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2008/11/18

Forbes mexicanos y su gusto por el retail

Ricardo Salinas Pliego compra participación en Circuit City, la segunda mayor cadena de tiendas de electrónicos en Estados Unidos


Los empresarios con las cuatro mayores fortunas personales en México, además de los miles de millones en su chequeras tienen un particular gusto por el sector comercial (retail) o al menos eso muestra el reciente interés de Salinas Pliego que se hizo de una participación accionaria de la estadounidense Circuit City o bien Germán Larrea Mota-Velasco que se hará de la segunda mayor cadena de salas cinematográficas en el país.

Ricardo Salinas Pliego, de 53 años, el principal accionista del gigante del retail mexicano Grupo Elektra, la televisora TV Azteca, la telefónica Iusacell y Banco Azteca, entre otras compañías, salió de compras y en varias operaciones en el mercado abierto se hizo de más de 47.1 millones de acciones de la segunda mayor cadena de artículos electrónicos en Estados Unidos: Circuit City Stores, Inc.

Según un breve cálculo aritmético hecho por El Semanario Agencia (ESA), Salinas Pliego habría desembolsado alrededor de 11.4 millones de dólares por el 28% de las acciones de Circuit City.

Al clásico estilo del llamado �rey midas mexicano�, Carlos Slim Helú, Salinas Pliego aprovechó el bajo precio de las acciones de la cadena estadounidense. El precio promedio que habría pagado es de 0.2427 dólares por título.
El monto pagado (unos 11.44 millones) por esa participación accionaria, habría requerido de casi 390 millones de dólares en octubre del año pasado cuando Circuit City Stores registró una capitalización de mercado de 1,385 millones de dólares, muy por debajo de los 34 millones de dólares que registraba este martes al operar la acción en 0.20 dólares.

Para el experto bursátil Carlos Ponce, director de análisis bursátil del Grupo Financiero IXE, la inversión del accionista de Elektra en la estadounidense podría ser por la valuación de la compañía.

�Dentro del contexto (económico) actual hay algunos sectores del retail que son defensivos (�). Aunque también hay un componente de valor, habría que ver las condiciones de la compra. El precio de adquisición podría ser extremadamente atractivo en función de las propias valuaciones�, comenta Ponce.

Reconociendo que no tiene detalle de la compra, el especialista de IXE comenta que en un análisis de valuación, se puede ver el potencial de rentabilidad que tiene la empresa y con ello el retorno al capital o bien, también se podría desprender que el valor de los activos de la compañía es superior a la misma capitalización de mercado de la cadena.

Las acciones de Circuit City tocaron su mínimo histórico la semana pasada (10 de noviembre) al cotizar en 0.60 dólares, lo que ubicó el valor de capitalización de la compañía en poco más de 10 millones de dólares. Esto luego que la empresa anunció que se acogió al Capítulo XI de la Ley de Quiebras de Estados Unidos.

�CIRCUIT CITY EN MÉXICO?

La compra de acciones por parte del principal accionista de Grupo Salinas, Ricardo Benjamín Salinas Pliego, como se anunció a la Comisión de Valores de Estados Unidos (Securities and Exchange Commission, SEC) se hace a unos meses de que la también estadounidense Best Buy ponga en operación su primer tienda de productos electrónicos en México.

Extraoficialmente se comentó que Salinas Pliego como otros inversionistas mexicanos tocaron las puertas de Best Buy para invertir en forma conjunta en México.

Hasta el momento, Grupo Salinas analiza el potencial de negocios que tendrá con la participación de negocios en la cadena estadounidense.

�Estamos estudiando junto con los abogados la estrategia de comunicación� que se tendrá sobre la participación en Circuit City, comentó a El Semanario el director de Estrategia de Grupo Salinas, Jaime Ramos.
A pregunta expresa sobre si Grupo Salinas traería la marca Circuit City a México, respondió �de momento no tengo comentarios�.

Las operaciones en México de Best Buy están encabezadas por un ex ejecutivo de Grupo Elektra, Eduardo García Fabregat.

EL REY MIDAS TAMBIÉN SE EQUIVOCA

Carlos Slim Helú, a través de su brazo comercial, Sanborns salió el mes pasado de shopping e incrementó su participación accionaria en la cadena de exclusivas boutiques en Nueva York, la tienda que prefieren las estrellas de Hollywood, Saks Fifth Avenue.

Aunque habría que recordar que una de las pocas abolladuras que tiene la corona del magnate es el sector retail es con CompUSA, empresa en la cual invirtió miles de millones de dólares y finalmente después de dos años tuvo que cerrar y reconocer una pérdida de 2,000 millones de dólares. CompUSA era un fuerte rival de Best Buy y Circuit City en la Unión Americana.

