"Es una caja negra", dice un funcionario nacional para referirse a algunas estadísticas de ese país, como la deuda respecto del PIB que no considera a los gobiernos locales.
Alejandro Sáez Rojas Estados Unidos está enredado en sus problemas políticos; el euro tiembla con la amenaza de que Grecia lo abandone y entre en cesación de pagos y se teme una recesión mundial, pero ése es un error. Y es un error porque es muy difícil que la actividad internacional decrezca en 2012 respecto de este año, y por una razón muy simple: China.
El gigante de Oriente, el dueño de la Gran Muralla que se ve desde el espacio, seguirá volando alto y explicará 1 de cada 5 pesos extras que se produzcan a nivel global en 2012.
Mientras que el Producto Interno Bruto (PIB) del Occidente rico reptará cerca del cero o bien decaerá, el de China se desacelerará al 9%, después de crecer al 10%.
La vedette del mundo, sin embargo, no es perfecta, y hay escrutadores agudos que miran con escepticismo tanta exuberancia. Uno de ellos es Nouriel Roubini, que tiene entre sus galardones el haberse anticipado a las aguda crisis por las que atraviesa el mundo desarrollado. Un informe sobre China de su autoría revela falencias que llaman a la inquietud.
En Chile, las autoridades del Banco Central y del Ministerio de Hacienda no bajan la guardia. Fuentes de esas reparticiones están optimistas de que el país asiático logre realizar un ajuste económico ordenado y suave, pero no desconocen las debilidades, especialmente en transparencia de numerosas estadísticas. "Es en cierto modo una caja negra", dice un funcionario del Gobierno chileno.
En una de ellas es precisamente en la que repara Roubini. La deuda del gobierno central de esa nación es del 17% del PIB, pero no considera en ese porcentaje los compromisos de los gobiernos locales, del rescate de la banca pública y de empresas estatales como los ferrocarriles. En total, las obligaciones chinas podrían ascender al 77% del PIB o a la friolera de 5,9 millones de millones (billones en castellano) de dólares.
Una de las estrellas que hacen brillar a China en el concierto internacional es su tasa de inversión. Anualmente, los chinos gastan US$ 3,8 billones (el 50% del PIB, el doble de la tasa chilena) en la más variada gama de proyectos de infraestructura. Sólo para sus trenes de alta velocidad tienen un presupuesto de 300 mil millones de dólares.
Las faraónicas iniciativas tienen fragilidades. La rentabilidad de todas las inversiones nacionales cayó desde 28%, en 1980, a 19% el año pasado. Usualmente, con proyectos equivalentes al 36% del PIB podían crecer al 10%. Hoy necesitan del 50% del PIB para mantener el ritmo.
La predicción de Roubini es que el riesgo de un aterrizaje forzoso de la economía se concrete en 2013. Para China, eso equivale a reducir a la mitad el crecimiento de la economía, es decir, al 5%. El temor es el mismo que opacó a los tigres asiáticos en 1997, elevadas tasas de inversión, proyectos poco rentables, banca comprometida y posterior crisis financiera.
Entre los chilenos que más conocen de China está Hernán Somerville. Por estos días viajará a ese país para finiquitar aspectos burocráticos pendientes de la verdadera empresa que fue la representación nacional en la Exposición Mundial de Shanghai.
Las reformas que pueden tranquilizar
Somerville se declara un optimista del futuro chino, pero reconoce algunos de sus problemas: "Hoy, la estrategia de crecimiento de ese país está siendo objeto de revisión. Por ejemplo, es cierto que hay rendimientos de sus proyectos de inversión que son muy pobres", puntualiza.
"El sistema está emigrando hacia uno más apoyado en el consumo doméstico, desde uno que privilegiaba la mano de obra barata, la construcción y las exportaciones", dice Somerville: "Estos procesos de cambio no son rápidos", estima el ex presidente de la banca.
"La economía china está en un proceso de ajuste", concuerda el asesor del Banco de Chile Francisco Garcés, "por lo cual se está haciendo menos dependiente de las exportaciones y está estimulando la demanda o gasto interno como motor del crecimiento económico", asevera.
Roubini repara en que efectivamente el consumo representa muy poco del crecimiento económico: 34% del PIB contra el 52% de 1980 y el 70% que pesa en los Estados Unidos.
