2012/10/21

Grandes retailers chilenos canalizarán el 4,4% de las ventas del comercio en Colombia


Pese a su fuerte expansión por la región, Falabella, Cencosud, Ripley y La Polar aún tienen participaciones exiguas dentro de toda la torta minorista en esos mercados. La atomización y la importancia de los canales informales hacen que el espacio de crecimiento todavía sea grande. Azucena González y Claudia Ramírez  
 
El viernes, Horst Paulmann estaba de viaje en Colombia. Almorzó con la plana mayor de Carrefour, celebró con champagne y visitó locales tras anunciar el desembarco en ese país, ahora con el negocio de supermercados, con la adquisición por parte de Cencosud de las operaciones de la gigante francesa en el país cafetero, en una operación por US$ 2.600 millones.

Pronto desembarcará también Ripley en ese mercado -en el que ya operan Falabella y La Polar-, convirtiéndose esta operación en un hito más de la internacionalización del retail chileno, que partió hace ya tres décadas, cuando el grupo que encabeza Horst Paulmann creció en Argentina, y siguió con Falabella cruzando tímidamente la cordillera, en 1993.

Pero, ¿cuánto pesa ya el retail chileno en la región?
En Perú, los mayores retailers chilenos alcanzan el 8,6% de total de las ventas del comercio minorista en ese mercado. En el polo opuesto, en Brasil -país al que sólo ha entrado Cencosud hasta el momento- se llevan tan sólo el 0,6% de las ventas del comercio minorista brasileño.

Las cifras corresponden a estimaciones elaboradas por la Cámara de Comercio de Santiago (CCS). Para el análisis, se tomaron las ventas totales estimadas del comercio minorista en cada uno de esos mercados y, por otro lado, las ventas que los cuatro mayores retailers de Chile -Falabella, Cencosud, Ripley y La Polar- informan respecto de esos países donde tienen presencia.

Así, por ejemplo, en Perú están considerados Falabella, Cencosud y Ripley; en Colombia, Falabella, La Polar y Cencosud (que ya tenía presencia con su cadena Easy). En Brasil sólo está Cencosud, que entró y compró cadenas como GBarbosa, Prezunic y Bretas, entre otras. Y en Argentina se incluye a Falabella y Cencosud.

Para tener un punto de comparación, el aporte de estos retailers en Chile es bastante mayor, canalizando más de un tercio de la venta comercial.

En los datos están incluidas, en algunos casos, las ventas del negocio financiero. Y, por otro lado, no están consideradas operaciones inmobiliarias, como la de Parque Arauco.
En el caso particular de Colombia, hasta antes de la compra de Carrefour por Cencosud, el cálculo apuntaba a una participación tan sólo del 1,1% de los chilenos en las ventas retail del país cafetero.
Al incluir la adquisición anunciada esta semana, la cifra sube al 4,4%, dado que sólo Carrefour Colombia vende unos US$ 2.200 millones al año.

El mercado formal se abre espacio
¿Por qué las cifras aparecen tan exiguas, comparadas con la vorágine de expansión que de un tiempo a la fecha protagonizan los retailers chilenos por la región?
La respuesta está en una mezcla de factores: desde la atomización del comercio, el peso que aún tienen otros canales distintos a las grandes superficies en las ventas minoristas en esos mercados, hasta la importancia del comercio informal que todavía prevalece en muchos de ellos. Esto hace que, aunque las adquisiciones de cadenas por parte de los actores chilenos aparezcan como megaoperaciones por los montos involucrados, en el contexto local aún no se llevan una gran tajada de la torta global minorista.

"Los tamaños totales de las ventas del retail son importantes y eso hace que se diluyan estos grandes actores que operan como cadenas. Eso lo explica. En estos países, además, ocurre que el comercio está más atomizado, porque no se ha dado con la misma fuerza que en nuestro país el desarrollo de estos grandes actores locales, presentes en todo el territorio, y que abarcan todas las regiones. El nivel de desarrollo de la misma industria en esos países es menor y, por lo tanto, la atomización y el límite entre lo formal e informal se da con mucha más fuerza", dice George Lever, gerente de estudios de la CCS.
Por lo mismo, el espacio de crecimiento es grande -estima Lever-, en la medida en que se desarrollen más categorías como bienes durables y el acceso de las capas medias de la población a ellos, apoyada, a su vez, en la exportación del modelo de pago de los chilenos.

Claudio Pizarro, profesor del Centro de Estudios del Retail del Departamento de Ingeniería Industrial de la Universidad de Chile, coincide y puntualiza que, por ejemplo, el canal supermercados pesa menos fuera de Chile. "Si miramos el consumo masivo, en Chile, los supermercados gravitan algo así como el 82%. En Perú llegan a 35% a 40%, y en Colombia se acercan al 45%", detalla.

El mercado tradicional de almacenes es más importante que en Chile por varias razones, dice. Son países más grandes y partieron más tarde con el desarrollo del retail .
A eso hay que sumarle que los fabricantes son "muy cuidadosos del canal tradicional, no tienen ningún interés en que el canal supermercado crezca a costa de ellos", plantea. ¿Es proteccionismo? "Hay un cuidado de los fabricantes de no hacer crecer a los supermercados más allá de la fuerza natural que ellos tienen", sostiene Pizarro.
"Colombia tiene 47 millones de habitantes; Perú, 35 millones. Entonces, el canal tradicional es muy importante desde el punto de vista de la capilaridad. Hay muchos puntos de venta en vista de la cantidad de habitantes. En Colombia existen cinco ciudades aparte de Bogotá; es un país más repartido", ilustra.

La penetración del retail también depende de la cultura local, dice Ricardo Montoya, director del Centro de Estudios del Retail . "En Chile, adoptamos la cultura del mall mucho antes que otros países, incluso todas las clases sociales. Por lo tanto, se nos hace natural la compra en un mall y en canales modernos y en supermercados grandes", señala.

La baja participación de los retailers chilenos en el resto de los países de la región obedece a la expansión natural que tuvieron los operadores primero en Chile, dice, para luego ver oportunidades en otros destinos. Añade que hay dos modelos de negocios distintos de expansión: "Cencosud se compra cadenas locales y de esa forma adopta mucho más rápido la cultura. Falabella desarrolla y se lleva su Falabella a Colombia, a Perú, desarrolla mucho el negocio de manera interna".

Son dos modelos distintos, ninguno mejor que el otro, asegura. "El de Falabella se podría decir que es más sustentable porque se toma más tiempo de maduración, en cambio, el de Jumbo es más instantáneo, por ende, aprovechan mejor las oportunidades, pero pueden tener más riesgos asociados", señala Montoya.

82% es el peso que tienen los supermercados en el consumo masivo chileno.
US$ 3.500 millones es la inversión proyectada por Falabella para abrir 200 tiendas en cuatro años.
US$ 2.600 millones es lo que pagará Cencosud por la operación de Carrefour en Colombia.

http://diario.elmercurio.com

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