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2014/02/04

¿Cómo interpretar la volatilidad reciente?


¿Por qué la retirada de los estímulos monetarios de la Reserva Federal repercute más en los países emergentes que en el propio Estados Unidos? ¿Por qué la lira turca se aprecia si el Banco Central de Turquía sube sus tasas? Hoy, momento de resolver dudas. 

Alberto Redondo, desde Madrid, España
 

Los últimos días han sido una montaña rusa bursátil. Hubo días en que los índices abrían planos, al mediodía subían más de un punto entero, y al final cerraban en rojo.

Es que la calma que disfrutamos durante los últimos meses terminó con la decisión del Gobierno argentino de permitir a sus ciudadanos la compra de dólares ante el agotamiento de las reservas de su banco central.

Esta decisión hundió de la noche a la mañana al peso argentino y arrastró al resto de mercados emergentes. Turquía, Rusia, Brasil... todos ellos han sufrido pérdidas tremendas durante los últimos días. Puede revisar esto en la nota de Felipe Ramírez del pasado sábado, “Cómo ganar a pesar de la baja del IPSA”.

Todos sufrieron fuertes caídas que se contagiaron al resto de los mercados, con España a la cabeza de Europa debido a su mayor exposición a los mercados emergentes.

Los índices se tiñeron de rojo con el hundimiento del peso argentino, pero esto no fue más que el detonante de una crisis en los mercados emergentes que lleva meses gestándose.

Desde que en mayo del año pasado el Presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke, anunciara que el fin de la política de expansión monetaria estaba próximo, la rentabilidad de los bonos del tesoro estadounidense no ha parado de subir. Por ejemplo, el rendimiento del bono estadounidense a 10 años subió desde  1,65 %hasta 3%, casi el doble.

Y, se preguntará, ¿qué tienen que ver los bonos del tesoro de Estados Unidos con los países emergentes?

Muchísimo. Para financiar las reformas llevadas a cabo y su fuerte crecimiento, los países emergentes dependen de la inversión procedente de los países más desarrollados; principalmente Estados Unidos y Europa.

Cuando vemos que la rentabilidad que ofrecen los activos de renta fija como depósitos bancarios, bonos del tesoro u obligaciones corporativas es mínima, el dinero de los inversores sale de los países más desarrollados en busca de oportunidades de inversión más lucrativas.

Durante los últimos años los países emergentes se erigieron como una interesante alternativa de inversión. A menudo el riesgo de estos países era inferior al de algunos países europeos como España o Italia y, al contrario, la rentabilidad que ofrecían era mucho más elevada.

Y durante los últimos años la rentabilidad de la renta fija en Estados Unidos permaneció artificialmente baja, hasta que Bernanke dio la fiesta por terminada en mayo del año pasado.

Los que más acusaron el golpe de este giro en la política monetaria estadounidense fueron los países emergentes porque vieron cómo, de la noche a la mañana, miles de millones de dólares abandonaban sus economías para regresar a Estados Unidos, donde los intereses que iban a percibir aumentaron con fuerza.

La huida de capitales de los mercados emergentes provocó una brusca bajada de las divisas de estos países. Al ya mencionado caso de Argentina, por su importancia y proximidad a Europa hay destacar lo sucedido durante los últimos meses en Turquía, o incluso en Chile.

Desde que en mayo Bernanke anunciará que los estímulos monetarios se empezarían a retirar en los meses siguientes, la lira turca se ha depreciado un 23 por ciento respecto al euro. Precisamente por el efecto que mencionaba anteriormente.

Para limitar la caída de la lira turca, el Banco Central de Turquía decidió el martes pasado, en una reunión de urgencia, elevar su tasa de interés desde 7,75% a 12%.

Con esta decisión la autoridad monetaria turca pretende retener en el país a los inversores ofreciéndoles una mayor rentabilidad, tanto de los depósitos bancarios como de la renta fija., y desde que la tomó, la lira turca ha cortado su sangría y se ha revalorizado un 5% respecto al euro y al dólar. Sin embargo, la inestabilidad sigue en los mercados.

Movimientos tan bruscos como el del banco central turco, o el fin de las restricciones al cambio de divisas en Argentina nos hacen presagiar que algo malo puede estar cociéndose.

Y, además, la semana pasada también supimos que en su última reunión presidiendo la Reserva Federal, Bernanke ha decidido retirar US$ 10.000 millones más en los estímulos del mes de febrero, dejando los estímulos monetarios mensuales en US$ 65.000 millones.

Esta decisión provocó que Wall Street perdiera algo más de un 1%, arrastrando a los mercados asiáticos y europeos a la baja.

Si es un inversor conservador y cauto, le recomiendo que espere a ver cómo termina todo esto.

Pero si, por el contrario, anda a la caza de oportunidades de inversión más agresivas, en este caso aplica el viejo refrán de “a rio revuelto, ganancia de pescadores”.

Un cordial saludo,

Alberto Redondo.

Alberto Redondo es editor de Inversor Global España.


2013/09/05

Escenario externo: riesgos por volatilidad de emergentes, China y Siria

El conflicto de Siria podría generar un aumento relevante del precio del petróleo.

Tres fueron las causas principales de preocupación a nivel internacional que identificó el Banco Central en su mensaje de ayer.

Un primer foco es la desaceleración generalizada que se ha evidenciado el mundo emergente. En ese sentido, el ente rector planteó que algunos países han enfrentado mayor volatilidad en esta transición hacia un dinamismo más cercano al de los países desarrollados. Ello “se ha expresado en fuertes desvalorizaciones de sus monedas, aumentos de las tasas de interés, ajustes a la baja en las expectativas de crecimiento y salidas de capitales. La lista incluye algunas de las mayores economías emergentes como Brasil, India, Indonesia, Turquía y Sudáfrica. Esto refleja la combinación de las expectativas de menor estímulo monetario en Estados Unidos con las vulnerabilidades que se gestaron en años anteriores en algunas economías emergentes. Entre estas últimas se pueden mencionar una mayor dependencia de financiamiento externo, descalces cambiarios, desequilibrios en las cuentas fiscales, rápido crecimiento del crédito doméstico y tasas de inflación relativamente altas”, advirtió la institución.

Otro motivo de preocupación se cierne sobre la evolución de la economía china, que consolidó un crecimiento más bajo, sin perjuicio de algunas señales de estabilización de las cifras de actividad y las señales de sus autoridades de sostener una expansión de 7% de su economía.

De hecho, uno de los riesgos que identificó el ente rector apunta a que en el último tiempo han surgido dudas respecto de la situación de su sistema financiero, especialmente a raíz del fuerte crecimiento que ha tenido el crédito bancario y la intermediación extra bancaria desde 2009 en adelante.

Finalmente, otro foco de riesgo es la evolución del precio del petróleo por la situación geopolítica en Medio Oriente. El conflicto en Siria, tema que ha tenido pendiente a gran parte del mundo, puede tener un gran impacto en el precio del petróleo a futuro, por lo que encendió las alertas.

Por otra parte, si bien hay signos alentadores desde la Eurozona, persisten riesgos asociados a su complejo panorama político, fiscal y financiero.

Por ello, la institución afirma que la relevancia de estos riesgos externos llevan a evaluar que los riesgos para el crecimiento económico de Chile están sesgados a la baja.


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