David D. Li, profesor de Harvard y miembro del comité de Política Monetaria del Banco Popular de China, estuvo de visita en Chile esta semana, invitado por Banchile y el Banco de Chile.
"El Mercurio" conversó con él, y una de sus primeras precisiones fue que las cifras de consumo en China pueden estar subestimadas, porque las personas de mayores ingresos tienen pudor de mostrar lo que tienen y en qué gastan.
Pero no es la única tranquilidad que da Li. Está consciente de que existe deuda en los gobiernos locales, pero explica que el poder central cuenta con una gran cantidad de recursos a los que recurrir en caso de necesitarlos. Posee acciones en empresas estatales, como China Mobile por ejemplo, entre otras firmas, que puede vender y que suman, en su estimación alrededor del 120% del PIB, es decir, 9,2 billones, más que suficiente para costear la deuda.
"Una reforma importante es realizar una limpieza de los gobiernos locales, y los próximos tres a cinco años serán críticos. Un tema en ese sentido muy relevante es la sucesión en el liderazgo político", opina el experto.
"Entonces, el diagnóstico de Roubini es totalmente correcto, pero nosotros discrepamos en sus pronósticos y conclusiones", remata Li.
La presencia de los grupos económicosUS$ 699 millones
exportaron las mineras de Luksic Los Pelambres y Michilla a China el año pasado.
US$ 34 millones
exportó SQM Salar a China, convirtiéndose en la primera exportadora de productos no tradicionales.
US$ 572 millones
comercializó en China Celulosa Arauco y Constitución, controlada por el grupo Angelini.
US$ 105 millones
vendió CMPC Celulosa a ese país oriental el año pasado. Está entre las veinte principales exportadoras a ese mercado.
Truchas, cerezas y ciruelas, los otros "cobres" que llegan al gigante asiáticoChile está adicto al cobre y por extensión a los chinos. El 32,6% del volumen de cobre vendido al mundo se va a ese país asiático. Por el alza de precios, ahora este mineral impacta con mucha más fuerza en el crecimiento de la economía chilena, explica el gerente general de Aserta Consultores, Hernán Frigolett.
El Banco Central chileno está por realizar ajustes en cómo se mide el Producto Interno Bruto (PIB) y en esa adecuación la minería cuprera elevará su ponderación desde 5,3% del PIB a 15,1% del PIB, estima el economista.
En las nuevas formas de medición, una desaceleración china nos impactaría con mayor intensidad. "Si uno asume una desaceleración de China a 5%, es probable que las ventas de cobre caigan 20%", dice Frigolett. "En ese escenario (y con la nueva base de cálculo del crecimiento), la economía dejaría de crecer en casi un punto del PIB (0,83), asevera el experto.
Pero no sólo el efecto vendría por el lado del cobre. China es para los alimentos producidos por Chile muy relevante. China aparece ya como el sexto mayor mercado para la oferta chilena de alimentos y bebidas (4,5% del total), según un estudio elaborado por ProChile.
En 2006 se vendían US$ 288 millones en alimentos, cifra que se elevó a US$ 478 millones el año pasado. Chile ya está entre los 20 principales proveedores de alimentos de ese país.
En 2010, el 81% de los trozos de trucha congeladas importados por China venían desde Chile. Nuestro país es además líder en las importaciones chinas de cerezas frescas (75%), ciruelas frescas (74%), manzanas frescas (70%), frutillas congeladas (58%), uvas frescas (51%) y vino a granel (el 35%). En definitiva, Chile emerge como un proveedor relevante de frutas para China.
Por eso ProChile realizará "Sabores de Chile" en el distrito de Guangzhou, a la que viajarán más de 20 empresas del sector de alimentos. La cita es el 8 de noviembre.
Las visiones
Alejandro Sáez Rojas Estados Unidos está enredado en sus problemas políticos; el euro tiembla con la amenaza de que Grecia lo abandone y entre en cesación de pagos y se teme una recesión mundial, pero ése es un error. Y es un error porque es muy difícil que la actividad internacional decrezca en 2012 respecto de este año, y por una razón muy simple: China.
El gigante de Oriente, el dueño de la Gran Muralla que se ve desde el espacio, seguirá volando alto y explicará 1 de cada 5 pesos extras que se produzcan a nivel global en 2012.
