V.I. y P.O
a molestia
general por la estatización del 51% de YPF por parte del gobierno de
Cristina Fernández dio paso a la condescendencia y, ahora, al entusiasmo
de empresas que comienzan a atisbar una gran oportunidad para asociarse
con el Estado argentino y ser parte de uno de los negocios más
importantes en su historia reciente: la explotación de Vaca Muerta, el
gigantesco yacimiento de hidrocarburos descubierto el año pasado en el
suroeste de ese país.
Las previsiones apuntan a que las reservas
potenciales de ese yacimiento ascienden a 23 mil millones de barriles,
pero para extraerlos se requiere de una inversión que Argentina no puede
emprender sola y que sobrepasa los US$ 25 mil millones para perforar
tres mil pozos. Con esto, el país transandino duplicaría su producción
de hidrocarburos en una década.
Petroleras chinas, estadounidenses, brasileñas, e incluso la chilena Enap podrían sacar beneficios de este proyecto.
Las
autoridades españolas sospechan que China -a través de dos de sus
grandes petroleras, Sinopec y CNOOC- no ha sido un mero espectador de
este proceso, mientras que el propio gobierno argentino -a través del
ministro de Planificacion, Julio de Vido- ha reconocido que una
petrolera de ese gigante asiático podría invertir para desarrollar el
proyecto.
Fuentes de compañías ibéricas con intereses en Repsol
agregan que entre los escenarios posibles está la arremetida de las
estadounidenses Exxon-Mobil y Chevron-Texaco, que se encuentran entre
las principales petroleras del mundo.
Eso, dicen estos ejecutivos,
explicaría las reuniones que ha tenido el gobierno de Fernández con
personeros de EE.UU. y la tibia reacción inicial de Hillary Clinton
respecto de la estatización de YPF.
Brasil también podría jugar un
papel importante. Julio de Vido se reunió con el ministro de Energía de
ese país, Edison Lobao, y con la presidenta de la petrolera local
Petrobras, María Das Graças Foster. Tras el encuentro el personero
argentino afirmó que la intención del gobierno es que Petrobras aumente
su participación en las áreas que tiene adjudicadas: "YPF y Petrobras
tienen el desafío de trabajar en conjunto", señaló De Vido.
Incluso,
los ingleses sacan cuentas alegres de la estatización de YPF. The Times
publicó que la renacionalización de la compañía ha sido interpretada en
Londres como positiva para las compañías que exploran en las Falkland o
Malvinas. "Argentina todavía disputa no sólo la soberanía británica
sobre ellas sino también el derecho de firmas británicas a hacer
perforaciones en las aguas que las rodean. Sin embargo, la apropiación
del 51% de YPF se estima ahora que se ha tornado menos probable que
consiga apoyo internacional para su reclamo", señaló Gary Parkinson,
analista en temas bursátiles de ese periódico.
¿Qué rol juega Enap?
Un
ex ejecutivo de Enap hace ver que en la medida en que la empresa haya
cumplido con los contratos de inversión no va a tener problemas en
Argentina. Añade que incluso es probable que en un gesto de buena
voluntad vecinal, el gobierno de Cristina Fernández le dé a Enap una
opción preferente en alguna nueva concesión.
En la Cancillería
señalan que la disposición del gobierno argentino es no perjudicar a
Enap, y por ello, están analizando todos los caminos posibles y que,
dentro de ese marco, se desarrollarían reuniones entre el ministro de
Energía, Jorge Bunster, y Julio de Vido.
Marcos Prats, experto en
negociación de la consultora Falcon, también considera que éste puede
ser un buen escenario para Enap: "pueden sugerir que se use el respeto a
las concesiones de Enap (y Petrobras) como una señal a la comunidad
internacional de que la acción de expropiación es puntual hacia una
compañía, Repsol, que no respeta la regulación local".
De esta
manera -señala-, Cristina Fernández hace lo que todo negociador debe
hacer en el lugar de Argentina: conseguir aliados a su causa y ganar
legitimidad en su accionar. "Enap debería aprovechar esta oportunidad
para asegurar de mejor manera sus concesiones. Es una buena coyuntura.
Protegiendo a Enap y a Petrobras, Argentina hace que su amenaza de
expropiación sea más creíble".
El desabastecimiento
YPF
invirtió unos US$ 1.480 millones en exploración y producción entre enero
y septiembre del año pasado, cifras que el gobierno argentino consideró
escasas y que, según la versión oficial, explican la decisión de
nacionalizar.
¿Por qué no hubo inversión? Porque la política de
precios regulados la desincentivó. En 2011, de hecho, Argentina duplicó
sus importaciones de hidrocarburos y llegó a US$ 9.300 millones.
El
ministro de Planificación, Julio de Vido, diseñó el nuevo organigrama
directivo de YPF para los próximos meses con los integrantes de La
Cámpora -el movimiento de jóvenes kirchneristas que lidera el hijo de la
Presidenta Fernández, Máximo Kirchner- ocupando varios de los
principales puestos. Uno de los interventores de la compañía es el
viceministro de economía Axel Kicillof.
El encargado de la
Dirección Corporativa de Servicios Jurídicos será el abogado Rodrigo
Cuesta; el delegado de la Dirección Administrativa y Fiscal será Nicolás
Arceo y el jefe del área comercial será Emmanuel Agis.
El
especialista en Ciencias Políticas, Juan José Carbajales, en tanto, será
el encargado de la dirección de empresas en las que YPF tiene
participación, como Metrogas, por ejemplo. En Recursos Humanos estará
Juan Manuel Abud. Todos de La Cámpora.
La
salida de Repsol de YPF es sólo un paso más del gobierno argentino en
su camino de estatizaciones. En 2008, la presidenta Cristina Fernández
nacionalizó más de US$ 30 mil millones en activos depositados en las
AFJP -similares a las AFP chilenas- bajo el supuesto de que el régimen
privado de pensiones era un despojo para los cotizantes.
Esa
iniciativa fue aprobada justo cuando las AFJP habían acumulado pérdidas
por 17,5% de su capital -entre octubre del 2007 y el mismo mes del
2008-, pero los analistas críticos del kirchnerismo sostienen que el
gobierno en realidad buscaba asegurar el financiamiento de los
vencimientos de deuda para los próximos años, que sumaban precisamente
unos US$ 28 mil millones entre 2008 y 2011.
A esto se suma la
estatización de Aerolíneas Argentinas y la creación del programa fútbol
para todos. En agosto de 2009, la Asociación de Fútbol Argentino (AFA)
rompió con la empresa privada TSC y se asoció con el Estado para
transmitir gratuitamente todos los partidos de fútbol de la primera
división.
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