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2015/04/06

Harald Beyer: “El proyecto político de la Nueva Mayoría fracasó y estos casos lo dejaron sin sustento”

Además, afirma que el oficialismo debe reorientar su programa y, en ese proceso, sería útil “la experiencia de la antigua Concertación”.

Por Valentina Fuentes J.
Harald Beyer: “El proyecto político de la Nueva Mayoría fracasó y estos casos lo dejaron sin sustento”
En su cabeza registra la seguidilla de cifras que a través del tiempo han ido arrojando las encuestas de opinión respecto de la confianza que tiene la ciudadanía en las instituciones. El economista Harald Beyer, desde su silenciosa oficina en el segundo piso de la sede del CEP, desdramatiza la crisis provocada por los casos Penta-SQM y Caval, pues sostiene que de superarse el escenario actual, la curva de confianza en la política tocaría un máximo que hasta ahora nunca se ha registrado.
-¿Cómo ve el liderazgo de la Presidenta en este escenario?
-Hay un vacío de liderazgo. Al Ejecutivo se lo ve inmóvil, desconcertado, no tiene una estrategia. Y dado el poder que tiene la Presidenta, en un sistema presidencialista, eso no puede ocurrir: Su liderazgo es clave. De hecho, resulta muy difícil saber la posición que tiene la Presidenta y sus ministros en esta situación.
-Pero en concreto, ¿cómo se espera que actúe Michelle Bachelet?
-Tiene que llevar adelante opiniones más precisas, una visión de Estado de cómo se combatirá la corrupción. Pero se escuchan poco esas declaraciones. No me refiero a estos discursos vacíos de "vamos a escuchar a la ciudadanía", sino que acciones mucho más concretas y con contenido. Más allá de estas reformas planteadas en probidad, falta que ella transmita una convicción real de hacia dónde tiene que ir el país.
-¿Y sus ministros no han contribuido en esa dirección?
-Veo al gabinete muy debilitado. Los ministros tienen la función de proteger a la Presidenta, pero ella está recibiendo todo el impacto de la crisis. Uno lo ve en la pérdida de credibilidad que ha tenido la Presidenta, todos sus atributos han caído muy fuerte y su gabinete no la ayuda a amortiguar eso. Es cierto que el caso Caval está directamente relacionado con ella, pero precisamente la estrategia política tiene que ser capaz de neutralizar esa situación. Entonces, si el gabinete no ha tenido la capacidad de levantar una agenda potente que le permita a la población sentir que el gobierno tiene las riendas tomadas, ella, personalmente, debe liderar este proceso.
-¿El ministro del Interior, Rodrigo Peñailillo, es el encargado de eso?
-No quiero culpar a ningún ministro en particular.
-¿Amerita un cambio de gabinete?
-Depende de cómo el gobierno esté pensando su agenda futura, que espero que quede delineada el 21 de mayo. El gobierno tiene que reequilibrar su agenda, porque si bien logró aprobar sus reformas, quedó golpeado y está todavía girando como un trompo sin lograr retomar su camino. En esta condición de trompo que da vuelta, cualquiera que llegue al gobierno tendrá el mismo problema. La experiencia y atributos personales de la Presidenta hacen pensar de que es ella la que tiene que marcar ese rumbo, más que alguien que llegue al gabinete.
-Algunos señalan que es necesario que viejas figuras de la Concertación vuelvan a la primera línea.
-Hoy un 35% de la gente se identifica con el gobierno, eso está por debajo del 40% del voto duro de la Concertación. El proyecto político de la Nueva Mayoría, fracasó. Esto no significa que se tenga que acabar la Nueva Mayoría, sino que tiene que reequilibrar su agenda y en ese escenario ayudarían mucho las experiencias de la antigua Concertación. Eso es un proceso duro, porque es reconocer el fracaso.
