Isabel Ramos Jeldres
Las autoridades de los países emergentes han tenido un éxito limitado en tratar de evitar la apreciación de sus monedas, y empiezan a quedarse sin municiones. Pese a las medidas aplicadas, los gobiernos y banqueros centrales no han logrado impedir por completo las rachas alcistas impulsadas por los inversionistas en busca de mayores retornos fuera de Estados Unidos, que aprovechan la caída del dólar para realizar operaciones de arbitraje de divisas (carry trade).
“La tendencia a una apreciación refleja no sólo la debilidad del dólar sino la perspectiva positiva para los países emergentes. Por esto, las presiones a la apreciación de las monedas serán difíciles de combatir más allá de los desafíos políticos que haya en cada país”, explicó el jefe de mercados emergentes de Barclays Capital, Guillermo Mondino.
En Brasil, el real mantiene su tendencia al alza pese a que el banco central ha comprado cerca de US$ 20 mil millones desde que comenzó sus intervenciones, el 8 de mayo. Es la moneda que más se ha fortalecido, acumulando un alza de 37% en lo que va del año, debido al aumento de los precios de los commodities, la mejora en el rating entregado por Moody’s y los pronósticos de una rápida recuperación económica.
El gobierno brasileño anunció el lunes que impondrá un tributo de 2% sobre las compras extranjeras de valores de renta fija, con el fin de desincentivar los capitales golondrina, pero los analistas cuestionan su efectividad. “Es una medida desesperada”, señaló ayer el socio de la firma Tandem Global Partners, Paulo Vieira da Cunha. “Este tipo de medida no altera la tendencia del tipo de cambio”, agregó Da Cunha, ex director de asuntos internacionales del banco central de Brasil.
Problemas en Asia
Desesperados están también en Asia, donde los bancos centrales se están quedando sin margen para combatir la mayor racha alcista de sus divisas desde 1998, un escenario complejo para economías que han basado su crecimiento en las exportaciones.
El índice de monedas asiáticas de JPMorgan Chase ha subido 5,6% desde que el 31 de marzo comenzaran sus dos trimestres más fuertes en once años, y esta situación se mantendría en 2010.
Las estimaciones compiladas por Bloomberg esperan que el won coreano gane 7,4% a fines de septiembre de 2010, seguido por el dólar taiwanés (4,6%), la rupia indonesia (2,2%), el baht tailandés (1,9%) y la rupia india (1,7%).
“El dinero continuará fluyendo hacia las monedas asiáticas, y los bancos centrales no pueden continuar acumulando reservas indefinidamente sin efectos secundarios mayores”, dijo el estratega jefe de monedas de Bank of New York Mellon, Simon Derrick.
En China comparten la inquietud. A medida que los mercados globales reviven, “los flujos de capital aumenten y el dólar se debilite, habrá expectativas de que el yuan se aprecie, provocando un masivo retorno de capital internacional”, dijo el vicegobernador del banco central chino, Ma Delun.
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