Directora Ejecutiva Instituto de Estudios del Pacífico y del Indico
Para entender los acuerdos que adoptó la reunión del Comité Central del Partido Comunista de China en octubre, es necesario considerar el trascendental papel que le cabe en el sistema político chino. El partido aún está unido al Estado y por lo tanto, dicta las pautas para la conducción del gobierno, de carácter colectivo.
Lo interesante es que por primera vez, el Comité Central presentó un plan quinquenal para transformar la economía china (ahora la segunda del mundo), centrándose en aumentar la capacidad adquisitiva de millones de personas. La estrategia es elevar la demanda interna y mantener un desarrollo constante y rápido para acelerar el crecimiento económico (que podría aumentar 50% en este lustro), impulsando el consumo, la inversión y las exportaciones.
En su búsqueda por construir una "sociedad armoniosa", los dirigentes del PCCH se comprometieron a fomentar una distribución más equilibrada de los ingresos, a mejorar el sistema de asistencia médica y a crear una red de bienestar social más resistente, para que los chinos se sientan más confiados a la hora de gastar. Así, del énfasis que pusieran antes los ex gobernantes Jiang Zemin y Zhu Rongji en el desarrollo económico, pasaron al énfasis en la distribución y en la armonía social.
Los analistas dicen que a la primera revolución comunista de Mao le siguió una segunda revolución de Deng Xiao Ping, enfocada en la modernización y apertura económica que ahora sería completada por el reciente anuncio del PCCH, al agregar objetivos sociales que los eviten conflictos sociales que podrían atentar contra dicha apertura.
Por eso los chinos hablan de una "economía socialista de mercado", que consideran un modelo propio, diferente al de la economía de mercado de las grandes potencias occidentales.
El paso pendiente
¿Y que hay de la "tercera revolución China"? Esto es, las reformas políticas. El Comité Central del PCCH señaló que el gobierno realizará esfuerzos enérgicos y constantes para promoverlas, quizás como respuesta a la reacción desatada por el premio Nobel de la Paz, otorgado al disidente Liu Xiaobo.
La "tercera revolución china" será, como dijo Den, "una tarea de largo plazo que exigirá el esfuerzo de tres generaciones, con el mismo método que la reforma económica". Para Deng, la reforma de la estructura política implica la democratización. Aunque no tenía claro qué significaría eso, sí consideraba que ella era indispensable para que la reforma económica pudiera triunfar. Así se han efectuado algunos cambios al interior del sistema (garantías en la Constitución a la propiedad privada; incorporación de los empresarios al PCCH; institucionalización de la dirección colectiva en donde las decisiones de los órganos del partido se adoptan por mayoría, según el principio de "centralismo político"; supervisión de PCCH; lucha contra la corrupción, inclusión del concepto de "estado de Derecho"; votación directa en las Asambleas Populares de las provincias, condados y distritos).
La "tercera revolución" le corresponderá a Xi Jinping -el recientemente electo sucesor del presidente Hu Jintao-, nombrado vicepresidente de la Comisión Militar Central. Hijo de un revolucionario compañero de Mao, Xi pertenece a la quinta generación de líderes y es considerado un político discreto y cauteloso.
Al estilo chino
Una democratización en China será sin duda, al estilo chino, porque sus dirigentes han rechazado públicamente el modelo occidental de democracia. Será gradual, en la medida que se avance en las cuatro modernizaciones. Es difícil ahora contemplar una reforma o cambios en el sistema político chino sin tener en cuenta que es un modelo propio, y además recoge la herencia confuciana que subyace en toda su cultura y que favorece un sistema centralizado, en una sociedad que si bien está recibiendo padrones occidentales en las regiones costeras aún exhibe la verticalidad del pensamiento de Confucio.
En la medida que las reformas se consoliden, un escenario posible sería la separación del Partido Comunista del Estado, pero como afirmaba Deng, con un Estado fuerte políticamente y con un partido adaptado a los cambios en la sociedad.
DiarioFinanciero.com
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