Un aumento de un 40% respecto al año anterior, que totaliza US$113 mil millones, registraron los ingresos de capitales de inversión extranjera directa a América Latina en 2010, región que se convirtió además en la de mayor crecimiento, según concluye un estudio realizado por la Comisión Económica para América Latina (Cepal).
De acuerdo a la investigación, Brasil se convirtió en el mayor receptor de inversiones en la región, seguido de México. En tanto, los países que registraron mayor crecimiento en esta materia fueron nuevamente Brasil, secundado eso sí por Argentina, Perú y Chile. En tanto, las salidas de capitales latinoamericanos se casi cuadruplicaron en el último año, alcanzando la cifra récord de US$43 mil millones, hecho que para el organismo demuestra el gran dinamismo de las empresas translatinas.
La recuperación económica mundial, el aumento de la demanda interna de algunos países, el dinamismo mostrado por ciertas economías emergentes y una mayor tercerización de las empresas extranjeras para reducir costos, son algunos de los factores que Cepal consigna como causas de este importante incremento de inversiones extranjeras en la región.
Otro de los datos significativos del estudio es la importante penetración de capitales chinos en las economías latinoamericanas, principalmente en el área de extracción de recursos naturales, lo que la convirtió en el último año en el inversor con mayor crecimiento en la región, totalizando 9% del total y superada sólo por los Estados Unidos y los Países Bajos.
Para el economista de Cepal, Miguel Pérez, uno de los autores del estudio, la fuerte entrada de China, que hasta hace un lustro apenas asomaba en los índices, es principalmente consecuencia del mayor protagonismo que esta potencia está teniendo en el escenario económico mundial, en el cual ocupa ya el segundo lugar después de desplazar a Japón. Sin embargo, el experto ha indicado que las características de la inversión China han sufrido importantes cambios en los últimos años, con mayor presencia de la empresa privada.
“Las primeras inversiones chinas en América Latina han estado muy ligadas a acuerdos entre estados y a concesiones petroleras públicas, privatizaciones de activos estatales, donde las empresas chinas a menudo se aliaban con empresas públicas latinoamericanas, hemos visto que en los últimos años el patrón ha cambiado. Las inversiones de las empresas chinas ahora son más directamente empresariales”, explicó.
Según Pérez, mientras en Norte y Centro América el principal destino han sido las industrias, en Sudamérica ha sido la explotación de recursos naturales, que se vio impulsada por el aumento de la demanda mundial como consecuencia de la recuperación económica global.
Consultado respecto a la influencia que la ideología de los gobiernos puede tener en la entrada de capitales foráneos, Pérez indica que no se registraron variaciones considerables entre los países de la región. La excepción es Venezuela, donde las políticas de estatización habrían frenado de manera considerable la inversión extranjera. “No me parece que la entrada de capitales se acepte por el signo político, solamente se acepta por políticas específicas de atracción o dificultades hacia la inversión extranjera”, señaló.
Respecto a Chile, el estudio indica que nuestro país aumentó sus inversiones en el exterior en un 8%, la mayor parte ellas destinadas a países de la región, con lo cual alcanzó una cifra récord de US$8.744 millones.
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