2010/01/22

"El estímulo debe venir por baja de impuestos"


Conoce la realidad de Latinoamérica y los efectos de la globalización sobre la región como pocos. El guatemalteco Isaac Cohen fue director de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), organismo para el cual trabajó durante 24 años. Hoy, desde Washington, es uno de lo más prestigiados analistas de cadenas como CNN y BBC Mundo.

Cuando Cohen realiza prospectiva económica internacional, sus palabras saben a “futuro anticipado”. Por ello, acudimos a él para conocer qué se viene a escala económica internacional, y en particular, a partir de la situación macro y fiscal de los Estados Unidos.



De acuerdo a su evaluación, ¿la crisis financiera global ha superado ya su fase más peligrosa?

Los indicadores disponibles revelan que ha tocado fondo la que ahora llamamos la Gran Recesión, la cual comenzó en Estados Unidos en diciembre de 2007 y se esparció por toda la economía mundial.

Las principales economías industrializadas, así como algunas grandes economías emergentes, han exhibido tasas positivas de crecimiento, entre ellas Estados Unidos con 3,5%, durante el tercer trimestre del año.



Hay que darle crédito a los gobiernos por haber evitado una caída más profunda, equivalente a una depresión, por la adopción de políticas anti cíclicas, tendientes a revertir la tendencia depresiva.

No cabe duda, sin la intervención de los gobiernos, aumentando el gasto público, manteniendo bajas las tasas de interés y hasta inyectándole liquidez al sistema bancario, estaríamos todavía cayendo, con el desempleo llegando a niveles sólo vistos durante la Gran Depresión de la década de los años treinta.

A título de ejemplo, en 1933 cuando tomó posesión el presidente Roosevelt, el desempleo en Estados Unidos había llegado a 25 % y en ese año quebraron 4.000 bancos.

En contraste, hoy, el desempleo en Estados Unidos ha llegado a 10,2 %, lo cual de todos modos es preocupante, mientras que en este año las autoridades han intervenido 150 bancos.



Las potencias centrales no se animan aún a retirar los planes de estímulo fiscal ¿es eso una señal de que la recuperación aún no es sólida?

Efectivamente, en distintas reuniones internacionales, del Grupo de los 20 y las más recientes reuniones anuales del Fondo Monetario y del Banco Mundial, celebradas en Estanbul en septiembre pasado, los gobiernos expresaron la intención de no cesar prematuramente los programas de estímulo económico.

Este es el gran dilema de los bancos centrales y de los ministerios de finanzas, si quitan prematuramente el pié del acelerador, hay riesgo de que haya otra caída en el crecimiento y que siga aumentando el desempleo.

En contraste, si siguen acelerando, hay riesgo de que ocurra un brote inflacionario. Por ejemplo, la Reserva Federal, en el último comunicado sobre la política monetaria, dijo que dejará como están, por algún tiempo, las tasas de interés, las cuales están cercanas a cero. Esto es indicativo de que las autoridades juzgan de que la economía todavía necesita estímulo.



El déficit de los EE.UU ¿en qué medida está afectando la posibilidad de una recuperación más sólida de ese país?

Ante los elevados niveles de gasto público, requeridos para estimular la economía y pelear dos guerras, la preocupación por el aumento del déficit fiscal es legítima, pero no en función de la recuperación económica. Porque, como le mencioné, el aumento del gasto público ha sido decisivo para combatir la recesión.

La preocupación se origina en la posibilidad de que los abultados niveles de gasto generen inflación. Además, el aumento del gasto le preocupa a quienes prefieren que el gobierno sea pequeño. Pero, por ahora, no existe peligro de un brote inflacionario, el desempleo sigue aumentando y los precios se mantienen subyugados.



O sea, como no hay amenaza inmediata de inflación, el gasto público puede continuar sirviendo para estimular la economía y así evitar, como lo ha hecho, una caída más profunda.

Sin embargo, este tema es objeto de un intenso debate, entre quienes, como el ganador del Premio Nobel de Economía Paul Krugman, sostienen que como no hay amenaza inminente de inflación, el gobierno debe despreocuparse ahora por el déficit fiscal y debe gastar aún más para estimular la economía y reducir el desempleo.



Por otra parte, algunos economistas afiliados al Partido Republicano protestan por el aumento del gasto público, no tanto por la influencia que pueda tener de inmediato sobre la inflación, pero sí sobre el tamaño del gobierno.

Como ha dicho el profesor de Stanford Michael Boskin, ex-asesor económico del presidente Bush padre, el estímulo debería venir por el lado de las rebajas de impuestos, en vez del aumento del gasto.



El dinero que EE.UU. utilizó en rescates ¿cree usted que finalmente dieron el resultado buscado?

