2012/07/01

Galerías comerciales: diferenciación y nuevos usos

Si en el mercado existen antecesores a los centros comerciales, estas fueron sin lugar a dudas  las galerías comerciales.

Si nos remontamos a los inicios del formato, tenemos que mencionar a las Galerías Boza, ubicadas entre  el Jr. Carabaya y el Jr. de La Unión, en el Cercado de Lima, quienes utilizaron un criterio muy simple y comercial a la vez, un pasaje con propuestas comerciales a ambos lados, obligando a la circulación peatonal, siempre cerca a una vitrina, y con una moderna, para la época, escalera mecánica en la zona central; en definitiva un suceso para la época. La decisión de ubicación, respetando la relevancia del criterio clave para el éxito de un centro comercial, fue en definitiva óptima.

Con los años, llegaron más galerías a la misma zona. La Gran Vía y Vía Véneto, ambas ubicadas también en el Jirón de la Unión, nos indican que el criterio de ubicación y su relevancia lo tenían bastante claro. Si en realidad le interesa conocer la historia de cómo evolucionaron los formatos, visítelas, trate de entender el razonamiento de la época, y lo que además el Jirón de la Unión significaba en el comercio de entonces.

En la segunda mitad de los años 80s se inició la proliferación de galerías comerciales, las mismas que ofrecían a los comerciantes la posibilidad de hacerse de un local propio, lo cual aparentemente era una buena alternativa, pero con el tiempo se demostró que era insuficiente, pues la lógica de esta oferta de locales comerciales se desarrolló únicamente con una visión inmobiliaria ( gran negocio para quienes construían) y poco comercial (mínimas condiciones propicias para la generación de comercio).

Una vez vendidas las unidades comerciales comenzaban los problemas. ¿Cómo trabajar bajo el paraguas de una sola marca, un concepto sólido y competitivo habiendo tantos propietarios?. A esto se sumaba el hecho de que los reglamentos internos poco apoyaban las exigencias para lograr un mix atractivo y que generara negocio a la gran mayoría. Era una tarea difícil y casi imposible en muchos casos. Las que corrieron con mejor suerte, terminaron operando solamente con un primer piso útil o con tiendas puerta calle, como locales stand alone, pero los otros terminaron abandonados y algunos convertidos solo en depósitos. En resumen, fracaso en muchos casos.

Muchos de esto ejemplos se ven aún en Lima y en provincias. Por eso  recomiendo visitar Chiclayo y Trujillo, donde encontrará,  áreas operando de la misma forma, como en los años 80s, algo que en la actualidad ya no nos deberíamos permitir. En un momento de alto costo de la tierra y de las unidades comerciales, hay oferta de espacios subutilizados que podrían reconvertirse bajo una buena orientación y uso.

Entonces, si pensamos en el futuro de estos formatos podemos pensar en varias alternativas: la primera sería reconvertir las áreas comerciales disponibles, en proyectos consistentes con la actual expectativa de los usuarios, una oferta atractiva, diferente, un  mix que atraiga y genere visitas y compras.

La segunda alternativa  interesante para enfrentar al avance agresivo del comercio moderno y convertirse en alternativas reales de comercio sin perder vigencia, sería seguir la ruta de la especialización, defensa perfecta para enfrentar a los grandes, a los del formato surtido, a los que cubren casi todas las necesidades. El especialista ofrece soluciones completas a determinadas necesidades, nos vende concentración de oferta orientada a necesidades específicas, y el usuario sabe que si en ese lugar no está la solución, es poco probable que otro lugar las tenga, esto es obviamente una buena oportunidad.

Al respecto, podemos mencionar dos ejemplos interesantes de galerías especializadas, centradas en un nicho de mercado específico al que busca cubrir todas sus necesidades:
La galería Compuplaza, por ejemplo, ubicada en la Avenida Wilson. Esta galería concentra una serie de stands especializados en productos ligados a tecnología (software, equipos, etc.). La oferta es amplia y cuenta con varios niveles de tiendas, cubriendo de esta manera un importante espacio en la comercialización de este tipo de productos.

Otro ejemplo de especialización es la galería El Virrey de Santa Fé, ubicada en la esquina de Huallaga y Lampa. Esta galería especializada en novias data de finales de los 80s y aunque al inicio estuvo dedicada al negocio del calzado femenino con mucho éxito (120 tiendas componían su oferta), cambió radicalmente el mix  a una propuesta de productos que mantiene vigencia a través de los años, los matrimonios, y el  Virrey de Santa Fe ha sabido identificar la necesidad y cubrirla con éxito.

Continuando con las alternativas que se pueden manejar pensando en el futuro de estos formatos, la tercera y última alternativa sugerida es la de adquirir el inmueble completo, entiéndase galería completa, sobre todo en los casos de pocos negocios en operación, y optar por la reconversión total. Esto quiere decir, aprovechar el terreno solamente y concebir una propuesta comercial desde el inicio. Esto en definitiva es ventajoso sobre cualquier proyecto de modificación, remodelación o reconversión que obliga muchas veces a adaptarse a estructuras que no son precisamente las mejores.

La modernidad va llegando y no se detendrá. Los precios de la tierra en mi percepción no van a disminuir, entonces debemos mirar las interesantes oportunidades y alternativas que el mercado actual del comercio puede ofrecer. Solo hace falta un poco de imaginación y mucha creatividad, pues éstas pueden estar más cercanas a usted de lo que se imagina.



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