De hecho, Circuit City estuvo también en la mira de Slim, sin embargo sus accionistas rechazaron en 2003 la oferta de 1,650 millones de dólares que pretendía pagar el principal accionista de las telefónicas Teléfonos de México, América Móvil, el conglomerado industrial Grupo Carso y el grupo financiero Inbursa.

El cierre de CompUSA se anunció en diciembre de 2007. Aunque, la experiencia en el sector la sigue capitalizando en México el empresario a través de las llamadas Tiendas Telmex.

FORBES MEXICANOS Y EL RETAIL

Slim, el segundo mayor Forbes en el mundo, y número 1 en México tiene negocios en el sector retail. El número 2 en México, Alberto Baill�res, tiene la cadena de tiendas departamentales El Palacio de Hierro.

Germán Larrea Mota-Velasco, el principal accionista de la minera de talla mundial Grupo México, entró al sector a principios de este año con la compra de la tercera mayor cadena de salas cinematográficas MMCinemas y este mes firmó un acuerdo para la compra de Cinemex, la segunda mayor cadena de cines en el país en 237.5 millones de dólares. El acuerdo incluye una penalización de 50 millones de dólares para cualquiera de las partes que se retracte en la operación.

En tanto, Salinas Pliego, el cuarto mayor Forbes mexicano ya tiene interés en el sector a través de Elektra y ahora a través de la estadounidense Circuit City. (El Semanario Agencia, ESA)
Información relacionada:
Larrea obligado a comprar Cinemex so pena de US$50 millones
El Rey Midas también se equivoca, Slim vende CompUSA
Tomás de la Rosa Medina
18/11/08 :: 15:52
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2008/04/10

El “Zara” mexicano


La cadena operada por el fondo Advent se aventura en el arriesgado, pero lucrativo negocio de vender moda a sectores populares

Vender moda tiene sus dificultades, pero hacerlo a población de bajos ingresos puede ser suicida. Es posible encontrar quien venda una chamarra a 80 pesos, pero no una de diseño, y si además, hay que agotar existencias en un plazo determinado para dejar el lugar a la ropa de la siguiente temporada, parece una apuesta perdida. Pero es justamente eso lo que eligió hacer Milano, una cadena manejada por el fondo estadounidense de capital de riesgo Advent. La tentación es grande: ir por un mercado sin competencia frontal y en el que se puede aspirar a márgenes brutos de 40%.


La fórmula que busca poner en práctica en zonas densamente pobladas de ciudades medias del país ya probó su eficacia en el caso de Inditex, el fabricante español de la marca Zara, considerado historia de éxito en el mundo de los negocios globales; sólo que el grado de dificultad para Milano es distinto, pues no puede permitirse, por lo ajustado de sus precios, saldos en los almacenes pese a las veleidades de la moda.


La cadena, que incluye las tiendas Melody, dedicadas a ropa de mujer, todavía debe demostrar que el riesgo vale la pena. Su cobertura de mercado es aún limitada, los sistemas informáticos están en proceso de implementación y opera con duplicidades en distribución y embarque de mercancía con Melody.


De hecho, está al inicio del camino; el año pasado vendió 500 mdd y este 2008 espera llegar a los 550. Apenas un poco más de 382 mdd que sumaron las ventas con la compra en 2006 de Melody. En los siguientes cinco años, la cadena quiere alcanzar los 11,000 millones, un aumento de poco más de 100 millones por año. Sus márgenes netos por ahora son de 13%.


La administración también pretende bursatilizar la empresa en el curso de estos años con una emisión de acciones en el mercado de valores.


LA MODA, CUESTIÓN DE NÚMEROS


El acceso a importaciones y al mercado informal han ampliado el mercado mexicano de prendas de vestir, pero también han acrecentado la competencia en todos los segmentos, según la consultora Europ-monitor, que hace notar el rol que juegan en este cambio las cadenas comerciales locales e internacionales, entre ellas Milano.


El tema es alta rotación y altos márgenes, a escala global y en cada tienda, dice Luz María Gutiérrez, recién nombrada directora general de Milano/Melody.


Los instrumentos clave son un cronómetro y una calculadora. Melody rota su mercancía siete veces al año, pero tienen que ser ocho, y Milano lo hace sólo tres, cuando tienen que ser cinco veces. La explicación es que Melody ya opera con los sistemas de administración de mercadería y Milano aún no. En consecuencia, los días de inventario en ésta son 100 y 60 en Melody. “Aspiramos a llegar al nivel de tiendas como Zara, que tienen una rotación de 17 veces”, dicen en Milano.


