Para la mayoría de los agentes es poco probable alcanzar un PIB tendencial cercano al 5% en dos años más, como lo prevé el Central. ¿Las razones? La ausencia de políticas que flexibilicen el mercado laboral y de otras que apuntalen la productividad serían determinantes.
En su Informe de Política Monetaria (IPoM) presentado hace dos semanas, el Banco Central pronosticó que el desempeño doméstico estaría entre 4,5% y 5,5% en 2010. Ello, según expuso José de Gregorio, titular de la entidad, “llevaría a un progresivo, pero parcial, cierre de las holguras de capacidad en el horizonte de proyección”.
De igual modo, la autoridad declaró que para dicha estimación “se considera que el PIB tendencial de corto plazo crecerá entre 4% y 4,5% anual en el bienio 2010-2011”; añadiendo que para después “el potencial se aproxima a 5%”. Si el diagnóstico y las previsiones del órgano emisor llegaran a concretarse, serían, a todas luces, noticias favorables; nadie lo niega.
Sin embargo, a juicio de diversos agentes consultados por ESTRATEGIA, tanto la situación que enfrentará el mundo como el manejo gubernamental y la legislación vigente, serían determinantes para alcanzar tal desafío dentro de dos ejercicios más. Cecilia Cifuentes, de la Universidad de Los Andes, señala que el orbe “no va a recuperar el ritmo que tenía antes de la crisis, básicamente porque en Estados Unidos habrá más lentitud (…) Me parece que el Producto de tendencia global será entre 2,5% y 3%”.
En lo interno advierte que “si una supone que se mantiene el statu quo de políticas, sobre todo en lo micro, se repetiría el escenario de los años pasados; es decir, nos expandiríamos conforme lo haga el planeta”.Erik Haindl, decano de la Facultad de Economía y Negocios de la Universidad San Sebastián, manifiesta que el potencial de la actividad local está, “más bien, en torno al 3,6%.
Un 5% está completamente fuera de rango (…) En el futuro, hay que hacer los cambios que modifiquen la dirección que tenemos; ya que en los últimos años, en la práctica, el avance técnico ha sido nulo”. Rodrigo Aravena, subgerente de estudios de Banchile, dice que un buen desempeño tras una crisis se debe, en parte, “al ciclo, viéndose una recomposición de inventarios y un rebote de la inversión y del consumo”, explica. Agrega que “una vez que eso ocurre, lo que da un puntal es la tendencia (…) En el segundo trimestre de 2010, el Producto tranquilamente podría ser de 6%, apoyado por el salto citado y una muy mala base de comparación; pero de ahí en más oscilaremos entre un 3,5% ó 4% para afirmarnos en alrededor de 4% ó 4,2% en hacia 2011”.
Carola Moreno, del BBVA, plantea que “si la interrogante es si se sostiene un cometido” saludable “para más allá del ejercicio venidero, creo que sí. Las expectativas para el cobre son alentadoras, también la evolución de los distintos sectores. Eso hace pensar que podría ser un buen año. Esperamos un 4,5% para el ejercicio” de análisis.
LAS REFORMASGonzalo Sanhueza, socio de Econsult RS Capital, consigna que para alcanzar el ritmo consistente es indispensable lograr “ganancias de productividad y, para ello, hay que implementar una serie de reformas”. Sugiere, en esa línea, cambios al Estado y a los sistemas de “capacitación, educación” y otros “que pasan por aportar más flexibilidad laboral”.
Sostiene que el foco del próximo Gobierno debiera estar en esos ejes, pues “es mucho más rentable centrarse en el crecimiento de tendencia que en lo cíclico”.George Lever, gerente de Estudios de la Cámara de Comercio de Santiago (CCS), consigna que el dinamismo nacional entre 2000 y 2008 “fue de 4,2% y sólo en dos de esos nueve años fue superior al 5%.
Es visible cierta pérdida de vigor”. Complementa que hay “ineficiencias en el proceso de creación y destrucción de empresas; en la formación de capital humano y, en particular, en el mercado del trabajo, que ha aumentado en regulaciones, las que han tenido un sesgo inhibidor de las contrataciones”.
Por lo anterior, asevera que es primordial actuar sobre el desempleo para “llevarlo otra vez a una tasa relativamente aceptable, cercana a un 7%. En segundo término, es preocupante el estancamiento de la productividad (…) Ello hace medular avanzar en materias de innovación y emprendimiento, incentivando además el desarrollo competitivo de nuevas industrias exportadoras de servicios”.
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