2009/08/10

Luces del norte: el modelo nórdico de capitalismo encuentra nuevos seguidores

El modelo de capitalismo practicado en Suecia, Noruega, Dinamarca y Finlandia es visto por algunos como uno de los pocos ganadores en la actual crisis económica y financiera. Desde su respuesta a una crisis bancaria previa hasta su promoción de las mujeres en los directorios, el modelo nórdico está picando el interés en todo el mundo, tal como el estilo japonés de capitalismo lo hizo en los ‘80 o el alemán en los ‘60.

Así como esos sistemas enfrentaron desafíos tras su momento de fama, también lo hace el modelo nórdico. Hay dudas, también, respecto de cuán fácil será exportarlo a otras partes del mundo.

Pero la designación reciente de Carl-Henric Svanberg como presidente de BP, se unió a otros dos ejecutivos nórdicos de grandes empresas británicas, demuestra el respeto creciente por el capitalismo nórdico y sus líderes.Otro de esos ejecutivos, Jorma Ollila, quien en su cargo en Royal Dutch Shell y Nokia es uno de los hombres de negocios más prominentes, dice que el modelo ofrece un posible camino adelante para un sistema global que busca reformarse a sí mismo. “¿Cuál es el futuro del capitalismo? De un modo u otro, la respuesta es resolver estos temas a los que el modelo nórdico responde bien”, dice.

“El modelo nórdico tiene una buena opción” de ser el mejor sistema.Abundan los debates respecto de qué representa exactamente el modelo nórdico. Pero Ollila apunta al análisis de un grupo de académicos de la región que escribió un libro llamado El Modelo Nórdico.

Ellos dicen que la apertura a la globalización combinada con una fuerte protección social e igualitarismo define el capitalismo de la región.Francis Sejersted, historiador noruego y ex presidente del comité del premio Nobel del país, habla de “capitalismo democrático”, referido a un alto grado de igualdad y participación en la toma de decisiones políticas y empresariales.Matti Alahuhta, director ejecutivo de la otra gran empresa de Finlandia -Kone, el fabricante de grúas- dice que la falta de un gran mercado doméstico hace una necesidad la apertura nórdica a la globalización. “Finlandia es un país muy pequeño. El tamaño del mercado es chico, así que no es muy difícil darse cuenta de que tenemos que expandirnos al exterior”.

Pero los países nórdicos también están muy conscientes del lado negativo de la globalización y toman medidas para aliviarlo. Idar Kreutzer, director ejecutivo de la aseguradora Storebrand, se refiere a la “red de seguridad personal” y explica: “Es necesario apoyar a los individuos que resultan dañados por las cosas que son buenas para las empresas o la sociedad”.

Un ejemplo es el de los trabajadores en la industria del papel y la celulosa, quienes sufrieron el cierre de sus plantas pero que pudieron transferirse a nuevas tecnologías.Esto lo apoya un profundo sentido de igualitarismo, en especial en el sistema educacional. Ollila apunta a la ausencia de clases sociales como un factor: “todos pueden recibir una buena educación sin importar su origen.

No es quién eres sino lo que puedes contribuir”.Y se extiende al directorio, donde Noruega -gracias a una ley que establece una cuota para las mujeres- tiene el nivel más alto de directoras en el mundo, con Suecia, Finlandia y Dinamarca en buena posición.Este arraigado igualitarismo hace difícil exportar el modelo nórdico. Alahuhta explica lo complicado que fue en Inglaterra, hasta donde se expandió Kone en los ‘90, persuadir a los empleados de abrazar los usos no jerárquicos de las empresas nórdicas.

Las remuneraciones ejecutivas siguen la misma tendencia. Muchas empresas nórdicas pagan a sus altos ejecutivos bien por debajo del promedio internacional, buscando que la diferencia entre los sueldos más altos y los más bajos no crezca demasiado.La falta de jerarquías en las empresas llega hasta la cima. Kreutzer explica que sus trabajadores “llegan a tocar a mi puerta”. Agrega: “Se sienten responsables por la empresa. Y quiero estar en una situación en que me digan la verdad sin adornos”.

La participación de los trabajadores en la estrategia de las empresas es un factor importante. Hay una fuerte presencia en los directorios a través de los sindicatos, pero los ejecutivos dicen que la relación ha madurado en años recientes. Eso ha permitido a las empresas hacer grandes reestructuraciones con la cooperación de los trabajadores.

Pontus Braunerhjelm, profesor de economía en el Royal Institute of Technology de Suecia, dice que el éxito de las empresas nórdicas sugiere que su estilo informal de gestión es una ventaja competitiva. Pero no todos gustan del modelo nórdico. “Gente de otras culturas a veces lo encuentra algo impreciso en términos de quién asume la responsabilidad, cuál es el orden, cuál es el objetivo”, plantea.

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