-¿Su proyecto político fracasó el año pasado? O sea, ¿no por los casos Caval y SQM?
-Sí, más allá de los últimos casos, aunque evidentemente que lo acentúan. El proyecto de la Nueva Mayoría fracasó porque venía a mal traer y estos casos finalmente lo dejaron sin sustento. Su proyecto significaba cambios sin pausa y la gente quiere cambios con estabilidad. La NM tiene que recomponer su sintonía con la opinión pública.
-Desde el gobierno se ha apuntado a que con la agenda de reformas de Bachelet se recupera la credibilidad.
-Ni una de las reformas originales del gobierno es suficiente hoy día, porque la agenda se ha movido en otra dirección. La demanda no es por gratuidad en la educación superior, sino por mayor probidad y transparencia.
"Crisis transitoria"
-¿Estamos en una crisis institucional?
-No es una crisis profunda. Que hayan explotado estos casos genera una sensación de crisis en el corto plazo, pero el efecto de mediano plazo debería ser la recuperación de confianza, sobre todo si la investigación judicial va acompañada de cambios institucionales que cierren las rendijas que no fuimos capaces de prever. Sería mucho peor, desde el punto de vista de la confianza en las instituciones, que la gente sospeche de que está lleno de irregularidades, pero que nunca se hagan las diligencias para descubrirlo. Las cosas se tienen que saber, y eso tiene un efecto sanador.
-¿Que las cosas se sepan, "caiga quien caiga", como dicen algunos?
-No creo mucho en estas declaraciones rimbombantes de "caiga quien caiga" o "llegar hasta las últimas consecuencias". Además, el "caiga quien caiga" tiene el problema de generar sobre expectativas, porque hay que despejar si estas prácticas de las boletas falsas, más allá del tema tributario de las empresas, son fuente de delito, exceptuando el tema del cohecho, que podría aparecer. Entonces puede que al final la ciudadanía no quede contenta con las sanciones que se establezcan, pese a que se dijo que muchos caerían.
-Aunque no es una crisis profunda, ¿cuánto podría escalar la situación si se conocen nombres de más políticos vinculados al caso SQM?
-La expectativa de la población es que están todos los políticos involucrados, y cuando se satisface la expectativa, no es tan grave. La baja credibilidad que hay en el mundo político tiene que ver con que la población cree que tienen una serie de ventajas y de que cometen irregularidades que pasan impune. El hecho de que existan irregularidades, valida su punto de vista. Pero lo que no valida su punto de vista es que se investigue seriamente y se sancione, eso no necesariamente se lo esperan. En ese sentido, no me preocupa tanto que todos esos nombres que se dice que podrían estar involucrados, salgan a la luz pública.
-Y en este contexto, ¿saldrá fortalecida la Justicia como institución?
-Más allá de las actuaciones de algunos fiscales en particular, que son demasiado mediáticos, creo que saldrá fortalecida. Pero para eso, el Ministerio Público tiene una labor importante: Hacer creíble la investigación y explicar bien qué casos toma y por qué, y que no se trata de formas de satisfacer al circo. Porque también hay una sensación de circo alrededor de todo esto. Siento que este proceso más pedagógico hacia una ciudadanía que esté muy atenta, ha faltado.
-¿Hay riesgos de que desde la clase política se presione al Ministerio Público y que la investigación quede a mitad de camino?
-Las presiones siempre han existido, siempre hay conversaciones privadas, pero no intercederán con la investigación. Ningún acuerdo significará impunidad porque hoy los casos están en sede judicial y eso seguirá siendo así.
