Mostrando las entradas con la etiqueta Colusión. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Colusión. Mostrar todas las entradas

2019/03/06

La colusión nuestra de cada día

por  4 marzo, 2019
La colusión nuestra de cada día
Más allá de la gravedad de la colusión de los supermercados, la pregunta de fondo es: ¿y en qué quedó eso del libre mercado? Esa doctrina ideológica con que el mundo empresarial ha defendido el modelo impuesto desde los años ochenta y que convirtió a Chile en una de las economías más abiertas del mundo. ¿Nos van a decir, entonces, que este es un sistema en que no existe la autorregulación, ni la ética, ni lo valores, ni siquiera la convicción en lo que se profesa casi como una fe religiosa?
“Entiendo perfectamente que esto puede no ser creíble para muchos, pero fuimos engañados”. La frase, emitida por Eliodoro Matte –representante de una de las familias más ricas y prestigiadas de la elite criolla–, luego de confirmarse 11 largos años de colusión del sector del cual eran líderes, no hizo más que aumentar las sospechas y agudizar la crisis de confianza de clientes y consumidores de todo el país.
Además de ser una afirmación contra el sentido común, fue un atentado a la inteligencia de los chilenos y demostró que esta conducta no era aislada. Concertación de precios entre las farmacias, laboratorios, huevos, supermercados y productores de pollos. Repactación unilateral de tarjetas –La Polar–; uso de información privilegiada –Caval–; financiamiento ilegal de la política, acusaciones de cohecho y corrupción –SQM, Penta, KDM, Corpesca–. Y, claro, estafas masivas utilizando el sistema piramidal, como Arcano –liderada por el megalomaníaco Alberto Chang–, Rafael Garay y los quesitos de Madame Gil.
Pero parece que los chilenos tenemos muy mala memoria y tendemos a olvidar rápido. Aunque los consumidores le devolvimos la mano a CMPC, concertándonos para no comprar sus tissues por un tiempo, la acción duró unas pocas semanas. Después de todo, quien controla cerca del 70% del mercado optó, primero, por bajar sus precios y, luego, por llegar a un acuerdo con una Asociación de Consumidores para compensar con 7 mil pesos a cada mayor de edad del país. Fin de la historia, lavada la imagen, pero no de la reputación.
Pese a condenar por redes sociales y escandalizarnos con estos hechos –como nos enrostraba Jorge Alís–, después de un tiempo, seguimos como si nada comprando en las mismas farmacias, los mismos productos, caminando resignados como en la película The Wall, esa joya de Pink Floyd. Lamentablemente, los consumidores chilenos somos bastante poco críticos, comparados con otros países que castigan duramente estas conductas que atentan contra la fe pública.
La colusión del “Confort” –irónicamente llamada así– no fue un hecho aislado. Solo en la última década nos hemos enterado, gracias a la Fiscalía Nacional Económica (FNE), que varios sectores empresariales tienen las mismas prácticas. ¿Lo más grave? Siempre afectando el bolsillo de las familias más vulnerables, especialmente en productos de consumo masivo. Al papel higiénico sumamos la Asociación de Productores Avícolas, que, de acuerdo a la denuncia del ente estatal, cumplía con el rol de “repartir” el mercado del pollo entre los principales actores de esa industria.
Es a partir de esta concertación, ocurrida entre 2008 y 2011, que las tres cadenas más grandes de supermercados del país fueron multadas por el Tribunal de Defensa de la Libre Competencia (TDLC) –en decisión unánime– por $8 mil millones, acusadas de colusión. Y este es un fallo histórico, porque lo que estableció es una suerte de “colusión” del vendedor, que a su vez tiene una “colusión” entre proveedores. En otras palabras, los productores, que ya tenían repartido previamente el mercado se preocupaban, después, de que los supermercados no vendieran bajo el “precio de lista”. Y los ejecutivos de las cadenas Walmart y SMU se encargaban, por su parte, de verificar que la competencia cumpliera el acuerdo. Simple y directo. Un verdadero “cartel”.
En un hecho algo inédito, el Gobierno –incluyendo la vocería del Presidente– optó por realizar una dura condena, utilizando un lenguaje que incluso desconcertó e incomodó a un sector del empresariado, que le enrostró que aún falta el pronunciamiento de la Corte Suprema. La verdad es que a La Moneda este fallo le cayó como anillo al dedo. Qué mejor oportunidad que asumir una causa que genera indignación entre la gente y retomar una agenda más ciudadana después del paso en falso de Cúcuta.
Pero donde veremos si el Gobierno está realmente dispuesto a jugar una carta audaz será en el caso de que se confirme este fallo y deba entrar a intervenir el Sernac, para exigir compensaciones por el daño producido a los chilenos que consumimos la nada despreciable cantidad de 37 kilos de pollo per cápita al año. La mala noticia para los supermercados es que hoy existe un precedente que estará presente a la hora de las demandas: el acuerdo entre CMPC y las asociaciones de consumidores por 150 millones de dólares, como medida compensatoria. También el hecho de que el Gobierno de Michelle Bachelet (PS) haya cumplido un rol protagónico en el caso que involucró a la familia Matte. Es decir, una suerte de guerra ideológica de fondo.
Aunque tal vez lo más relevante será observar qué conducta tomaremos los consumidores. Es decir, cuánta presión pública se sumará para evitar que este nuevo caso muera de manera natural, producto de la resignación y apatía ciudadanas, hasta que otra colusión vuelva despertar nuestra molestia. O, por el contrario, si los chilenos seremos capaces de exigir y ejercer nuestros derechos.
Por último, más allá de la gravedad de la colusión de los supermercados, la pregunta de fondo es: ¿y en qué quedó eso del libre mercado? Esa doctrina ideológica con que el mundo empresarial ha defendido el modelo impuesto desde los años ochenta y que convirtió a Chile en una de las economías más abiertas del mundo. ¿Nos van a decir, entonces, que este es un sistema en que no existe la autorregulación, ni la ética, ni lo valores, ni siquiera la convicción en lo que se profesa casi como una fe religiosa?
Sin duda, lo que una vez más nos han vuelto a recordar, esta vez los supermercados, es que debemos estar atentos porque, si esto ocurrió con el pollo, la probabilidad de que estas mismas conductas se hayan repetido en cientos o miles de productos es muy alta. Y, claro, lo que han hecho Jumbo, Santa Isabel, Lider y Unimarc es propinar un golpe directo al mentón de la confianza de los chilenos y, de paso, al sistema económico y, también, a las declaraciones de conductas y ética que estas mismas empresas han destacado en sus memorias y reportes anuales en los últimos años. Por lo visto, el papel aguanta todo.
  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.

