Llegaron inversiones por US$1.000 millones y, en 2010, la Argentina obtuvo un superávit comercial de US$755 millones gracias al aceite de soja. La demanda aumenta, pero son pocas las empresas locales que hicieron pie en el coloso asiático.
- PorCarlos Bodyajián
- ESPECIAL PARA CLARIN
En los últimos años, América Latina en general y la Argentina en particular quedaron en la mira de los capitales indios. Las inversiones en el último lustro suman US$1.000 millones, y así India ya es el segundo inversor asiático en el país – después de China –, con 14 empresas operando, en las que trabajan 7.000 personas.
Además, el comercio binacional se expande y, en 2010, el saldo favorable para la Argentina alcanzó los US$755 millones (ver página 7).
Esto se da en un contexto de alta volatilidad y cambio de tendencia en los flujos de inversión a nivel global. En este sentido, los inversores ven menos oportunidades en el mundo desarrollado y sólidas tasas de crecimiento en los países emergentes, en especial de Asia y América Latina. Un informe de la consultora Deloitte destaca que las inversiones indias en la región se triplicaron entre enero de 2008 y agosto de 2011. En la embajada india en el país calculan que las inversiones sumaron US$12.000 millones, de los cuales la Argentina capturó poco más del 8% del total.
La primera señal de la llegada de los indios al país la dio el gigante siderúrgico Arcelor Mittal, que en 2006 invirtió US$542 millones para quedarse con Acindar. Luego llegaron inversiones en rubros tan diversos como agroquímicos, transporte, cosmética, industria farmacéutica, call centers e informática. Y están en estudio proyectos de hotelería, exploración offshore (hay un convenio entre ENARSA y la ONGC), minería y hasta la industria de entretenimientos.
Hace unos meses, al inaugurar una nueva planta del laboratorio Glenmark en Pilar, la ministra de Industria, Débora Giorgi, calificó a la India como “un socio estratégico para agregar valor en la Argentina con manufacturas de tecnología”. Sobre la relación binacional, muchos hacen hincapié en la “complementariedad”. Un dato: el aceite de soja representa más del 86% de las exportaciones argentinas.
Marcelo Elizondo, director general de la consultora DNI, sostiene que “hay pocas regiones en el mundo donde hoy se justifique invertir para obtener una interesante rentabilidad. Por eso, la llegada de las inversiones indias, en parte, responde a esta coyuntura”.
Desde el lado argentino, hay tres empresas con un pie en la India: IMPSA, Bagó y BioSidus. Para Elizondo, la estrategia bilateral debiera pasar por otro lado. “Un posible escenario de complementariedad es que de la India vengan inversiones en sectores en que es muy competitiva, como servicios, tecnología informática o agroquímicos. Y que la Argentina incremente el comercio, especialmente en alimentos y agroindustria”.
El consejero de la Embajada India en Argentina, Sajeev Babu Kurup, agrega:
“Tradicionalmente, América Latina no estaba en la mira, pero con el boom económico de nuestro país, las empresas se están haciendo globales y realizan inversiones en nuevos mercados”. El funcionario, por otro lado, considera que la Argentina tiene ventajas para explotar, como la disposición de recursos humanos calificados y algunas políticas favorables e incentivos fiscales.
Kurup también habla de la complementariedad comercial. “Nosotros estamos en otro hemisferio, tenemos un clima diferente, entonces la producción agrícola se complementa. Además, en el caso del aceite de soja o de girasol, estamos consumiendo más cada año y tenemos que importar más”, dijo.
Kurup recuerda que en los 90, el gobierno de la India impulsó un programa denominado Focus LAC, “basado en ayuda financiera y logística para que empresas indias vengan a América Latina y Caribe”. Hoy también existen fondos del Exim Bank indio, pero la mayoría de las inversiones se hacen con recursos propios.
“Para la Argentina, la asociación con la India resulta relevante. Tienen un gran desarrollo en agroquímicos y en tecnología, y están a la búsqueda de alianzas en la región”, señala Enrique Dentice, coordinador del Centro de Investigación y Medición Económica (UNSAM). Sin embargo, el economista plantea un interrogante: “Si vienen acá es porque hay oportunidades para desarrollar, en determinados sectores. La duda es qué hacemos nosotros para ponernos a la altura de esa demanda creciente”.
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