2011/10/23

Inseguridad asfixia a empresas

Los comercios del país gastaron $186 millones en seguridad en el 2011, lo que les incremento su presupuesto entre un 10% y 15% anual.

La cadena de tiendas Ekono invierte anualmente cerca de $1,3 millones en reforzar la seguridad de sus 32 locales en el país. Además, el 10% de sus 800 colaboradores ya se dedica a combatir todo tipo de delincuencia.

Circuitos cerrados de televisión (CCTV), centros de monitoreo y control satelital de sus camiones distribuidores también son parte de un gasto que no deja de ser creciente para la empresa, según afirma su gerente general, Allan Cedeño.

Además, el negocio debe enfrentar una variante en la forma de actuar del hampa. “Ahora parecen ciudadanos promedio. A veces vienen en ‘familias’, pero forman parte de bandas organizadas”, comenta el gerente.

En Sardimar, la situación cambia poco. Cifras cercanas a $1 millón se destinan a contrarrestar la inseguridad y este presupuesto aumenta un 15% al año.
“Nos reportan más robos en las casas de los colaboradores e, incluso, tuvimos que reforzar el control de ingreso y salida de las instalaciones”, apunta Shirley Romero, directora de Comunicación Corporativa de la compañía.

Otro caso representativo es el de Bridgestone. La fabricante y exportadora de llantas reservó ¢280 millones ($542.600) en el 2011, con el fin de garantizar un entorno seguro y pelear contra su mayor enemigo: el narcotráfico.

Si la tendencia de crecimiento anual que la empresa reporta en ese rubro se mantiene, en el 2012 gastará ¢28 millones más.

Junto al equipo electrónico y recurso humano usual, la transnacional da seguimiento a sus asociados de negocio e inspecciona muestras de contenedores, bodegas y casilleros con perros antidrogas, como parte de su rutina.

Hasta el momento, el esfuerzo –aunque sofocante– ha surtido efecto. Luis Calderón, gerente de seguridad de la llantera, informa que en los últimos cinco años no registran sustracciones que superen los $500.

Empero, el crimen organizado, el narcotráfico y el contrabando dejaron de ser realidades lejanas al país.

La transportadora de mercancías para importación y exportación Rex América, lo sabe. Por eso, desde el 2004 cuenta con una unidad móvil de escaneo de productos con rayos X, en la cual invirtió $300.000.

Ahora, según el gerente general Álvaro Alpízar, la compañía invierte $250.000 en equipar una central de monitoreo en Heredia, desde donde controlará todas sus operaciones en Centroamérica.

Este incremento de los presupuestos empresariales en seguridad no es gratuito.
De acuerdo con datos del Ministerio de Planificación, la tasa de delincuencia del país (robos, hurtos, estafas y venta de drogas) pasó de 697,5 actos por cada 100.000 habitantes en el 2002 a 1.529 delitos en el 2010. Es decir, aumentó un 119%.

Asimismo, el Organismo de Investigación Judicial (OIJ) reporta un total de 4.889 denuncias a nivel nacional por robos y asaltos a oficinas o empresas en los últimos cinco años.
Los restaurantes Pizza Hut son fieles testigos de lo anterior. Jorge Gutiérrez, gerente de la cadena de comida rápida, señala que, por semana, el hampa roba al menos una motocicleta (con valor de $1.500) a su equipo distribuidor. O sea, la empresa podría estar perdiendo $78.000 por año, solo a causa de estos hechos.

Según Gutiérrez, el monitoreo electrónico ya no es suficiente. En áreas como Desamparados, Paseo Colón y Guadalupe han crecido los asaltos a mano armada y, debido a esa situación, ya hay rutas que el servicio exprés de los restaurantes no cubre.
Pese a esa opinión, Federico Guth, gerente de la agencia de seguridad CSS Internacional, cree que los actos delictivos no están limitados a ciertas zonas sino a los perfiles de las víctimas.

Justamente, el sector comercial es uno de los más afectados.
Un estudio presentado en junio anterior por la Cámara de Comercio de Costa Rica (CCCR) deja ver que, solo en este año, los negocios gastaron más de ¢96.000 millones ($186 millones) en medidas de seguridad, lo cual representa un incremento del 9,74% con respecto del 2010.

Por su parte, el Gobierno ha hecho lo propio con una inversión que llegó a los ¢113.000 millones para el 2011, de acuerdo con cifras procesadas por la Cámara. Esto significa un crecimiento real del 54% en relación con el 2007, pero a penas supera en 14% a la inversión hecha por este sector.