2015/11/09

El “papel” de la colusión

Luis Felipe Céspedes Ministro de Economía, Fomento y Turismo

Por
La colusión es el atentado más grave que las empresas pueden cometer en contra de la libre competencia y los consumidores. Cuando dos o más empresas se coluden, renuncian a competir y se apartan de las reglas más básicas de honestidad en los negocios, afectando gravemente la confianza de la ciudadanía y las personas.

En estas últimas semanas hemos sido testigos de un nuevo caso de colusión y del fin de un proceso de otro. Ambos configuran abusos de gran magnitud, que han impactado fuertemente a los distintos actores de la sociedad. En el primero, la Fiscalía Nacional Económica denunció al Tribunal de Defensa de la Libre Competencia la colusión entre dos empresas productoras de papel higiénico, servilletas, toalla nova y pañuelos de papel. Durante más de una década se coludieron en perjuicio de todos los chilenos, asegurándose de que los precios que pagamos por estos bienes de primera necesidad fueran los más altos posibles. En el segundo, la Corte Suprema confirmó el fallo del Tribunal de Defensa de la Libre Competencia que condenó a tres empresas productoras de pollo por haberse coludido por más de 15 años.

Lo que queda de manifiesto con el descubrimiento de estos carteles es que nuestra institucionalidad de defensa de la libre competencia debe ser fortalecida para poder sancionar y disuadir la colusión como corresponde, tal como ocurre en las economías más desarrolladas.

En marzo de 2015, el Gobierno de la Presidenta Bachelet envió al Congreso un proyecto de ley que tiene por propósito asegurar que las sanciones para quienes se coluden sean justas y disuasivas. Lo que no puede ocurrir es que la colusión sea un buen negocio para las empresas y los ejecutivos que acuerdan participar en ella, tal como pasó en el caso de colusión de las empresas productoras de pollo, en que el sobreprecio pagado por los consumidores habría sido del orden U$ 1.500 millones mientras que las multas que deberán pagar las empresas y la asociación gremial ascendieron a un total de US$ 57 millones. Más grave aún, las personas de carne y hueso que hicieron posible la colusión -los ejecutivos de las empresas y los dirigentes gremiales- no tendrán sanción alguna. Este escenario debe llegar a su fin.

El proyecto de ley contempla multas de hasta el doble del beneficio económico obtenido o de hasta el 30% de las ventas de la línea de producto o servicio afectada por la infracción durante todo el período que dure la colusión. Asimismo, el proyecto propone penas de cárcel de entre 5 años y 1 día a 10 años, así como inhabilidades para cargos públicos, cargos ejecutivos en empresas públicas y privadas y cargos directivos en gremios empresariales y profesionales por un plazo de hasta 5 años.

La última reforma a la ley de defensa de la libre competencia fue aprobada en 2009 e incluía un incremento en las multas por ilícitos anticompetitivos, el otorgamiento a la Fiscalía Nacional Económica de facultades de allanamiento de oficinas, incautación de documentos y computadores e interceptación de comunicaciones telefónicas para investigaciones de colusión, y el establecimiento de la delación compensada, sólo gracias a ello se ha permitido avanzar decididamente en el desbaratamiento de carteles.