Mejorar esos números básicos implica ajustar una maquinaria cuyas piezas están en México, Asia y Europa. Cuatro veces al año, un grupo encabezado por Gutiérrez y su director comercial recorren calles de EU y visitan barrios donde compran los latinos, tanto comercio informal como malls, para ver lo que está en uso; compran una selección de prendas que les parece representativa y la envían a Indonesia para que les produzcan algo similar, con algunas modificaciones.


Después, los ejecutivos viajan a las ferias de Madrid, Paris y otras ciudades europeas para conocer las gamas de colores y texturas que están de moda, y piden a las fábricas las apliquen en sus prendas.


La mercancía terminada se envía a México por barco, por lo que pasan de siete a ocho meses antes de llegar a los clientes en nuestro país. Para las ventas navideñas, por ejemplo, todo se organiza para recibir la mercancía en México en agosto y comenzar a distribuirla a tiendas en septiembre. Así se gesta 10% de la mercancía de Milano y Melody.


La ropa hecha en México tarda dos semanas en llegar a la tienda. La cadena selecciona las prendas, compra la tela y corta las piezas; las envía para su costura a unos 15 talleres familiares ubicados en Lerma, Estado de México. Ahí se produce 13% del stock de Melody y 8% de Milano. El resto de la mercancía se compra a proveedores nacionales.


Todos los proveedores entregan la mercancía en dos centros de distribución, uno para Milano y otro para Melody, y de ahí camiones propios la llevan a las tiendas. La mercancía se envía en cajas gruesas de plástico, tipo contenedor, y va lista para ser colgada. Hay centros de distribución menores en Villahermosa, Tabasco y Mérida, Yucatán.


Por la cerrada competencia en el DF, donde sólo tiene dos locales, la compañía diseñó su plan para ciudades de los estados. Las 25 aperturas de Melody y ocho de Milano programadas para este año serán también fuera del DF, con énfasis en el norte del país.


Para saber qué tornillos apretar para que la maquinaria se mueva más aprisa hay una serie de mediciones, como ventas por tienda, empleado y metro cuadrado de piso de ventas, y días de stock, por tienda, departamento y sub departamento.


La cantidad de datos es abrumadora. Por ejemplo, suéteres en invierno, en Milano pueden haber 200,000 prendas y en Melody 120,000. Esas 320,000 piezas se multiplican por 16 colores existentes y tallas, lo que da 5.1 piezas a gestionar. Pero no es todo: en invierno, esta mercancía rota tres veces por semana, es decir, más de 15 millones de piezas gestionadas por semana.


Pero luego hay que medir la efectividad de cada tienda y de cada región, para con ello determinar los siguientes resurtidos, la utilidad por producto, porque no basta con vender, hay que perseguir los márgenes. Todo conduce a un punto: impedir a toda costa que la mercancía se quede detenida más del tiempo previsto.


Es como la fruta, dice Gutiérrez, si se añeja es como si se echara a perder. Hay que comprar los volúmenes adecuados y los picos sobrantes sacarlos mediante descuentos o promociones.


Olvidar este doble objetivo condujo a la desaparición, en los años ochenta, de The One, cadena propiedad de Ricardo Salinas Pliego, la primera que intentó vender moda a sectores populares.


AJUSTES EN PUERTA


Otro reto es convencer a los consumidores que se puede tener diseño en unos jeans de 50 pesos. El equipo de diseño lo componen tres personas al mando de René Gutiérrez, quien trabajó en la firma Cortefiel, de Barcelona. En total, se producen de 3,000 a 4,000 modelos cada temporada; cada mes se presenta algo nuevo, y en temporada alta dos veces por mes. Ahora, la compañía intentará que los clientes compren más coordinados y menos piezas sueltas.


Ésta también ejerce su poder de negociación. El contrato con los proveedores de piezas terminadas es que la mercancía que no se vende en ocho semanas puede devolverla con una bonificación de 50%, o bien, aportar entre 25 y 30% para ponerla a descuento. Si sigue sin venderse, viene una segunda bonificación, y si tampoco sale, la cadena puede devolver la mercancía sin cargo alguno.


Milano piensa invertir en centros de distribución en Sonora y Sinaloa, y unificar en uno los dos que tiene en Lerma, para ahorrar en personal, hacer un solo cruce de andén para ambas cadenas y enviar en un solo vehículo y un solo empaque.


Para potenciar sus ventas, Melody tiene un acuerdo con BBVA para ofrecer tarjetas de crédito con límite de 3,000 pesos y pagos fijos. Comenzó en noviembre con cinco tiendas a modo de prueba y hoy se ha extendido a todos los establecimientos. Al ser comprada, Milano ya tenía un convenio con Banco Azteca y hoy la administración evalúa su continuación.


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