Para comenzar, el paquete de estímulo de US$780.000 millones, aprobado en febrero pasado, está programado para ser desembolsado en dos años, hasta fines de 2010.

Hasta ahora, se ha gastado casi la mitad de ese monto y el gobierno sostiene que eso ha contribuido a la creación de casi un millón de nuevos puestos de trabajo.



No obstante, el desempleo sigue aumentando, aunque con menos intensidad que a principios de año, la tasa de desempleo en octubre pasó de 9,8 a 10,2 %.

La tendencia del desempleo, en este año, ha sido declinante. Entre noviembre de 2008 y abril de 2009, el promedio mensual de pérdidas de empleos fue de 645.000, entre mayo y julio de este año fue de 357.000 y entre agosto y octubre pasado fue de 188.000. Eso apoya la afirmación de que el monto del paquete de estímulo gastado hasta ahora ha contribuido a frenar las pérdidas de empleos.

Por ejemplo, se estima que el programa llamado “dinero por chatarra” (cash for clunkers en inglés) contribuyó 1% al crecimiento de la economía durante el tercer trimestre, cuando la tasa de crecimiento repuntó a 3,5 %.



Sin embargo, todo eso forma parte de un intenso debate, porque la izquierda critica al gobierno por no hacer suficiente para reducir el desempleo, mientras que la derecha dice que hay que cambiar de rumbo, porque el paquete de estímulo basado en aumento del gasto no ha logrado reducir el desempleo.

Hasta ahora, el gobierno se ha colocado en medio de esas dos posiciones, diciendo que hay que mantener el rumbo, dejando que surta efecto el paquete aprobado.



El sector financiero –los grandes bancos– ¿dejaron de ser focos de generación de crisis? ¿podrían tenernos guardada alguna sorpresa desagradable más?

La crisis se profundizó por la repercusión que tuvo la caída de los precios de la vivienda, o el estallido de la burbuja inmobiliaria, sobre la totalidad del sector financiero, incluyendo los grandes bancos, comerciales y de inversión, las aseguradoras, los prestamistas hipotecarios, las financieras, así como los fondos mutuos y de cobertura.



Por eso, algunos están empeñados en encontrar al malo de la película en el sector financiero. Sobre todo, a medida que se conoce lo que ocultaba la abundancia, tal como los abusos, las malversaciones, la arrogancia, las bonificaciones que actuaban como incentivo para arriesgarse, hay quienes dicen que el gobierno no debería haber sido tan indulgente, porque rescató a las grandes entidades financieras, sin impulsar las reformas necesarias para evitar que se repitan los abusos en el futuro.

Pero, el debate sobre la reforma del sector financiero continua, como dicen los abogados, el jurado todavía está deliberando.



Nuevamente, has dos posiciones radicales. Unos dicen que hay que nacionalizar los bancos, para poder sanearlos y después venderlos. Otros dicen que es mejor dejar que sobrevivan sólo los más fuertes y que se hundan los que no puedan flotar por sí solos.

Ambas posiciones parece que al gobierno le han resultado muy drásticas, porque la reforma del sector financiero que se está discutiendo en el Congreso se coloca en medio de ambos extremos. No obstante, aún así los cabilderos del sector financiero, incluyendo a los representantes de las entidades financieras rescatadas por el gobierno, están activamente empeñados en impedir la reforma.



Hay estimaciones que indican que durante el 2009, en la industria financiera se ha gastado más de US$320 millones en cabildeo, para oponerse a la reforma del sector. Esta suma sólo es menor a lo que se han gastado en cabildeo los grupos que se oponen a la reforma del seguro médico. Entretanto, persiste la falta de crédito, con excepción de la liquidez que le ha inyectado la Reserva Federal a los bancos.

Mientras no se purguen las carteras de las entidades financieras de los llamados activos tóxicos, va a ser muy difícil que se restablezca el crédito. Ese es uno de los factores que está frenando la reactivación económica.



Muchos economistas aseguran que si hay recuperación será sin empleo ¿Coincide usted en esto? ¿Por qué es así? ¿Por qué la generación de empleo no puede acompañar a la evolución de la economía?

Es evidente que el empleo está rezagado y que la recuperación económica está comenzando sin generar suficiente empleo.

Ya le mencioné que,a pesar de la tendencia declinante de la pérdida de empleos, en lo que va de este año, la tasa de desempleo sigue aumentando y ya cruzó la temida línea de los dos dígitos, al llegar el mes pasado a 10,2 %.



Las empresas aún no han comenzado a contratar nuevos trabajadores, están funcionando con las planillas reducidas y usando todavía los invenarios existentes, sin reponerlos. Como que aún no ven en el horizonte inmediato aumentos sostenidos en la demanda de sus productos, que justifiquen aumentar las contrataciones. Por eso hay quienes claman porque se apruebe pronto otro paquete de estímulo, aunque esa no es la opinión que prevalece, hasta ahora, entre los principales asesores económicos del gobierno.



