Empresas de América Latina abren laboratorios en Silicon Valley
Buscan mayor acceso a innovación y negocios en TI. Brasil abrirá oficina en San Francisco para apoyar nuevas compañías.
El argentino Marcos Galperin dice que hasta hace unos años era inusual
tropezar con otros latinoamericanos en Silicon Valley. Ya no.
"Cada
vez hay más gente de otras empresas y otros países", dijo el presidente
ejecutivo de MercadoLibre, la mayor plataforma de comercio electrónico
de América Latina.
A la caza en innovación y talento para
sostener su crecimiento, empresas latinoamericanas con bolsillos
profundos como MercadoLibre están invirtiendo en laboratorios en Silicon
Valley, la meca de la tecnología de la información al sur de San
Francisco.
Los empresarios latinoamericanos quieren ser parte de
la conversación sobre el futuro de la industria. ¿Y en qué otro lugar,
dicen, uno sale a tomar una cerveza y acaba charlando con ejecutivos de
Apple, Google o Facebook?
En Silicon Valley está también la
Universidad de Stanford, un semillero de innovación, y - a pocas
cuadras- l os fondos de riesgo como Sequoia Capital o Redpoint Ventures
para financiar los "startups" creados por sus estudiantes.
"Esta
es una industria muy dinámica. Cambia todo el tiempo", indicó Galperin,
que creó MercadoLibre mientras estudiaba en Stanford hace más de una
década. "Y hoy los que están en la frontera de ese cambio están en
Silicon Valley".
"Decidimos tener ahí un grupo de gente enfocada
en estudiar, analizar, ver cuáles de todas las ideas que se aplican a
América Latina y a un ecosistema de comercio electrónico como el
nuestro", añadió en una entrevista en Sao Paulo.
El movimiento
hacia el norte ocurre, curiosamente, mientras empresas estadounidenses
de Internet no paran de aterrizar en Brasil detrás de una tajada de un
mercado de comercio electrónico de US$ 12.000 millones anuales que crece
un 25% por año.
Empresas y desarrolladores de otras naciones
emergentes como India o Rusia han tenido por años una mayor presencia en
Silicon Valley. Para los latinoamericanos es en cambio una novedad.
Las
empresas latinoamericanas que vuelan al norte son líderes regionales
como el fabricante brasileño de software Totvs, que abrió en octubre un
laboratorio con 14 personas en Mountain View. Aumentar su exposición a
nuevas ideas y modelos de negocios no es para ellas un lujo, sino una
necesidad para seguir creciendo.
"El grado de innovación en
Silicon Valley es impresionante, así que queremos estar allá", explica
Alexandre Dinkelmann, el vicepresidente financiero de Totvs en Sao
Paulo. "Buscamos velocidad de desarrollo y acelerar nuestra estrategia
de negocios".
Totvs espera que la inversión en Estados Unidos
fortalezca sus negocios en Brasil y otras partes de América Latina,
donde la empresa tuvo ingresos netos por US$527 millones los primeros
nueve meses del 2012.
Razones similares llevaron a Predicta, una
empresa brasileña de inteligencia de mercado conocida globalmente por
desarrollar la herramienta de segmentación BT Buckets, a inaugurar hace
un par de semanas un laboratorio en San Francisco.
"Algo que
falta en el ecosistema brasileño es estar cerca de empresas que ayudan a
desarrollar el negocio", explica Marcelo Marzola, el presidente
ejecutivo de Predicta en sus oficinas en el distrito financiero de Sao
Paulo.
"Allá uno encuentra al tipo de R&D (investigación y
desarrollo) de Amazon para tomar un café y te dan consejos
extremadamente valiosos, Te ayuda, porque quiere ver el mercado crecer",
añadió. "Y eso no tiene precio".
Las empresas latinoamericanas tienen diferentes expectativas sobre su aventura en Silicon Valley.
MercadoLibre,
donde el gigante estadounidense eBay tiene un el 20%, no busca un
retorno inmediato, sino ideas que fortalezcan su negocio con ingresos
netos de US$270 millones en los nueve primeros meses del 2012.
Para
Predicta, en cambio, el objetivo es ampliar la base de clientes y
eventualmente también sus ingresos de US$12 millones anuales.
"Creemos que logramos aumentar por cinco el volumen de facturación de la empresa en cinco años", dijo Marzola.
AVENTURA CARA
La
tendencia debería acentuarse a medida que las empresas latinoamericanas
crecen y se globalizan, recorriendo la parábola desde el garaje hasta
la oferta pública de acciones.
"El objetivo es contratar talento,
poder investigar y que todo ese conocimiento permee al resto de la
organización", explica Daniel Rabinovich, el jefe de tecnología de
MercadoLibre que acaba de regresar de un curso de gerencia en Stanford.
Sin
embargo, el costo de instalarse en Silicon Valley es prohibitivo para
la mayoría de los "startups" latinoamericanos. MercadoLibre, por
ejemplo, invirtió el año pasado un millón de dólares en un laboratorio
de 5 personas en Palo Alto.
"Es una iniciativa genial, pero lamentablemente cara (...)
No
sé cuántas empresas se lo pueden permitir", dijo Rabinovich.
Ciertamente no emprendedores como Diego Gomes, un brasileño que
desarrolló la aplicación de análisis de contenido para sitios web
Everwrite.
"Apenas tengamos los recursos queremos abrir allá",
dijo el empresario desde Belo Horizonte, uno de los centros tecnológicos
de Brasil. "Pero es muy caro. Allá un ingeniero, por ejemplo, cuesta
más que el doble que en Brasil".
Hay varias formas de pagarse el
pasaje a Silicon Valley. Zauber, una empresa argentina de software, usó
por ejemplo US$1 millón captados a través de un fondo de capital de
riesgo para abrir este año un laboratorio a pocas cuadras de Stanford.
Y
en Brasil, el Gobierno quiere dar una mano. El Ministerio de Ciencia y
Tecnología pretende abrir en el 2013 una oficina en San Francisco para
apoyar la internacionalización de las empresas brasileñas de software y
tecnología, parte de un programa de US$240 millones.
"Queremos
poner Brasil en el radar de los inversores de Silicon Valley y mostrar a
las empresas brasileñas la tecnología y nuevos negocios que pueden ser
interesantes para ellas", dijo Virgilio Almeida, el secretario de
política informática del Ministerio de Tecnología, en una entrevista.
Almeida,
que trabajó en un laboratorio de Hewlett-Packard en Palo Alto, contó
que inversores de Silicon Valley le dijeron que si realmente q u ería
ayudar pusiera un vuelo directo entre San Francisco y Sao Paulo o Río de
Janeiro.
"Fue una broma", aclara. "Pero son las cuestiones prácticas las que facilitan la comunicación y las relaciones".
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