CARLOS SOLAR Y JAVIER MÉNDEZ
En un golpe a la imagen de los organizadores de la Copa Mundial del 2014 y las Olimpiadas del 2016, el ministro de Deportes de Brasil, Orlando Silva, se convirtió en el quinto miembro del gabinete de la Presidenta Dilma Rousseff, que renuncia en medio de escándalos de corrupción.
"Decidí salir del gobierno para poder defender mi honor, el trabajo del Ministerio del Deporte y mi partido", anunció ayer el político del Partido Comunista de Brasil (PCdoB) a la prensa.
Recientemente, la revista Veja acusó a Silva de recibir unos US$ 23 millones en comisiones ilegales que fueron a parar a sus bolsillos y a los de su fuerza política, para financiar la campaña para las elecciones de 2006, cuando era jefe de la misma cartera en el gobierno de Lula da Silva.
Silva, la sexta baja en el gabinete de Rousseff en menos de un año -otro ministro dimitió por denostar a sus colegas-, era el encargado de coordinar las inversiones para preparar las Olimpiadas y el Mundial que, con un presupuesto de más de US$ 18 mil millones en estadios, nuevos sistemas de transporte, expansiones de aeropuertos y otros proyectos de infraestructura promete ser el más caro de la historia.
Según Veja, el funcionario policial Joao Dias Ferreira, que dirige una organización juvenil deportiva sin fines de lucro, admitió haber entregado dinero personalmente a Silva para asegurarse la adjudicación de fondos públicos.
Silva se defendió argumentado que la denuncia fue una venganza por una investigación que inició acerca de cómo la organización de Dias usaba esos fondos.
En principio, Rousseff apoyó al ministro, pero una fuente cercana a la Presidenta comentó que la posición de Silva se volvió insostenible luego que la Corte Suprema abrió esta semana una investigación sobre denuncias de corrupción generalizada en el Ministerio de Deportes.
Tanto el presidente del comité organizador olímpico como expertos brasileños piensan que es poco probable que la salida de Silva afecte los preparativos para los dos acontecimientos deportivos, responsabilidades que están repartidas entre varios ministerios federales, además de gobiernos estatales y municipales.
"La Presidenta Rousseff está actuando rápido y firme, dando una potente señal que no va a permitir la corrupción en un ente donde se maneja mucho dinero y en eventos como el Mundial y las Olimpiadas, en que Brasil se juega una imagen ante el mundo. Ahora lo importante es que ponga en el ministerio a la persona idónea", dijo a "El Mercurio" Ricardo Antunes, analista político de la Universidad de Campinas, en el estado de Sao Paulo.
A dos años y medio del Mundial, las acusaciones contra Silva sí causaron preocupación en la FIFA, cuyo secretario general, Jerome Valcke, expresó su esperanza de encontrar a un "nuevo interlocutor" del gobierno en la visita que hará a Brasil la semana próxima. Según fuentes del gobierno, Silva será reemplazado por el diputado comunista Aldo Rebelo, un duro crítico de la corrupción en el mundo del fútbol.
Silva trabajó codo a codo en los preparativos del Mundial junto con Ricardo Teixeira, el jefe del fútbol brasileño, quien ha enfrentado acusaciones de corrupción durante décadas, consigna The Times en su edición de hoy.
"Pienso que la renuncia de Silva es un hecho positivo para la organización del Mundial, porque era una persona non grata para la FIFA. Además no tenía credibilidad ni condiciones políticas para conducir un proceso tan importante como la organización de un mundial y las olimpiadas", dijo Geraldo Monteiro, académico de la Universidad de Río de Janeiro.
La sucesión de renuncias en el gabinete no ha afectado hasta ahora la popularidad de Rousseff, que en septiembre era del 71%, en parte por su mano dura contra la corrupción. Sin embargo, los expertos señalan que las cosas podrían empeorar en caso que el Tribunal de Justicia, que investiga a Silva, concluya que la corrupción es más profunda de lo pensado. "Habrá entonces un gran daño político para el gobierno y se acrecentará la visión en el extranjero de que la organización del mundial va por mal camino", manifiesta Antunes.
Hasta ahora, el gobierno de Rousseff se refiere a estos casos de corrupción como "hechos aislados", mientras la prensa habla de la "herencia maldita" de Lula -varios de los funcionarios cuestionados vienen de la administración anterior- , y aunque aún no lo reflejen las encuestas ya han brotado grupos de "indignados" cansados de las malas prácticas con fondos públicos.
Desde que asumió el poder, en enero del 2011, Rousseff se ha mostrado implacable con la corrupción política. Desde el 1 de enero pasado, los siguientes ministros han dejado el gabinete:
PEDRO NOVAIS, Turismo: Recibió acusaciones de corrupción y mal uso de fondos públicos.
ALFREDO NASCIMENTO, Transportes: Denuncias lo involucraron en fraudes en licitaciones públicas.
WAGNER ROSSI, Agricultura: Recibió acusaciones de tráfico de influencias.ANTONIO PALOCCI, Gobierno: Salió por un escándalo surgido tras conocerse que su patrimonio aumentó 20 veces en los últimos cuatro años.
NELSON JOBIM, Defensa: Fue removido por criticar a otros secretarios de Estado del gobierno.
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