El desempleo en dos dígitos es temido por sus consecuencias políticas. Algunos recuerdan que el propio presidente Barack Obama, antes de tomar posesión, dijo que si en 2010 el desempleo llegaba a dos dígitos, el Partido Demócrata corría el riesgo de perder el control del Congreso. Además, el presidente Obama agregó que, si el desempleo persistía en dos dígitos en 2012, él sería un Presidente de un sólo mandato.

Hay evidencia de que el costo político de la persistencia del desempleo lo paga el partido en el poder. Por ejemplo, en dos elecciones recientes para gobernador de dos estados de la costa este, Nueva Jersey y Virginia, las encuestas efectuadas a la salida de las urnas revelaron que para la mayoría de votantes la principal preocupación era el desempleo. Pero más significativo aún es que la mayoría de esos votantes, preocupados por el desempleo, votaron y le dieron la victoria a candidatos republicanos.



El dólar sigue recibiendo muchas señales desde centros de poder –desde países a fuentes de organismos internacionales y analistas- que anuncian el fin de su supremacía como reserva de valor, como moneda de referencia para comercio internacional. ¿Cuán cerca de ello cree Usted que estamos? Y, llegado el caso, ¿qué moneda o cesta de monedas podrían actuar como reemplazo del dólar?

La caída en la cotización del dólar frente a las monedas principales venía ocurriendo desde antes de la crisis. Es un ajuste necesario para corregir el abultado desequilibrio en la cuenta externa de Estados Unidos.

Casi paradójicamente, la crisis interrumpió el ajuste en la cotización del dólar, porque ante la caída de casi todas las demás alternativas, los bienes raíces, las acciones, o hasta las materias primas, la aversión al riesgo de los inversionistas, causada por la crisis, los llevó a buscar refugio en los bonos del Tesoro de Estados Unidos. Eso aumentó la demanda y empujó hacia arriba la cotización del dólar. Algunos buscaron refugio en el oro. Por ejemplo, se sabe que hasta algunos bancos centrales han comprado oro y mire donde está la cotización del oro, ha superado los US$1.300.



Sin embargo, es muy significativo que la moneda de refugio durante la crisis resultó ser el dólar. Eso quiere decir que, por ahora, no parece haber un remplazo viable para el dólar. Pero eso ha principiado a cambiar, porque a medida que ha amainado la crisis y los inversionistas exhiben menos aversión al riesgo, han comenzado a invertir en otras alternativas. Con ello, se ha reanudado el ajuste de la cotización del dólar, porque persisten los desequilibrios que lo estaban causando.



Pero eso, ha planteado la necesidad de rebalancear el sistema económico internacional y en ese contexto debe analizarse la perspectiva del dólar, como moneda de reserva y como unidad de transacción.

Eso tiene que ver con el ajuste de las monedas de las economías que tienen abultados excedentes en la cuenta corriente, como contraparte del saldo negativo que exhibe Estados Unidos. Por ejemplo, la mayoría de economías en las que prevalecen tipos de cambio flexibles, han visto aumentar las cotizaciones de sus monedas frente al dólar. No obstante, todavía hay economías con excedente en la cuenta corriente, como China, que mantienen el tipo de cambio fijo, pegado al dólar. Tarde o temprano tendrá que venir un ajuste de la moneda china, lo importante es que ocurra gradualmente.



Cómo llega América Latina al final de este complejo año? Cepal, BID y BM dicen que la región soportó bien la crisis, sin embargo en todos nuestros países se ve que se perdió el ritmo de crecimiento que traíamos. ¿Podremos recuperar ritmo?

Es cierto, hay consenso porque las economías de América Latina y el Caribe, esta vez, estaban mejor preparadas para enfrentarse al choque externo que se originó en la principal economía del centro. Como ha dicho el economista jefe para América Latina del Banco Mundial, Augusto de la Torre, las economías de América Latina lograron evitar una crisis financiera, pero no pudieron impedir caer en recesión. Todas las agencias económicas internacionales, el Banco Mundial, el Banco Interamericano, la CEPAL y el Fondo Monetario, coincidieron que en el 2009, las economías latinoamericanas y caribeñas concluyeron con contracciones en la tasa de crecimiento, en promedio, de 2%.



Pero, para el 2010, proyectan que la tasa de crecimiento será positiva, aunque difieren en cuanto al optimismo de sus proyecciones.

Por ejemplo, la CEPAL proyecta que la tasa anual de crecimiento promedio para la región será de 3 %, mientras que el Fondo Monetario proyecta 2,3 % y el Banco Mundial proyecya entre 1 y 2%.

