
Según un sondeo de la CCS, el retraso habría disminuido hacia junio.
La morosidad de las tarjetas de crédito no bancarias está dentro de los parámetros normales en un contexto como el actual de desempleo al alza, aumento de inflación y menor dinamismo económico, según los expertos.En todo caso, coinciden en que debe seguir monitoreándose este indicador.
La Cámara de Comercio de Santiago (CCS), desestimó que las cifras entregadas por la Superintendencia de Bancos e Instituciones Financieras con información de marzo, revelen una morosidad excesiva de las tarjetas del retail, asegurando que están dentro de los márgenes normales históricos de los últimos cinco años que maneja la industria.
Incluso, resaltó que si se comparan con los niveles de incumplimiento desde enero pasado, se ve una disminución. “Los índices de morosidad de las tarjetas de crédito de las casas comerciales disminuyeron entre enero y marzo, de acuerdo a las cifras oficiales de la Sbif”. En efecto, en enero había 2.454.370 de contratos morosos como total del sistema de plásticos no bancarios, mientras que en marzo fue 2.289.156. Si se analiza la información por montos, en el primer mes del año estas ascendían a UF 30.439.410, mientras que en marzo llegaron a UF 29.368.498.
Todo esto, eso sí, es sin considerar la información de La Polar, ya que la Superintendencia está validando los nuevos antecedentes entregados por la casa comercial (presentes en el cuadro), ya que inicialmente había informado erróneamente los datos.
Un analista del sector coincide con esta visión, ya que “es normal que ocurra esta tendencia en un ambiente donde se han deteriorado las condiciones. Se mantienen en términos acotados”.
Eso sí, otro agente comentó que “será importante ver la trayectoria en el segundo trimestre, que es cuando el desempleo empezó a subir más, al igual que la inflación, que llegó a 9,5%”.
En ese sentido, la CCS dijo que, de acuerdo a sondeos propios entre las casas comerciales, “estos mismo índices de morosidad han seguido cayendo hacia el mes de junio”.
El gremio también hace notar que los casos señalados se refieren más a retardos, que a incumplimientos definitivos. “Hay una importante diferencia entre lo que los bancos y las casas comerciales consideran como mora blanda. En este aspecto las casas comerciales exhiben rangos de mayor flexibilidad y tolerancia con sus clientes”.
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