2012/11/18

Pepe Ganga, un gigante que empezó con retazos


De la exitosa venta de retazos, y tras capotear crisis, se pasó a la actual cadena que completa 55 locales.

Un viento de popa trajo a Colombia, hace 70 años, a Abraham Chehebar, el gestor de los actuales almacenes Pepe Ganga, que en momentos de vaivén de la economía se han mantenido a flote y, para esta temporada, siempre en busca de innovación, le apuestan a una exclusiva línea de juguetes europea, la playmóbil.
Chehebar, como muchos otros judíos, llegó impulsado por el voz a voz que corría en el mundo y que anunciaba a Latinoamérica como “la región donde se prospera”.
Se ancló en Bogotá, con el ánimo de hacer empresa. Comercializaba telas al por mayor en el Restrepo, un barrio popular de la ciudad.
RESIDUOS MÁGICOS
Era ya el año de 1971.
El negocio iba sobre ruedas, de la mano de Moisés, Simón y Roberto, herederos del legado comercial de su padre.
Los volúmenes de retazos que acumulaban en las bodegas amenazaban con convertirse en problema de espacio, pero se les encendió el bombillo y terminaron dándole paso a una nueva idea. Decidieron abrir una ventana especial, solo para vender saldos de tela.
“Fue tal el éxito logrado que con uno de sus hijos, Abraham Chehebar, comenzó el famoso almacén El Remate, que pronto se expandió por todos los barrios populares de Bogotá”, recuerda Juan Manuel Acosta, actual gerente comercial de Pepe Ganga.
En El Remate se aprovechaban las telas para generar toda una producción con sello criollo, porque el país aún era cerrado al comercio exterior.
‘EL DE LOS PRECIOS MÍNIMOS’
Pronto, una novedad en la capital empezó a trasnochar a los empresarios. Se estaba construyendo Unicentro, el primer centro comercial en Bogotá, y querían estar allí.
“Manifestaron su deseo de un local, pero al hablar de El Remate le dieron un no rotundo.
El lugar era para estratos altos”, señala Acosta.
Para estar presentes tuvieron que crear una nueva marca, y, en 1977, cuando el moderno centro comercial abrió sus puertas, los Chehebar abrieron su almacén Máximo, en 3.000 metros cuadrados.
“Vendían telas. Luego metieron cosméticos, lencería para mujeres y productos para el hogar. En temporada alta traían juguetes”, comenta Acosta.
Empezó así la revolución, y el lema fue lo que más pegó: ‘Máximo, el de los precios mínimos’.
La esquina de Unicentro donde se anclaron era muy concurrida. Sobre todo, porque allí los compradores salían a degustar los tradicionales helados Holanda, una marca mexicana a la que le dieron un sitio en el local.
La apertura económica, propiciada por el presidente César Gaviria, fue la que finalmente dio paso al nuevo salto.
Según Acosta, “los Chehebar viajaban por China y Europa a buscar alternativas.
No querían usar Máximo como marca porque estaban posicionando otro negocio, la Bodega de importados Pepe Ganga”.
De nuevo, los empresarios se jugaron el todo por el todo al ubicarse en el parque de la 93. “En aquella época era un sitio oscuro y peligroso, un terreno baldío al que nadie le apostaba. Allí nació la primera tienda Pepe Ganga. Ellos fueron los pioneros del comercio en la zona”.
LLEGÓ LA CRISIS
Los tiempos de bonanza los llevaron a ubicar por separado los Pepe Ganga de los Baby Ganga. En uno se mantenía la línea de electrodomésticos; en el otro, toda la juguetería y ropa para bebés.
A finales de los 90, la crisis económica se vino con todo.
El precio del dólar se disparó. Las deudas en moneda extranjera crecían. Había que virar el barco.
“Se optó por meter productos de bebé en Pepe Ganga y de hogar en Baby Ganga; todo terminó siendo lo mismo. Se necesitaba aprovechar cada metro cuadrado”.
La calma retornó. En el horizonte de los Chehebar había nuevas luces. Volvieron a separar los negocios y abrieron la primera tienda fuera de Bogotá, en Bucaramanga; luego siguió Medellín y Cali. “Pepe Ganga hoy tiene 20 años y cerramos el 2012 con 55 tiendas en 13 ciudades”, dice Acosta.
A los Chehebar los impulsa el riesgo. Sus planes de expansión ahora olfatean hacia ciudades intermedias, como Sincelejo, en donde sus habitantes nunca imaginaron tener una de las tiendas que distribuyen cerca de 100.000 referencias entre juguetes, ropa, belleza y electrodomésticos. Su lección comercial es la de arriesgar para crecer.
LAS TIENDAS EN CIFRAS
En los últimos siete años, la cadena de tiendas Pepe Ganga ha tenido cifras de crecimiento de dos dígitos.
En el 2011, la variación fue de 21 por ciento con respecto al año anterior.
En esa oportunidad registraron ventas por 171.150 millones de pesos.
Al cerrar el 2012 esperan sumar 4 millones de transacciones.
A las 55 tiendas que hoy existen en 13 ciudades del país se sumarán otras más en provincia, como es el caso de Valledupar, Montería, Sincelejo y Yopal, entre otras.
Martha Morales Manchego
Redacción de Economía y Negocios

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