El ministro de Economía argentino, Amado Boudou, viajará la próxima semana a Washington armado con planes para poner fin a uno de los grandes estigmas del país: su estatus de paria de la deuda. Es probable que este viaje marque el inicio de la puesta en marcha de los planes oficiales de anunciar un acuerdo final con los acreedores que desistieron de ingresar al canje de deuda en 2005 (también llamados “holdouts”) tras el incumplimiento de 2001, y que sea la primera etapa de una gira que incluirá a Estados Unidos, Europa y Japón.
“Le entregamos algunos documentos a la Comisión de Valores y Bolsa de EE.UU. (SEC) y les vamos a entregar más documentos pronto. La idea es lanzar la oferta a fin de mes, apenas tengamos la aprobación de la SEC”, dijo a Financial Times una fuente oficial sin identificar. La reapertura de la oferta a los holdouts implica la emisión de un bono a siete años por parte del gobierno argentino, para la cual se prevé una aceptación de 60%.
El canje es parte de los esfuerzos de Argentina por resolver su gigantesco incumplimiento de deuda por US$ 100 mil millones de hace ocho años y volver a los mercados voluntarios de deuda para obtener financiamiento para los programas populistas de la presidenta Cristina Fernández en un marco de estrechez fiscal y vencimientos por US$ 13 mil millones en 2010.
Tenedores de bonos individuales, como pensionados de Italia y Japón, poseen casi 25% de los títulos argentinos en incumplimiento y tendrán un descuento levemente menor y más tiempo para considerar la oferta, dijo Boudou a Reuters.
El banco central aún debe dar luz verde al plan, que la presidenta describe como uso “racional” de fondos “excesivos” de reservas casi récord, pero los críticos temen que pueda dar paso a un gasto desatado.
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