Mientras que el Producto Interno Bruto (PIB) del Occidente rico reptará cerca del cero o bien decaerá, el de China se desacelerará al 9%, después de crecer al 10%.
La vedette del mundo, sin embargo, no es perfecta, y hay escrutadores agudos que miran con escepticismo tanta exuberancia. Uno de ellos es Nouriel Roubini, que tiene entre sus galardones el haberse anticipado a las aguda crisis por las que atraviesa el mundo desarrollado. Un informe sobre China de su autoría revela falencias que llaman a la inquietud.
En Chile, las autoridades del Banco Central y del Ministerio de Hacienda no bajan la guardia. Fuentes de esas reparticiones están optimistas de que el país asiático logre realizar un ajuste económico ordenado y suave, pero no desconocen las debilidades, especialmente en transparencia de numerosas estadísticas. "Es en cierto modo una caja negra", dice un funcionario del Gobierno chileno.
En una de ellas es precisamente en la que repara Roubini. La deuda del gobierno central de esa nación es del 17% del PIB, pero no considera en ese porcentaje los compromisos de los gobiernos locales, del rescate de la banca pública y de empresas estatales como los ferrocarriles. En total, las obligaciones chinas podrían ascender al 77% del PIB o a la friolera de 5,9 millones de millones (billones en castellano) de dólares.
Una de las estrellas que hacen brillar a China en el concierto internacional es su tasa de inversión. Anualmente, los chinos gastan US$ 3,8 billones (el 50% del PIB, el doble de la tasa chilena) en la más variada gama de proyectos de infraestructura. Sólo para sus trenes de alta velocidad tienen un presupuesto de 300 mil millones de dólares.
Las faraónicas iniciativas tienen fragilidades. La rentabilidad de todas las inversiones nacionales cayó desde 28%, en 1980, a 19% el año pasado. Usualmente, con proyectos equivalentes al 36% del PIB podían crecer al 10%. Hoy necesitan del 50% del PIB para mantener el ritmo.
La predicción de Roubini es que el riesgo de un aterrizaje forzoso de la economía se concrete en 2013. Para China, eso equivale a reducir a la mitad el crecimiento de la economía, es decir, al 5%. El temor es el mismo que opacó a los tigres asiáticos en 1997, elevadas tasas de inversión, proyectos poco rentables, banca comprometida y posterior crisis financiera.
Entre los chilenos que más conocen de China está Hernán Somerville. Por estos días viajará a ese país para finiquitar aspectos burocráticos pendientes de la verdadera empresa que fue la representación nacional en la Exposición Mundial de Shanghai.
Las reformas que pueden tranquilizar
Somerville se declara un optimista del futuro chino, pero reconoce algunos de sus problemas: "Hoy, la estrategia de crecimiento de ese país está siendo objeto de revisión. Por ejemplo, es cierto que hay rendimientos de sus proyectos de inversión que son muy pobres", puntualiza.
"El sistema está emigrando hacia uno más apoyado en el consumo doméstico, desde uno que privilegiaba la mano de obra barata, la construcción y las exportaciones", dice Somerville: "Estos procesos de cambio no son rápidos", estima el ex presidente de la banca.
"La economía china está en un proceso de ajuste", concuerda el asesor del Banco de Chile Francisco Garcés, "por lo cual se está haciendo menos dependiente de las exportaciones y está estimulando la demanda o gasto interno como motor del crecimiento económico", asevera.
Roubini repara en que efectivamente el consumo representa muy poco del crecimiento económico: 34% del PIB contra el 52% de 1980 y el 70% que pesa en los Estados Unidos.
David D. Li, profesor de Harvard y miembro del comité de Política Monetaria del Banco Popular de China, estuvo de visita en Chile esta semana, invitado por Banchile y el Banco de Chile.
"El Mercurio" conversó con él, y una de sus primeras precisiones fue que las cifras de consumo en China pueden estar subestimadas, porque las personas de mayores ingresos tienen pudor de mostrar lo que tienen y en qué gastan.
Pero no es la única tranquilidad que da Li. Está consciente de que existe deuda en los gobiernos locales, pero explica que el poder central cuenta con una gran cantidad de recursos a los que recurrir en caso de necesitarlos. Posee acciones en empresas estatales, como China Mobile por ejemplo, entre otras firmas, que puede vender y que suman, en su estimación alrededor del 120% del PIB, es decir, 9,2 billones, más que suficiente para costear la deuda.
