Corea del Norte enfrenta una encrucijada. Su líder, Kim Jong Il, se encuentra afectado por problemas de salud, protestas populares y exigencias de la comunidad internacional de terminar con su programa nuclear.
El viernes se celebrará la segunda sesión de la Asamblea Suprema Popular, una de las poco frecuentes ocasiones en que el hermético régimen deja traslucir lo que ocurre tras bambalinas. Por eso se espera que el jefe de Estado entregue señales sobre la elite gobernante y el programa económico para combatir la creciente inflación y escasez de comida.
La producción de alimentos caerá este año en al menos un millón de toneladas debido a la pérdida de cosechas por el mal clima, según el Instituto Económico y Rural, de Seúl.
Aunque el estado comunista no publica cifras, el Banco Central de Corea del Sur estima que la Renta Nacional Bruta ascendió a US$ 21.310 millones en 2008, apenas 2,7% de la de sus vecinos.
En diciembre, el gobierno ordenó la revaluación del won, quitándole dos ceros a la moneda. La medida buscaba ajustar el cambio oficial y frenar la especulación en el mercado negro pero provocó un estallido inflacionario y escasez. El ajuste desató una ola de descontento social y fue revertido sólo seis días después. Kim Jong Il pidió disculpas públicas y mandó a fusilar al director de finanzas del partido.
La asamblea también sería una rara oportunidad para dar señales sobre el sucesor del gobernante, que según medios en Seúl, sufre de una falla renal crónica y diabetes.
Kim Jong-un, el tercer hijo del gobernante, se ve como el más posible candidato a reemplazarlo en el poder, y su opción podría ser reafirmada en el evento.
www.df.cl
No hay comentarios.:
Publicar un comentario