Three Melons está expandiendo ahora su modelo de negocios más allá del advergaming. Su apuesta está en desarrollar juegos sobre plataformas de redes sociales, como Facebook. Actualmente están trabajando en una versión de fútbol que pretende explotar el fanatismo que provoca el mundial que se desarrollará en Sudáfrica el próximo año.
El nuevo modelo combina su antiguo negocio de auspicios de marcas con una segunda fuente de ingresos a través del usuario final. Grupos de amigos que comparten en redes sociales podrán jugar online en forma gratuita, pero también podrán mejorar su experiencia de juego comprando “objetos virtuales”. Estos “micropagos” irán desde US$ 0,5 hasta US$ 7 y se podrán hacer a través de tarjetas de crédito, mensajes SMS o tarjetas de prepago.
El usuario podría comprar por ejemplo zapatillas especiales que le den una pequeña ventaja a su equipo, transar jugadores en el mercado, o hacer mejoras en las instalaciones de su estadio. Por un poco más podrá comprar productos de edición limitada, como la característica sombra que se proyectaba sobre la cancha del Estadio Azteca cuando Maradona anotó aquel histórico gol ante Inglaterra en México ’86. Y para aprovechar la esencia de las redes sociales, la firma también pretende vender objetos relacionados con las emociones de los jugadores. Por ejemplo, el ganador podrá mortificar a su adversario y celebrar su victoria enviando un mensaje a todos sus contactos en común en Facebook.
Pero el nuevo modelo mantendrá también el negocio de los sponsors. Three Melons ya está en conversaciones con marcas de consumo masivo que podrán participar en el juego de la misma forma en que lo harían en el marketing deportivo de la vida real, desde comprar espacio publicitario en los carteles al lado de la cancha, hasta patrocinar equipos. Los usuarios incluso podrán elegir auspiciadores en el uniforme de sus jugadores a cambio de dinero virtual que podrán usar para realizar nuevas mejoras. “Lo que le estamos ofreciendo a las empresas es una estrecha integración con el juego, pero ese juego es en realidad una comunidad dinámica de usuarios que interactúa con la marca”, recalca el ejecutivo argentino.
¿Dónde está el negocio?
Además de los cobros directos por publicidad a las compañías, Three Melons espera generar una gran parte de sus ingresos a través del usuario final. Ya que del total de jugadores sólo 10% realiza transacciones, necesitan generar un flujo masivo de usuarios. Suárez proyecta alcanzar los 400 mil en el primer trimestre y al menos un millón para cuando haya comenzado el mundial. “Y esas estimaciones son bastante conservadoras porque la vitalidad con que se expanden estas redes sociales es impresionante”, señala.
Aunque Three Melons factura cerca de US$ 1 millón al año, compañías que se han especializado en este nicho, como la alemana Gameforge, llegan a facturar hasta US$ 200 millones anuales.
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