"Una reforma importante es realizar una limpieza de los gobiernos locales, y los próximos tres a cinco años serán críticos. Un tema en ese sentido muy relevante es la sucesión en el liderazgo político", opina el experto.
"Entonces, el diagnóstico de Roubini es totalmente correcto, pero nosotros discrepamos en sus pronósticos y conclusiones", remata Li.
La presencia de los grupos económicosUS$ 699 millones
exportaron las mineras de Luksic Los Pelambres y Michilla a China el año pasado.
US$ 34 millones
exportó SQM Salar a China, convirtiéndose en la primera exportadora de productos no tradicionales.
US$ 572 millones
comercializó en China Celulosa Arauco y Constitución, controlada por el grupo Angelini.
US$ 105 millones
vendió CMPC Celulosa a ese país oriental el año pasado. Está entre las veinte principales exportadoras a ese mercado.
Truchas, cerezas y ciruelas, los otros "cobres" que llegan al gigante asiáticoChile está adicto al cobre y por extensión a los chinos. El 32,6% del volumen de cobre vendido al mundo se va a ese país asiático. Por el alza de precios, ahora este mineral impacta con mucha más fuerza en el crecimiento de la economía chilena, explica el gerente general de Aserta Consultores, Hernán Frigolett.
El Banco Central chileno está por realizar ajustes en cómo se mide el Producto Interno Bruto (PIB) y en esa adecuación la minería cuprera elevará su ponderación desde 5,3% del PIB a 15,1% del PIB, estima el economista.
En las nuevas formas de medición, una desaceleración china nos impactaría con mayor intensidad. "Si uno asume una desaceleración de China a 5%, es probable que las ventas de cobre caigan 20%", dice Frigolett. "En ese escenario (y con la nueva base de cálculo del crecimiento), la economía dejaría de crecer en casi un punto del PIB (0,83), asevera el experto.
Pero no sólo el efecto vendría por el lado del cobre. China es para los alimentos producidos por Chile muy relevante. China aparece ya como el sexto mayor mercado para la oferta chilena de alimentos y bebidas (4,5% del total), según un estudio elaborado por ProChile.
En 2006 se vendían US$ 288 millones en alimentos, cifra que se elevó a US$ 478 millones el año pasado. Chile ya está entre los 20 principales proveedores de alimentos de ese país.
En 2010, el 81% de los trozos de trucha congeladas importados por China venían desde Chile. Nuestro país es además líder en las importaciones chinas de cerezas frescas (75%), ciruelas frescas (74%), manzanas frescas (70%), frutillas congeladas (58%), uvas frescas (51%) y vino a granel (el 35%). En definitiva, Chile emerge como un proveedor relevante de frutas para China.
Por eso ProChile realizará "Sabores de Chile" en el distrito de Guangzhou, a la que viajarán más de 20 empresas del sector de alimentos. La cita es el 8 de noviembre.
Las visiones
''Creo firmemente que en la próxima década habrá cambios fundamentales en China".
DAVID D. LI
MIEMBRO DEL BANCO POPULAR DE CHINA
''La rentabilidad de muchos proyectos de inversión chinos es muy cuestionable".
HERNÁN SOMERVILLE
EMPRESARIO
''En 2013, el desbalanceado modelo de crecimiento chino mostrará signos de presión".
NOURIEL ROUBINI
ECONOMISTA
''(Los desequilibrios) pueden ser corregidos en su momento, porque China posee un alto nivel de gobernabilidad".
FRANCISCO GARCÉS
ASESOR DEL BANCO DE CHILE
DAVID D. LI
MIEMBRO DEL BANCO POPULAR DE CHINA
''La rentabilidad de muchos proyectos de inversión chinos es muy cuestionable".
HERNÁN SOMERVILLE
EMPRESARIO
''En 2013, el desbalanceado modelo de crecimiento chino mostrará signos de presión".
NOURIEL ROUBINI
ECONOMISTA
''(Los desequilibrios) pueden ser corregidos en su momento, porque China posee un alto nivel de gobernabilidad".
FRANCISCO GARCÉS
ASESOR DEL BANCO DE CHILE
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