2012/10/17

Hillary deslinda a Obama por ataque


A unas horas del segundo debate presidencial, la secretaria de Estado, Hillary Clinton, asumió la responsabilidad por el ataque al consulado estadounidense en Libia y deslindó a Barack Obama.


El actual mandatario ha recibido duras críticas de la oposición republicana por este caso. "Asumo la responsabilidad (...) Estoy al frente de más de 60 mil personas en el Departamento de Estado, con 275 legaciones en todo el mundo", dijo Clinton en entrevista con la cadena televisiva CNN.

Con esas declaraciones, Clinton intentó frenar las censuras de los conservadores por las contradicciones en torno al atentado contra el consulado de Bengasi el pasado 11 de septiembre, cuando murieron el embajador norteamericano en Trípoli, Christopher Stevens, y otros tres funcionarios.

La funcionaria también respaldó la declaración del vicepresidente, Joseph Biden, sobre su desconocimiento de una solicitud para enviar más agentes a proteger las instalaciones diplomáticas en Libia, en especial la de Bengasi.

"El presidente y el vicepresidente no estaban al tanto de la situación o las decisiones específicas formuladas por profesionales en seguridad", aseveró la secretaria de Estado.

También trató de limpiar la imagen de la Casa Blanca por los constantes cambios de versiones sobre el incidente del 11 de septiembre en Bengasi, que en un inicio vincularon a protestas contra un filme anti musulmán y luego lo atribuyeron a militantes de la red Al Qaeda en el norte de África (AQMI).

"Tras un ataque como este siempre habrá confusión. Creo que es justo decir que todo el mundo disponía de las mismas informaciones de inteligencia (...) e intentó transmitirla. Al pasar el tiempo, la información ha cambiado. Tenemos ahora más detalles, lo que no es una sorpresa. Siempre es así", puntualizó Clinton.

Los republicanos aprovechan esas incoherencias para cuestionar con mayor fuerza la política exterior de Obama, considerada la mayor fortaleza de su gestión, y acusar al gobierno de engañar a los ciudadanos.

Funcionarios del Departamento de Estado rindieron cuentas ante el Congreso por la falta de mayores medidas de seguridad en el consulado en Libia, pese a los continuos reclamos del personal norteamericano desplegado allí ante un supuesto incremento de riesgos.

El ataque en Bengasi encendió un debate político en Estados Unidos contra los demócratas a pocas semanas de los comicios de noviembre, cuando Obama buscará la reelección frente al candidato presidencial republicano, Mitt Romney.

Nuevo premier  
Por su parte, el nuevo primer ministro de Libia, Alí Zeidan, prometió restaurar la seguridad y seguir con la transición democrática en su país tras la caída del régimen de Muamar Kadhafi, a un día de ser elegido para la jefatura de gobierno.

"El tema de la seguridad será mi prioridad debido a que todos los problemas que sufre Libia se derivan del mismo. Será un gobierno de emergencia para resolver las crisis por las que está pasando el país", declaró Zeidan en rueda de prensa.

Subrayó que Libia necesita con urgencia de un gobierno viable de manera que pueda concentrarse en la reconstrucción y en sanar divisiones regionales abiertas por la rebelión que derrocó a Kadhafi el año pasado.

Asimismo, agradeció a los políticos que han tenido confianza en él. "Le ruego a Dios que me otorgue fortaleza para poder desarrollar bien mis labores, para lograr el bien de los intereses públicos de nuestra gente, hermanos y vecinos de Libia", indicó.

El recién electo primer ministro tendrá 15 días para proponer un nuevo gabinete y continuar la transición democrática, iniciada tras la caída del régimen, según el diario The Tripoli Post.

El Congreso Nacional de Libia eligió anoche a Zidán como nuevo primer ministro en sustitución de Mustafa Abushagur, quien presentó su dimisión el pasado 7 de octubre tras retirarle semanas antes el Parlamento su confianza.

Alí Zeidan, un ex diputado independiente y que desertó en la década de 1980 para convertirse en un crítico de Muamar Kadhafi, fue elegido por 93 votos a favor frente a los 83 de su principal adversario, Mohamed al Hashmi al-Harari.

Libia está inmersa en un complejo proceso de transición desde que en septiembre de 2011 triunfó el levantamiento popular y fue derrocado el régimen de Kadhafi, en el poder desde 1968,  quien fue asesinado el 20 de octubre de ese año.

Desde entonces, Libia vive una situación de inestabilidad política y social, en la que los principales problemas son las divisiones regionales y la inseguridad, que contribuyó a que se cometiera el ataque contra el embajador Stevens.

Ayer, el nuevo encargado de negocios de la embajada estadounidense en Trípoli, Laurence Papa, aseguró que su país sigue comprometido a apoyar a Libia y prometió seguir la línea de Stevens.

"Estados Unidos sigue profundamente comprometido a apoyar las aspiraciones del pueblo libio que construyen una nación soberana, estable y próspera económicamente", dijo Papa a la prensa al término de un encuentro con el vicecanciller libio, Mohammed Abdulaziz.

Aseguró que Estados Unidos está decidido a llevar ante la justicia a los responsables del ataque que mató a Stevens y a los otros tres estadounidenses.

¿En puerta comando de élite?
The New York Times informó que Estados Unidos reservó ocho millones de dólares para ayudar al gobierno libio a crear un comando de elite dedicado a combatir extremistas islámicos como aquellos que causaron la muerte a Stevens en Bengasi.

Según informó el diario, el gobierno de Barack Obama obtuvo el permiso del Congreso en septiembre para tomar ocho millones de dólares del presupuesto de ayuda militar a Pakistán y emplearlos para empezar a diseñar una fuerza de élite libia que podría llegar a tener 500 miembros.

El plan estaba en marcha antes de que se produjera el atentado en el consulado de Bengasi el pasado 11 de septiembre, de acuerdo con el rotativo, que cita documentos internos del gobierno y funcionarios estadounidenses.

Según un documento interno enviado por el Departamento de Estado al Congreso el pasado 4 de septiembre, el objetivo del plan es mejorar "la capacidad de Libia para combatir y defenderse contra amenazas de Al Qaeda y sus afiliados", indica el rotativo.

El programa, que se desarrollará a lo largo del próximo año, no ha sido formalmente autorizado aún y por tanto se desconocen las dimensiones exactas del comando y su misión concreta, pero las autoridades estadounidenses ya han conversado sobre él con las libias.

"La propuesta refleja el tipo de circunstancias de seguridad y la incertidumbre que se han derivado de la transición de gobierno en Libia", dijo al diario un alto funcionario del Pentágono, que pidió el anonimato y que abogó porque el país pase de "una serie de milicias" a "una estrategia de seguridad nacional más integrada".

Se espera que el Departamento de Estado y el Pentágono tomen una decisión final sobre el plan hacia finales de este año y que en 2013 los equipos de formación comiencen a entrenar a las unidades iniciales.

De acuerdo con los funcionarios, las fuerzas de Operaciones Especiales del Pentágono podrían llevar a cabo buena parte del entrenamiento, tal y como han hecho con otros comandos antiterroristas en Pakistán y Yemen, y la operación integraría también a funcionarios libios.

Con información de agencias

Por: Redacción

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