“El Gobierno debe asumir su rol como garante de la seguridad, utilizar tecnología de punta y buscar una mayor coordinación con el sector privado”, enfatizó Allan Montero, segundo vicepresidente de la CCCR.
¢3.259,64
Millones invertidos por grandes empresas de comercio en equipos de monitoreo.
237
Número de asaltos con arma de fuego sufridos por las asociadas a la CICR en los últimos tres años.
¢13.235
Millones invertidos por el Gobierno en medidas de seguridad, según la Contraloría de la República.

Mientras esperan la consolidación de este tipo de alianzas, es recomendable que las empresas fortalezcan por sí mismas los mecanismos de contratación de personal, certifiquen sus procesos seguros y no escatimen recursos en protegerse.

No es solo percepción
Aunque únicamente el 27% de las 700 empresas entrevistadas por la CCCR considera su entorno inseguro o muy inseguro, el 42% fue víctima de algún acto delictivo durante este año.

Las más afectadas por los robos fueron las empresas grandes, las cuales registraron una tasa de criminalidad del 53%.

Por eso, es comprensible que siete de cada diez cuente con vigilancia las 24 horas y que el 80% utilice monitoreo electrónico en sus locales.

A pesar de lo anterior, la mayor inversión en seguridad (¢86.000 millones) se la lleva la contratación de empleados y servicios privados. De hecho, en promedio, el personal de seguridad representa el 7,1% de cada planilla.

Las cifras son confirmadas por agencias de seguridad privada como ADT, que reporta para los últimos cinco años un crecimiento en ventas entre el 5% y el 10%.

Los CCTV, las alarmas y los controles de acceso son los productos más solicitados por los negocios, de acuerdo con Rónald Dobles, gerente de mercadeo de ADT.

De la misma manera, Pablo Vargas, gerente general del Grupo Seguridad Delta, señala que hay una creciente demanda de custodia para camiones repartidores y ejecutivos, y de programas de capacitación en seguridad empresarial y personal.

A pesar de ello, Vargas opina que las empresas costarricenses todavía ven la seguridad como un gasto e invierten cerca del 5% de sus presupuestos en el rubro, mientras en América Latina lo normal es destinar el 15%.

Sin embargo, la percepción del gerente puede estar permeada por la creciente competencia.

Datos de la Dirección de Seguridad Privada del Ministerio de Seguridad Pública, apuntan que la cantidad de agencias registradas ascendía a 864 en diciembre del 2010, cifra 76% superior a la del 2006 (489).
Industria golpeada

Empero, no solo los comercios son golpeados.
Un reciente estudio sobre inseguridad realizado por la Cámara de Industrias de Costa Rica (CICR), reveló que sus afiliadas sufrieron robos por más de $1,2 millones en los últimos tres años.

Además, de las 531 compañías que contestaron una encuesta telefónica y que cuentan con personal en ruta, 90 informaron que sufrieron 588 asaltos.
De esa cantidad, en San José se presentó el 62% de los actos delictivos y la mayoría ocurrió en el segundo cuatrimestre del año.

En cuanto al rango de los montos robados, la investigación identifica que la frecuencia es alta cuando se trata de productos cuyo valor oscila entre los $50 y $5.000.
Como si esto fuera poco, Martha Castillo, vicepresidenta ejecutiva de la CICR, reveló a EF en abril pasado que anualmente ocho empresas distribuidoras gastan unos $5,1 millones en implementos de protección contra el hampa como custodios, cajas fuertes especiales, sistemas GPS, chalecos y armas, entre otros.

Una filosofía: estar seguro
Una estrategia que involucra tiempos y desplazamientos del personal y vehículos, la política de manejo de efectivo en ruta y no laborar en horas nocturnas son parte de la forma en que la tabacalera Batcca invierte el 8% de su presupuesto anual reservado para asuntos de seguridad.

De una forma similar, el Banco de Costa Rica (BCR) utiliza ¢2.586 millones anuales en un Plan Estratégico de Seguridad Institucional que contempla un centro de monitoreo y control.

Desde ahí, se tiene comunicación inmediata con las fuerzas de reacción estatales y las contratadas vía outsourcing, según dijo el gerente de Seguridad Bancaria, Carlos Astorga.
Además, el banco realiza un mapeo de riesgo de seguridad que determina cuáles oficinas y cajeros automáticos se encuentran en zonas de peligro. Con la táctica ha logrado reducir la cantidad de “paseos millonarios” que generaban pérdidas promedio de ¢20 millones por caso.

Precisamente, la CICR recomienda abordar la seguridad y los riesgos en la empresa desde una perspectiva sistémica que integre elementos tecnológicos (GPS, CCTV, alarmas) y una correcta selección tanto del personal de seguridad como el de operación cotidiana.
Asimismo, aconseja la certificación con normas especiales como la ISO 9000 y la Alianza Empresarial por el Comercio Seguro (BASC Costa Rica), las cuales garantizan la seguridad en las cadenas logísticas.

http://www.elfinancierocr.com

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