-¿Amerita un acuerdo como el que surgió en 2003 a raíz del MOP-Gate?
-No sé si es posible, porque están estos vacíos de liderazgos y tengo la sensación de que es mejor que esto sea a alto nivel. Que, por ejemplo, sea promovido por la Presidenta y secundado por los ex presidentes. Amerita que todos los sectores acuerden en qué dirección moverse, pero que esa dirección sea hacia normas realistas.
-¿En qué sentido realistas? ¿Hasta ahora no ha sido así?
-Hay una hipersensibilidad del mundo político al hecho de que su credibilidad es baja, y esa hipersensibilidad los hace legislar no necesariamente bien en esta materia. Se siguen haciendo trampa en el solitario. Por ejemplo, el gobierno manda un mal proyecto de financiamiento político en que si hoy día el límite de gasto por campaña política es X, el gobierno dice que a futuro ese límite será la mitad de X, cuando en realidad las campañas cuestan 2 X. No hay que buscar normas que uno sabe de antemano que pueden fracasar porque no atienden a la realidad.
-¿Hay riesgo de que surjan medidas populistas?
-Claro, o medidas derechamente mal pensadas. Prefiero reglas e instituciones que estén apegadas a lo que realmente pasa. Además, así tenemos mayor capacidad para sancionar con fuerza si alguien las infringe.
-En esa línea, ¿cómo ve las ideas que han surgido en torno a rebajar la dieta parlamentaria?
-No sé qué problema resuelve eso. Es una medida que puede ser satisfactoria para la población, en el corto plazo, pero puede abrir otra fuente de corrupción, como por ejemplo, que sea más fácil corromper al político si es que gana menos. Hoy hay un sentimiento de culpa del mundo político, y esas son soluciones como para simpatizar con la población.
"La marca Alianza está destruida, ya cambiar el nombre sería útil"
-¿Cómo debiese estructurarse la derecha en la actual crisis?
-La marca Alianza está destruida, ya cambiar el nombre sería útil. Tampoco veo los líderes que se necesitan. En la derecha hay conciencia de un sector desarticulado, pero ni siquiera se ha avanzado en definir tres ideas centrales y básicas de lo que se le quiere ofrecer a la ciudadanía.
-Con el fin de rearticularse, ¿es positivo que lleguen figuras como los coroneles a dirigir la UDI?
-Es que en este contexto nadie sobra. La Alianza está muy deteriorada y falta liderazgo, entonces pensar que uno se puede dar el lujo de cherry picking -como dicen los gringos-, no es real. Lo importante es que esto sea competitivo, la UDI debiera tener una elección muy abierta, que logre capturar todas las sensibilidades de la sociedad. Pero al contrario, veo que quieren generar una cosa consensual, con pocos participantes, eso es un error.
-¿Qué papel debiese jugar Sebastián Piñera en este contexto?
-Tiene que tomar más riesgos para que esto se mueva en esta dirección, sin que ello signifique que se involucre activamente, porque él como ex presidente está calculando, está en otro juego. Él tiene que hacer buenos oficios para que esto ocurra.
-¿Pero qué tipo de riesgos?
-Llamar más, molestar más. Él es un ex presidente entonces tiene otro estatus. Pero también, los partidos tienen que hacer la pega. Las diferencias ideológicas en la Nueva Mayoría son mucho más amplias que las que hay en la derecha y ellos tienen mecanismos institucionales que les permite procesar las diferencias. No creo que tengan el monopolio para hacer eso. Pero el mundo de la derecha confía mucho en liderazgos personales y no en las instituciones en esta materia.
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2014/12/22