Por supuesto, estas proyecciones descansan en la expectativa de que, el año entrante, se sostendrá la reactivación económica de las economías industrializadas y que la economía China volverá a crecer espectacularmente.



Para la región, y Centroamérica en particular, perder ritmo de crecimiento implica alto costo en término de crecimiento de la pobreza, y la pobreza está afianzando los modelos políticos populistas ¿Cómo ve esta correlación de hechos y que perspectivas ve para la región, en tal sentido?

La falta de crecimiento económico siempre significa mayor pobreza, porque la contracción de la tasa de crecimiento causa desempleo y la falta de empleo es el principal factor de empobrecimiento.

No tengo cifras para Centroamérica sobre el impacto que la crisis tendrá sobre la pobreza.



La única proyección que conozco ha sido hecha por el Banco Mundial para América Latina. La pobreza venía disminuyendo en América Latina, sobre todo a raíz de la tasa de crecimiento promedio de 5% que esas economías exhibieron entre 2004 y 2008. Según el Banco Mundial, en América Latina y el Caribe, en 1990, había 50 millones de personas viviendo en extrema pobreza, con menos de US$1,25 por día. En 2005, esa cifra disminuyó a 45 millones de personas; pero, como consecuencia de la crisis, el Banco Mundial proyecta que esa cifra aumentará de 37,6 millones en 2008 a 40,3 millones de personas en 2009. O sea, como efecto de la crisis entre 2008 y 2009, la proyección es que el número de personas que viven en extrema pobreza en América Latina y el Caribe aumentará 2,7%.



Respecto a la otra parte de su pregunta, sobre los regímenes populistas, hay que tener cuidado con el determinismo económico, porque la relación entre la economía y la política es intermitente y no se sabe en que dirección opera la causalidad entre ellas.

Durante la Guerra Fría había la creencia que la economía determinaba la política, pero ese pensamiento se ha quedado atrás, porque los hechos son testarudos y han transitado en otra dirección.

Por ejemplo, cómo explicar que durante la llamada “década perdida” de los años ochenta, durante la peor contracción económica que ha sufrido la región desde la postguerra, la mayoría de las sociedades latinoamericanas se volcaron hacia la democracia, eligiendo gobernantes civiles en elecciones libres.



También se pueden encontrar ejemplos de determinismo económico, en la suerte de lo que usted llama “modelos políticos populistas.” Parece que el reciente giro hacia el populismo en algunos países de América Latina coincide con el auge económico, ocurrido entre 2004 y 2008 y causado por el alza de los precios de las materias primas, especialmente del petróleo.

Entiendo que ahora que han caído los precios de las materias primas y algunas de esas economías han caído en recesión, ha disminuido la popularidad de los regímenes populistas.



¿Qué necesita hacer Centroamérica para garantizar estabilidad para los inversores?

A Centroamérica últimamente le ha ido bastante bien en atraer inversión extranjera; a algunas economías mejor que a otras.

Por ejemplo, a raíz de la entrada en vigencia del TLC con Estados Unidos, ocurrieron un par de inversiones enormes para la región, que convirtieron a Citi en el mayor banco y a Walmart en el mayor vendedor al menudeo de la región.

Por otra parte, hay buenos ejemplos de capacidad de atraer inversión en Costa Rica, con empresas como Intel, o bien los espectaculares aumentos en la invesión en hoteles y en infraestructura turística.

O sea, en Centroamérica se sabe como atraer inversión, lo que pasa es que a menudo hay circunstancias domésticas que operan en contra de esta posibilidad. Concretamente, me refiero a la inseguridad física y a la inestabilidad política que espanta a los inversionistas.



¿Qué sería más adecuado para nuestros países, a los efectos de crear empleo: incentivar comercio exterior o promocionar mercados domésticos con algunas políticas públicas?

Hay que actuar en ambos frentes para que haya crecimiento y generar empleo. Hay experiencias exitosas en América Latina de crecimiento económico derivado del auge del sector externo y de aumento simultáneo del gasto social en las personas, en educación y en salud, los cuales son esenciales para la prosperidad.

Por ejemplo, Brasil, Chile y México han tenido auges del sector externo que han generado tasas de crecimiento económico muy respetables, las cuales han sustentado programas de protección social destinados a reducir la pobreza. Sin ir muy lejos, en Centroamérica está el caso de Costa Rica que tiene indicadores sociales de primer mundo.



Finalmente, un anticipo de cómo ve el 2010 para América latina….¿mejor, peor, igual? ¿para qué debemos prepararnos?

Coincido en que en 2010 las economías de América Latina y el Caribe, recuperarán el crecimiento, siempre y cuando se sostenga la recuperación de las economías industrializadas y que China continúe creciendo espectacularmente.

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