La
manufactura nacional tiene una oportunidad de oro para extender su
presencia, en tiempos que la incertidumbre en los mercados
internacionales ha provocado que los inversionistas busquen
oportunidades con menores costos en industrias crecientes.
Las cifras al primer trimestre
indican que la Inversión Extranjera Directa (IED) reporta un total de
4,372 millones de dólares (mdd), de la cual un alto porcentaje
corresponde a manufacturas en el sector automotriz y aeroespacial,
seguido de servicios financieros.
Así, México tiene la oportunidad de convertirse
en uno de los productores de manufacturas más importantes del mundo y lo
podría hacer en un plazo relativamente breve, siempre y cuando se
aprovechen las oportunidades que se abren debido al crecimiento de los
costos laborales en China y si se logran las reformas laborales
energéticas pero sobre todo la fiscal.
La crisis por la que atraviesan diversas
economías alrededor del mundo ha puesto a prueba una serie de factores
que son determinantes para cualquier economía y el caso de nuestro país
no es la excepción.
Sin embargo, el desempeño de México en el actual
periodo de volatilidad ha sido destacado al llegar a un crecimiento de
su Producto interno Bruto (PIB) de 4.6% para el primer trimestre, con un
ciclo expansivo, con máximos históricos en el mercado bursátil local y
en las reservas internacionales.
Este entorno de estabilidad se debe (con una
aportación importante) a una cimentación fuerte en el terreno
manufacturero ya que es bien sabido que aquella economía que basa su
riqueza en la producción o manufactura de bienes son menos propensos a
vaivenes provocados por la especulación, a diferencia de aquellas que
basan su crecimiento en el crédito o el consumo sin sustento productivo.
Logros
Desde hace varias décadas, México ha apostado al
desarrollo de una base manufacturera que brinde a su crecimiento
económico fundamentos sólidos para poder impulsar su progreso social.
Actualmente este sector está enfocado a la industria automotriz, toda
vez que se han instalado los fabricantes, así como proveedores de primer
y segundo grado de la misma industria, así como el sector aeroespacial
de manera más reciente.
Algunos de los aciertos que se han dado para el
sector son diversos programas de de promoción sectorial, así como la
reciente firma del TLC con Centroamérica, y lo que está en puerta es: la
Asociación Transpacífica Estratégica (TPP, por sus siglas en inglés),
el TLC con Corea del Sur y otro más con Brasil.
Respecto a la competitividad de México, CEO’s internacionales resaltan la apertura del país para invertir en el sector.
Scott Overson, director General Intel Mexico,
explica que “lo que estamos viendo es un cambio, mientras más trabajos,
mas energía y mas inversión extranjera son destinadas a aplicaciones más
sofisticadas, mas inversión en tecnología y aeroespacial; mas inversión
en manufactura avanzada, no solo manufactura simple. Estos aspectos de
la economía de México parecen estar acelerando”.
“Hoy, México es el país más barato para hacer
negocios de manufactura e ingeniería que realiza envíos a Estados
Unidos. Y de hecho es mucho más barato que China, India, Brazil y muchos
otros países, y creo que mucha gente no se ha dado cuenta de esto hoy
en día”, comenta por su parte Louise Goeser, CEO Siemen’s Mesoamérica.
En tanto, Carla Hills, U.S. Trade Representative
(1989-1993) añade que “en el índice de competitividad de manufactura
global, encontramos a México como el séptimo más competitivo en
manufactura. Y KMPG lista a México como 1er lugar en términos de
manufactura de auto-partes. Así que, México se está convirtiendo en una
verdadera estrella en la economía global.”
Los retos, competitividad fiscal
No obstante las ventajas comparativas y
competitivas con las que cuenta México e independientemente de la
vecindad con el mercado de consumo más grande del mundo, la competencia
internacional es férrea y es por ello que nuestro país debe seguir
buscando herramientas que incrementen su competitividad y la lleven a
ser un destino natural para la consolidación de los procesos de
manufactura global.
Un Estudio de Competitividad Fiscal Internacional
de la Industria Maquiladora, elaborado por KPMG y el Consejo Nacional
de la Industria Maquiladora y Manufacturera de Exportación (Index),
señala que el régimen maquiladora ofrecida por México -como el
instrumento más eficaz para la atracción de proyectos productivos-
resultó ser menos eficiente en materia fiscal.
El régimen maquilador de México compite con cinco
economías en desarrollo: China, Brasil, Costa Rica, Corea del Sur y
Tailandia. Estos países se destacan por ser promotores en la atracción
de inversión extranjera directa.
La principal herramienta de este estudio fue el
Índice Total Impositivo (ITI), que compara los costos totales fiscales
para cada país. México, país base, fue asignado con 100 puntos. Los
resultados por encima de 100 puntos equivaldrían a un régimen menos
competitivo desde el punto de vista fiscal; aquellos menores a 100
representarían un régimen más competitivo desde el mismo punto de
vista.
Juan Pizano, director de Comercio Internacional y
Aduanas de KPMG en México, explica que aun cuando el régimen maquilador
en México es el instrumento más eficaz, desde el punto de vista de
incentivos fiscales, para la atracción de inversiones manufactureras a
nuestro país debiera ser sujeto de un profundo análisis para evaluar su
competitividad en los mercados internacionales.
Agrega que los regímenes promotores ofrecidos por
los otros países tienen sus bases legales en instrumentos jurídicos
legislativos que brindan certeza a largo plazo sobre los beneficios y
obligaciones a los que se sujetarán las compañías que accedan a estos.
Ofrecen también una notable simplificación en la aplicación práctica del
régimen, esto en contra del complejo esquema tributario al que están
sujetas las maquiladoras en México.
“Todos estos factores contribuyen a la
construcción de la competitividad del régimen maquilador, piedra angular
del desarrollo industrial de México. Avanzar en temas tan importantes
como la certeza jurídica del régimen y su simplificación administrativa
redundará en una mayor competitividad. Sobre todo, otorgará mayores
oportunidades a nuestro país en la férrea disputa por las nuevas
inversiones manufactureras de los jugadores globales”, concluye.
Por Héctor Hugo García
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