Harald Beyer: Como las confianzas se han roto, la gente debe sentir que el cambio de gabinete es doloroso

El también economista dice que una renovación de los cuadros pasa porque se represente “la diversidad de la NM o que signifique un golpe en algún área específica, desde el punto de vista de mayor cercanía con el mundo privado, o con mayor capacidad de tender vínculos con la oposición”.

Por A. Chávez y R. Sapag
El director del CEP, Harald Beyer: “La gente quiere cambios, pero también quiere estabilidad frente a lo alcanzado. Cómo equilibrar eso siempre es un desafío para los gobernantes y eso el gobierno no lo ha podido resolver adecuadamente”.
Al igual que otros destacados líderes de la dereha, el director del CEP, Harald Beyer, dice que el diagnóstico "con elementos más incorrectos que correctos" con que la mandataria y la Nueva Mayoría se instalaron en La Moneda es el que ha generado un cuadro no de incertidumbres, si no más bien de "confianzas rotas".

Es más, advierte que "ese diagnóstico es el que se ha encontrado con una oposición mucho más fuerte no solo del mundo empresarial, de las elites sino que también de la población y particularmente de los grupos medios. Algo que el gobierno no esperaba, por lo que está reequilibrando su agenda y eso tiene tensionada a la Nueva Mayoría. Y no sabemos como va a resolverse".

-¿Cuáles son esos elementos correcto e incorrecto?
-La parte correcta es que la población está pidiendo cambios en distintos ámbitos. Básicamente esos cambios están asociados a asegurar ciertos niveles más razonables de protección y también más calidad no sólo en educación, sino que en general en los bienes públicos. Lo que no es correcto, es que eso signifique un cambio paradigmático, que la gente quiera modelos alternativos a los que tiene hoy en muchos ámbitos. La gente quiere cambios, pero también quiere estabilidad frente a lo alcanzado. Cómo equilibrar eso siempre es un desafío para los gobernantes y eso el gobierno no lo ha podido resolver adecuadamente. Eso genera rechazo porque la gente ve amenazadas cosas que son importantes para ellos y que han ido conquistando a través del tiempo. El caso más concreto, quizás, sea educación.

-¿En este cuadro qué papel juega la situación económica?
-Las expectativas se han caído y creo que tiene que ver en parte con este clima de desconfianza que se ha ido generando. Lo que tenemos hoy no es un clima de incertidumbre, sino que de confianzas rotas. Mientras esas confianzas no se recuperen la posibilidad que las expectativas se reviertan es relativamente baja. Ahora hay elementos que afectan y que tienen que ver con ciertas incertidumbres internacionales, pero no creo que sean centrales. En la reciente proyección del Banco Central nuestros socios comerciales siguen teniendo un buen desempeño y nosotros estamos retrocediendo.Ahora, indudablemente que 2015 va a ser mejor que 2014, pero en el margen. Y desde el punto de vista político, ese efecto no se ha notado con especial fuerza todavía.

-En el sentido de que el gobierno rebobine un poco su discurso...
-Claro, tampoco se ha notado el aumento del desempleo con especial fuerza. Entonces la situación económica no se ha traspasado completamente a la situación política.
-Eso le daría cierto fondo en la cuenta corriente para pagar el precio que están teniendo las reformas...
-No sé, creo que el deterioro puede ser todavía un poquito mayor.

-¿O sea el desempleo podría ser la señal para comenzar a reformular el programa?
-Eso el gobierno lo tiene que hacer de todas maneras. La apuesta que el gobierno desarrollo hoy no tiene suficiente respaldo no solo en la población, sino que incluso en la Nueva Mayoría, que es al final la que se quiere reelegir y es más sensible al clima de la opinión pública que el propio ejecutivo.

-¿Cómo la Presidenta puede recuperar su capital político?
-Lo que ella tiene que hacer es una reflexión profunda respecto de dónde fallaron sus reformas, qué fue lo que en la población generó desconcierto y corregir en esa dimensión. La población no está contenta ni con la reforma tributaria, ni con la educacional.

-¿Debió haber seguido su primer sentido?
-Es más profundo que eso. No basta con sostener que voy a fortalecer la educación pública, porque la pregunta de fondo es porqué la población desconfía de esa educación y eso es transversal, no hay ninguna diferencia entre la derecha y la izquierda, están todos a favor de la educación particular subvencionada, todos valoran los logros que han tenido trasladándose a la particular subvencionada, ven que el camino de sus hijos está ligado a ese tipo de educación. Por tanto no basta decir que voy a fortalecer la educación pública, eso tiene que ser creíble y demora tiempo.

