Sandy" sólo "nos dio una probadita de lo que es probable que suceda con más frecuencia", dijo el influyente periódico, que explicó las lógicas diferencias sociales: "La izquierda ha dado la alarma sobre el calentamiento global desde la década de 1990. Es una amenaza para el medio ambiente y para las personas pobres de todo el mundo - los valores sagrados para los liberales -, pero la derecha en gran parte niega el consenso científico, en parte porque muchos de los remedios requieren límites a la industria y la intervención en los mercados (en violación a los valores sagrados para algunos conservadores).
Pero esto siguiendo al diario-- es lo más humano y lo más urgente a corregir: "Maldecimos la ceguera del contrincante (quien no ve los mismos problemas que uno) sin reconocer la nuestra. Pero si somos capaces de mirar al cielo y ver toda una flota de asteroides se dirigen a nosotros, perdemos nuestra visión de túnel y experimentamos una forma saludable de pánico. Estamos en un gran problema, y aquél que ejerce el hiperpartidismo debería estar avergonzado - o ser expulsado de su puesto. El día después de las elecciones es el día para todos nosotros, y nuestros hermanos y primos, hay que unirse y empezar a construir un sistema de desvío de asteroides".
Coincido con el editorial de The New York Times sobre que "un temor compartido puede ayudar". Obama no lo tiene fácil.
"El partidismo no es una mala cosa. Tenemos varios equipos para desarrollar visiones que compiten por los votantes. Pero cuando muchos de nuestros líderes no pueden ni siquiera ocasionalmente anteponer el interés nacional a los intereses del partido, hemos cruzado a hiperpartidismo. Y eso es una cosa muy mala, porque amplifica otros problemas como la crisis de la deuda, la ausencia de una política de inmigración racional y nuestra infraestructura para atender a los adultos mayores".
"Una agresión física por extraños - como Pearl Harbor o el 9/11- une a la gente como ninguna otra cosa. Pero ¿y si no hay tal ataque? ¿Podemos dejar que la competencia comercial con China lo haga? ¿Qué hay respecto a una amenaza que hemos creado nosotros mismos?"
CNN mencionó las razones por las que ganó Obama:
"Su reelección siguió unos patrones muy similares a los de George W. Bush: otro líder impopular que se impuso en un país polarizado por el amor o el odio al inquilino de la Casa Blanca. Al igual que su predecesor, el presidente también se ha enfrentado a un candidato millonario, con fama de veleta y natural de Massachussets Mitt Romney-- y también marcó la diferencia la movilización de los incondicionales en Ohio: entonces los evangélicos reclutados por Karl Rove y hoy el ejército de voluntarios reclutados por los demócratas para recorrer los suburbios de grandes ciudades como Cleveland. Al igual que hace ocho años, se medían un mal candidato Al Gore-- y un presidente impopular y el desenlace fue el mismo".
En un país partido en dos "Obama demostró que uno puede ganar unas elecciones presidenciales sin el respaldo de los votantes independientes. A base de movilizar a los incondicionales con la ayuda de las herramientas de la estadística y de la psicología social. Los sondeos a pie de urna indican que Romney venció por cuatro puntos entre los independientes. Pero el presidente compensó la derrota con un triunfo apabullante entre los jóvenes, las mujeres, los hispanos y los afroamericanos. Los demócratas ganaron gracias a una maquinaria bien engrasada que el entorno de Obama mantuvo funcionando en los estados decisivos desde 2008. Hasta 22 sucursales de campaña permanecían abiertas en el minúsculo estado de New Hampshire por sólo siete de su rival. Esa estructura ayudó a identificar los mensajes más eficaces entre las bases y a llevar a las urnas a millones de personas. La pregunta es qué hará Obama a partir de ahora con ese país partido en dos. El presidente sólo podrá aprobar su programa si llega a acuerdos con la Cámara de Representantes, que sigue en manos de los mismos republicanos con los que no ha logrado entenderse durante su primer mandato".
Recordó que el Tea Party fue peor adversario para Mitt Romney que Obama. "Influyó el fuego amigo de un partido republicano escorado en unas posiciones demasiado conservadoras en asuntos como los anticonceptivos, el aborto o la inmigración y tampoco fueron una ayuda para el candidato las posiciones maximalistas del Tea Party en asuntos fiscales, que le obligaron a trazar un programa incoherente que proponía el imposible de reducir el déficit sin subir los impuestos ni rebajar el gasto militar. El alcalde Michael Bloomberg acertó al insinuar que estas elecciones las habría ganado el Romney de 1994 o 2003: el líder centrista que gobernó Massachusetts sin las interferencias de un partido escorado demasiado a la derecha".
Ayudó a Obama el rescate de Detroit. "La economía de Estados Unidos no termina de despegar. Pero sí ha hecho avances formidables en la mayoría de los estados decisivos. Un detalle que ayuda a comprender el triunfo de Obama en estados como Iowa y New Hampshire. El triunfo en el Medio Oeste cabe atribuirlo más bien a la decisión del presidente de ampliar el rescate de su predecesor a las firmas Chrysler y General Motors: lo que se conoce como la industria del automóvil de Detroit. Allí nació precisamente Romney, cuyo padre presidió durante años el gigante American Motors y cuya infancia transcurrió entre obreros industriales como aquéllos cuyo voto aspiraba ahora a conquistar. Y sin embargo estados como Wisconsin, Michigan, Ohio y Pensilvania quedaron fuera de su alcance por su decisión de criticar el rescate de Detroit en un artículo. El texto propugnaba una quiebra ordenada que permitiera reflotar luego la industria con otros propietarios. Palabras que el entorno de Obama ha explotado en lugares como Cleveland, Toledo o Akron, donde Chrysler y General Motors están volviendo a contratar. El artículo confirmaba el estereotipo que sobrevuela a Romney desde el día que arrancó la campaña: que es un millonario al que no le importan los problemas de la población. No importa que el mensaje no fuera cierto. Propició que el presidente lograra dos tercios de los votos en una ciudad industrial como Cleveland e impregnó las conversaciones cotidianas en los estados donde Obama ha cimentado su triunfo electoral".
Finalmente, Romney venció por 18 puntos entre los blancos y entre los jubilados pero perdió por goleada entre los jóvenes y entre las minorías como hace cuatro años. "El resultado confirma que los republicanos se enfrentan a una trampa demográfica de la que tienen que liberarse cuanto antes si no quieren permanecer varios años apartados del poder. Ningún conservador logrará llegar a la Casa Blanca si no suaviza la retórica contra los hispanos. El partido debe asumir como un objetivo necesario la reforma migratoria y prestar atención a líderes como el senador hispano Marco Rubio o el ex gobernador de Florida Jeb Bush. Romney intentó atraer a los hispanos con su mensaje económico. Pero se antojaba casi imposible que prestaran atención al miembro de un partido que había potenciado leyes retrógradas en estados como Alabama y Arizona y que había cobijado a líderes tan polémicos como Jan Brewer o el alguacil Joe Arpaio".
Los mejores deseos a Estados Unidos porque también le irá bien a México.
Por: Verónica Valenzuela González
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