2010/06/23

Reino Unido se adelanta a reunión del G20 y lanza impuesto a la banca

Paula Namur Y.

En un intento por superar la oposición del resto de los países industrializados y emergentes, Alemania, Francia y Gran Bretaña anunciaron ayer un plan conjunto para implementar un impuesto a los bancos para financiar los costos de los rescates durante la crisis. Esto, sin esperar a la cumbre del G20 que se realizará este fin de semana.

El gobierno del primer ministro británico, David Cameron, anunció ayer que fijará un impuesto a la banca en conjunto con Alemania y Francia, desde enero de 2011, y elevará los impuestos a las ventas en el mayor esfuerzo de recortes de déficit de presupuesto desde la Segunda Guerra Mundial.

El gobierno británico busca recaudar dos mil millones de libras anuales (US$ 2.900 millones) de las entidades con sede en Reino Unido y de las filiales de grupos extranjeros que operan en ese país.

Por su parte, Francia presentará un plan de un impuesto a la banca en los próximos días, mientras el gobierno alemán emitirá el borrador de su legislación "este verano (boreal)", según un borrador del comunicado conjunto emitido por el gobierno alemán.

Los ministros de Finanzas del G20 habían descartado la idea de un impuesto bancario común por la resistencia de países como Canadá y Japón, cuyos bancos se mantuvieron alejados de los activos tóxicos.

"La cuestión del impuesto bancario será una prueba con la cual quedará más claro si el G20 está en una posición para formular intereses de manera conjunta o si se separa en dos partes", dijo a Reuters un funcionario alemán.



Presupuesto británico

El anuncio fue realizado ayer por el ministro de Hacienda británico, George Osborne, durante la presentación de un austero presupuesto ante el Parlamento. Osborne anunció un congelamiento del salario a los empleados públicos y subsidios para sus hijos, así como una reducción de los beneficios habitacionales. Los impuestos a las ganancias de capital fueron elevados y los impuestos a las ganancias empresariales, fueron reducidos.

"Sí, es difícil, pero también es justo", dijo Osborne en Londres. "Este es el presupuesto inevitable. No voy a esconder decisiones difíciles a los británicos", afirmó, prometiendo que las medidas protegerían a los menos aventajados.

Osborne busca reducir un déficit que llegó a 11% del PIB en el último ejercicio fiscal. La agencia de calificación Fitch dijo que el Reino Unido podría perder su calificación AAA de no acelerar los recortes. Según el ministro, el plan eliminaría el déficit estructural para 2015.

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