-¿Un cambio de equipo qué puede representar en este momento?
-Como las confianzas se han roto, para que ella se recupere es tremendamente importante que la gente sienta que es doloroso ese cambio. El cambio de equipo sólo tiene sentido si muestra un cierto cambio en su enfoque.
-¿Doloroso es igual a: Hacienda, Educación o Interior?
-Ella tendrá que evaluarlo

-¿Pero Bienes Nacionales no es doloroso, por poner un ejemplo?
-No por supuesto, pero hoy se entiende que tendría que pasar alguien que represente la diversidad de la NM o que signifique un golpe en algún área en específica, desde el punto de vista de mayor cercanía con el mundo privado, o con mayor capacidad de tender vínculos con la oposición. También depende de los equilibrios políticos.

-¿Pero también implica ceder en su diseño inicial?
-Pero eso responde a un diagnóstico que se estimó correcto en su momento y que se defendió como el cambio de ciclo, pero esta experiencia de gobierno ha demostrado que no era el diagnóstico correcto.Aquí también existe esta sensación un poco ingenua de que esto es un bloqueo de los grupos más poderosos, de los grupos empresariales, de la prensa, pero la verdad es que cuando uno mira las encuestas y ve lo que ella ha caído en las mujeres, en los grupos medios y en las personas que mencionan que la educación es su principal problema, hay una cosa profunda. No de población desinformada que reacciona frente a la oposición.

Educación "el riesgo del mamarracho"

-¿Qué riesgo hay de que la reforma educacional termine siendo un mamarracho, como dicen algunos que terminó la reforma tributaria?
-El riesgo es alto, porque además se está legislando contra presión. El riesgo principal es que todo el mundo quede insatisfecho y volvamos a discutir esto en tres o cuatro años más. Chile tiene que entender que tiene que lograr un acuerdo razonable respecto a su marco institucional en educación porque ya llevamos 8 años discutiendo esto y lo que la gente empieza a sentir es que al final los temas centrales no son los que están (en el debate) y eso si tiene el riesgo de generar una crisis política.

-¿Cómo ve que está progresando y va a terminar el proyecto del fin al lucro, el copago y la selección?
-Soy poco optimista. Hay en el proyecto cuestiones técnicas que están mal resueltas, por ejemplo, el sistema de admisión que tiene esta selección aleatoria, descentralizada, puede hacer que ningún estudiante quede en los colegios de su preferencia. Me preocupa que haya concesiones y terminemos con un sistema que arregle estos temas centrales, pero desde el punto de vista técnico el proyecto esté muy mal hecho.

-¿Cómo se resuelven las discrepancias que hay en la NM en torno a este proyecto?
-Con una coalición muy amplia se notan mucho las diferencias y hay que articularlas y gestionarlas. Hay que resolverlas a través de instancias institucionales, que son los presidentes de partido y comités. Ellos están tratando de buscar los mecanismos para resolverlas.

-¿En este cuadro Eyzaguirre debe jugar un rol más activo?, se le cuestiona su falta de conducción
-Esto es pura gestión. Él tiene que pasarse en el Congreso y buscar los puntos de encuentro y si no lo hace el no sé quién más. Esto requiere de sintonía y gestión fina, ese es el arte de la política.

-Cuando se votó en la Cámara se generó una complicación con la bancada estudiantil, lo que habría evidenciado una falla en su gestión política
-Cuando se votó eso, la Presidenta todavía tenía una aprobación relativamente alta y una desaprobación relativamente baja. El escenario político ha cambiado mucho desde ese entonces y por lo tanto el peso de la bancad a estudiantil, por así decirlo, va a ser menos relevante en la definición de este proyecto.

