Encuesta Nacional de Alimentos revela que sólo un 11% de las personas mantiene un consumo semanal de productos marinos.
por Gabriela Sandoval Páez
El tradicional esquema de cuatro comidas diarias ha desaparecido de la cultura nutricional de los chilenos. La cena, el último platillo de cada jornada, prácticamente se eliminó de la dieta promedio. Así lo demuestra la Encuesta Nacional de Consumo Alimentario (Enca), la primera en su tipo que se realiza en el país y que ya cuenta con los primeros resultados.
La muestra, que fue encargada por el Ministerio de Salud a la Universidad de Chile, se aplicó a un total de 4.920 personas, de todas las edades, entre octubre y diciembre pasados, por lo que sus resultados son una radiografía de lo que consumen los chilenos en la temporada estival.
A los encuestados se les preguntó sobre los alimentos consumidos durante el último mes, para conocer sus hábitos. Además, se les consultó sobre los productos ingeridos en las últimas 24 horas, para establecer patrones de conducta. "Esa fase corrobora más en detalle esta información, porque es más precisa", explica el subsecretario de Salud Pública, Jorge Díaz.
Los primeros resultados de la encuesta, que se encuentra en fase de revisión, demuestran como primera tendencia el cambio en el ordenamiento de las comidas. Ahora son sólo tres las comidas principales, pues la cena se reemplazó por una once -que se consume a una hora similar-, que incluye, al igual que el desayuno, té, café o leche con pan y algún acompañamiento. "Se observa una reducción importante de la cena y esto es un problema desde el punto de vista de la alimentacion, porque desaparece la oportunidad de consumir verduras y frutas. Este hábito de centrar la alimentación en el desayuno, almuezo y once no es bueno", dice Díaz.
Un dato que llamó la atencón es la similitud de la alimentación entre las personas del campo y de la ciudad, tanto en horarios como en consumo. Ello, refiere entre las conclusiones, que los productos elaborados y envasados son accesibles en los sitios más periféricos.
Otro resultado que causó preocupación es que sólo un 11% de los chilenos consume semanalmente pescados, pese a la disponibilidad del recurso. "Eso es algo que queremos revertir, porque es una proteína de muy buena calidad. Aporta ácidos grasos, que son útiles para prevenir el aumento del colesterol y generan beneficios en el ritmo cardiovascular", dijo Díaz.
Entre hombres y mujeres no se detectan grandes diferencias, salvo que los primeros comen más carne y las segundas, más azúcar. Una similitud entre ellos es el consumo de pan: los chilenos comen, en promedio, una marraqueta y media al día. "Una gran proporción reemplaza la cena por una once, con pan. Todo lo contrario a lo que los expertos recomiendan para quienes necesitan adelgazar y mantener una dieta equilibrada", dice la decana de la Facultad de Medicina de U. de Chile, Cecilia Sepúlveda.
Una cifra que marca tendencia positiva en el país se refiere al consumo de frutas y verduras. El 50% de los chilenos ingiere cinco piezas de estos alimentos al día, lo que coincide con la recomendación del Minsal.
Las legumbres también sorprendieron en la encuesta: el 33% de la población las consume dos veces por semana.
La medición también cruzó los datos de ingesta con ingresos económicos. Así, se determinó que en el estrato más bajo comen menos lácteos, verduras y carnes, mientras que en los más altos tienen mayor consumo de derivados de la leche, frutas y verduras y carnes magras. La clase media, sin embargo, lidera el consumo de pan y las carnes con grasa. Y es allí donde se concentran los índices de obesidad.
Un dato nuevo y que demandará más estudios, se refiere a la altura: los hombres de 25 años miden, en promedio, siete centímetros más que los hombres de 65 años. Y las mujeres de 25 años miden 4,5 centímetros más que sus pares de 65 años. Esto indicaría que la población estaría aumentando su estatura en comparación con generaciones pasadas.
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