"La oposición está rearticulándose"
-¿Qué rol está jugando la oposición en este cuadro?
-La oposición todavía está lamiendo sus heridas de la derrota. No tiene un proyecto político claramente definido y está rearticulándose, muy gradualmente. Definiendo las ideas que tiene que plantear para volverse políticamente atractiva. Ahora la Alianza tiene más tiempo que el gobierno. No es tan grave en términos relativos. Ciertamente en algún momento hacia mediados de 2015 tiene que comenzar a mostrar un proyecto un poquito más de largo plazo, que le permita pararse bien en las municipales y aspirar de nuevo a gobernar.
-¿La falta de un proyecto explicaría por qué la Alianza no capitaliza el mal momento del gobierno?
-Sí y no. La población lo que hace es que se desalienta con quien esta gobernando y entra en un proceso de reflexión, donde pueden ocurrir dos cosas: desde que se empieza a trasladar lentamente hacia la oposición como alternativa o puede ser que la redefinición del gobierno le permita volver a cautivar a esa población. Lo que ocurre hoy es que los que están mandando por así decir, en términos de adhesiones políticas, son los grupos medios, que según hemos vistos son tremendamente desleales desde el punto de vista ideológico.
Imagen foto_00000010En lo relacionado con el financiamiento de la política, Beyer es categórico: "Todos los aportes debiesen ser reservados"

-¿Qué le parece la forma en que se está legislando sobre el financiamiento de la política, tras caso Penta?
-El proyecto tiene varios problemas y algunos aspectos positivos. Soy partidario que haya financiamiento para los partidos, en tiempos fuera de las campañas. La existencia de partidos permite que la democracia funcione y esa externalidad hay que financiarla, pero el proyecto no pone condicionales suficientes para que los partidos, con esos recursos, permitan conectarse de mejor forma con la ciudadanía.

-¿Mantendría el financiamiento de las empresas?
-Sí. 70% de los países que tiene reglas de financiamiento político permite que personas jurídicas donen. Eso es razonable, por una razón de prudencia, porque igual las empresas van a donar. Hay que buscar un camino formal para que lo hagan, si no existe el riesgo de que esto vaya todo a negro. Lo que pasa en EEUU donde las empresas no pueden donar a las campañas pero lo hacen por el lado. Cuando eres un candidato nuevo o un partido nuevo, es muy poco probable el financiamiento público, la única forma de que eso opere es con financiamiento privado. Por tanto, la posibilidad que exista financiamiento privado y de personas jurídicas es muy positivo y no debería tener estos límites tan bajos. Creo que es un garantía de mayor competencia, de innovación, una garantía de actores nuevos.

-¿Se evita el tráfico de intereses?
-Y no solamente eso, hay países en donde las mafias donan a la política. Nosotros no tenemos esa situación, pero si desaparecen situaciones legítimas de las empresas, ¿no tenemos ese riesgo?

-¿Y limitar el aporte que haga cada candidato a su propia campaña? Se han planteado vicios de inconstitucionalidad.
-No soy abogado pero probablemente hay un problema porque las personas pueden hacer lo que quieran con su dinero. Pero de nuevo, ¿porqué esa restricción? Cuando uno no tiene mucha donación privada y le pone límite a la donación de las personas, de las empresas, lo que genera son dos tipos de candidatos: o los ricos, que tienen sus propios recursos, o las figuras de la farándula que son conocidas.

-¿Eliminaría los aportes reservados?
-Todos los aportes debiesen ser reservados. Es razonable que para las personas sea reservado. Todas las donaciones pequeñas deben ser reservadas, la pregunta es si las donaciones grandes deben o no ser reservadas. Hay dos razones para que lo sean: evitar ser extorsionado y, si es reservado, el político siempre se puede hacer el leso.
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2014/07/04

Beyer: gobierno debe dar una respuesta “más contundente” sobre incentivos al ahorro

Director del CEP planteó dudas sobre la eficacia de los impuestos a las fuentes contaminantes y a la importación de vehículos diésel.

Por Denisse Vásquez H.
Estima que problemas de renta atribuida pueden resolverse.
Conservar los incentivos al ahorro. Ése es el elemento principal donde se debería enfocar el gobierno en relación al debate de la reforma tributaria, según el director del Centro de Estudios Públicos (CEP) y ex ministro de Educación del anterior gobierno, Harald Beyer.
Tras participar ayer como expositor en el seminario de LarrainVial “Estrategias para una inversión mundial”, el economista se dio el tiempo de referirse a la iniciativa del gobierno -que actualmente analiza la comisión de Hacienda del Senado-, enfatizando la importancia de resguardar los incentivos al ahorro, sobre todo en el contexto actual de menor crecimiento que atraviesa el país.
A su juicio, el debate de fondo se ha hecho sin renunciar al objetivo de recaudación y a la equidad que el gobierno aspira, pero surgen cuestionamientos y la pregunta de fondo es cómo incentivar los ahorros de una forma razonable.
“Es en esa dimensión donde el gobierno necesita dar una respuesta más contundente de lo que ha dado hasta ahora”, expresó Beyer, añadiendo que los cambios que se podrían realizar al proyecto en el Senado “deberían ir en esa dirección”.

Renta atribuida

Uno de los tópicos que más eco ha tenido dentro del análisis la reforma tributaria, tanto en su paso por la Cámara de Diputados como ahora en el Senado, es la implementación de la renta atribuida, algo que inquieta a Beyer pero no en gran magnitud.
“La renta atribuida a mí me 
preocupa por las dificultades (técnicas), pero el gobierno y el Servicio de Impuestos Internos (SII) han dicho que se puede resolver. Creo que ese problema se podría resolver usando esa renta atribuida para premiar el ahorro”, dijo.
¿Cuál sería la fórmula? Por ejemplo, que el gobierno fijara un límite para el ahorro a las empresas el cuál se podría acreditar a la renta atribuida, lo que, según Beyer, resolvería simultáneamente el problema técnico y de menores incentivos al ahorro de este mecanismo. 
Con todo, le preocupa lo que suceda con la renta atribuida cuando hay propiedades cruzadas, como ocurre en algunas sociedades como los holdings.
“Impuestos Internos dice que se puede resolver, pero yo no lo sé”, advirtió el también académico.
Beyer agregó que existen elementos técnicos que se podrían mejorar, como el impuesto a las emisiones de fuentes fijas -que en su opinión es “discriminatorio”- o los cambios en los gravámenes a los vehículos diesel.
“Hay muchos puntos técnicos que se pueden mejorar”, reiteró.
“A mí lo que más me preocupa desde el punto de vista práctico es que nos quedamos sin incentivos de ahorro a las empresas y todos los países tienen de alguna manera ese incentivo y eso no es porque esos países están capturados por las empresas”, finalizó el ex ministro de Educación del otrora presidente Sebastián Piñera.

"La oposición necesita articularse"
En el marco de sus críticas a las reformas de Bachelet, Beyer advirtió que hoy el principal riesgo político en Chile es que la oposición no se articule en un proyecto común que haga frente al programa de la Nueva Mayoría. Programa que, según él, se basa en el diagnóstico de un malestar generalizado, cuando, en realidad, "los grupos medios emergentes son conservadores, valoran la estabilidad y piden cambios pero graduales, lo que debería obligar a matizar la agenda".
Además, su hipótesis de que nuestro país volverá a la democracia de los acuerdos, sólo se sustenta en la rearticulación de la Alianza, proceso que se lograría una vez que la derecha política "se recupere del profundo fracaso electoral" sufrido en las elecciones del año pasado.
Y en la línea de las críticas que hace a la oposición, Beyer señaló también que ésta se ha abrazado a un modelo económico heredado, que es exitoso, pero que para defenderlo es necesario "tener matices y cuestionarlo donde hay que cuestionarlo y levantar propuestas alternativas en el caso de que sea necesario".
Para el economista, el liderazgo del oficialismo también estaría en entredicho. "En ninguna parte del mundo una coalición política se configura detrás de un programa de gobierno". Junto con ello, advirtió que actualmente el amplio apoyo de Bachelet lo enmarca en el cuadro de que, ante una desconfianza generalizada en las instituciones, la ciudadanía ha buscado líderes políticos, que es precisamente lo que representa Bachelet. Sin embargo, advierte que esta confianza en la mandataria es susceptible de "perderse en muy poco tiempo, igual como vimos con Piñera".

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