Hoy debemos avanzar con celeridad en la aprobación del proyecto de ley de libre competencia que está en el Congreso. El diagnóstico es claro y rotundo: la OCDE en sus informes ha respaldado con firmeza la adopción de las reformas que se proponen. La evidencia es más que suficiente: los casos de colusión que se han generado en el último tiempo demuestran que el sistema debe ser perfeccionado.

Para alcanzar el desarrollo económico, nuestros mercados y consumidores requieren de una legislación que fortalezca la libre competencia y que contenga herramientas sólidas para su resguardo y el de los consumidores. De esta manera, estaremos protegidos frente a los abusos de inescrupulosos que con su accionar no solo afectan severamente las confianzas sino también el desarrollo de nuestro país.

www.df.cl

2014/10/08

Ariztía y Agrosuper recurren a la Corte Suprema para reclamar sanción del TDLC por colusión

A la medianoche se venció el plazo para apelar ante el Tribunal de Defensa de la Libre Competencia. La avícola Don Pollo habría optado también por llevar el tema al máximo tribunal.


A la medianoche se cumplió el plazo para que las principales empresas avícolas del país y la asociación que las reúne (APA) presentaran su reclamación por el fallo del Tribunal de Defensa de la Libre Competencia que las acusó de coludirse para limitar y controlar la cantidad de pollo producida en el país. 

Tal como habían anunciado previamente, Agrosuper -asesorada por el estudio Barros & Errazuriz- y Ariztía -representada por Ortúzar Vergara & Boetsch- recurrieron finalmente a la Corte Suprema, según "El Mercurio".

Ambas firmas fueron sancionadas con la multa máxima que asciende a 30 mil UTA, cerca de US$ 25 millones cada una. La APA también habría apelado, luego que el TDLC ordenara su disolución.

Mientras que Don Pollo mantenía la incertidumbre. La firma fue multada con 12 mil UTA, por ende, es la empresa que más riesgos correría al recurrir al máximo tribunal, puesto que la Suprema podría resolver un alza en el monto de la multa. 

Si bien hasta el vencimiento del plazo, la compañía -asesorada por el estudio de abogados Barros, Letelier & González - no había hecho pública su determinación, cercanos al proceso puntualizaron que la empresa habría optado también por seguir con la disputa legal.

La Fiscalía Nacional Economía se encontraba ayer analizando los pasos a seguir. Conocedores de este tipo de procesos, aseguraron que era probable que reclamara, puesto que así podría defender su punto de vista y pedir una multa más alta para Don Pollo y una sanción económica para APA.

Durante la jornada de ayer, los intervinientes debían presentar sus reclamaciones ante el Tribunal de Defensa de la Libre Competencia. Si lo hacían después de las 18:00 horas tenían que ingresarlas a través de un buzón que se habilitaría en esa instancia. Hasta esa hora, ninguna de las partes había presentado sus antecedentes, aunque se esperaba que lo hicieran al final del día.

Se estima que hoy el organismo antimonopolio conocerá los argumentos de las partes. Luego los recursos se elevarán a la Corte Suprema, tras lo cual el máximo tribunal comenzará su análisis.

www.emol.com

2013/08/26

Penalizar Colusión Debe Ir De La Mano con Delación Compensada

Los expertos en libre competencia Ricardo Jungmann y Francisco Agüero, señalaron a ESTRATEGIA que si se quieren castigar con cárcel los delitos de colusión, no deben sólo aplicarse atenuantes de responsabilidad a quienes colaboren en el proceso, sino librarlos de ella.

Un nuevo proyecto en materia de libre competencia, presentado por diputados de diversas bancadas, será debatido en el Congreso. La iniciativa plantea modificar el Código Penal, fijando hasta presidio mayor en su grado mínimo a medio, esto es de 10 años y un día a 15 años, si el beneficio económico producto de la acción del infractor excediera de 10.000 UTM. 

El proyecto, en tanto, plantea como atenuante de responsabilidad penal para quien colabore en el proceso de la sanción administrativa y también en la investigación judicial. En estos casos, el tribunal podrá reducir la pena hasta en dos grados.

Frente a esto, el director ejecutivo del Centro de Libre Competencia de la UC, Ricardo Jungmann, y el director del Centro de Regulación y Competencia de la Universidad de Chile, Francisco Agüero, afirmaron a ESTRATEGIA que si se quieren aplicar penas de cárcel a prácticas como la colusión, esto debe ir de la mano de la delación compensada, herramienta fundamental para desbaratar carteles. Pues las atenuantes de responsabilidades a quienes colaboren con el proceso, sólo provocarán que no existan denuncias, al contrario de librarlos de ella. 

Asimismo, la iniciativa incorpora el sentido de proporcionalidad en la imposición de la sanción en caso de que los beneficios económicos obtenidos por el infractor sean superiores a los límites de las multas vigentes, cosa que sería positiva en visión de ambos expertos en libre competencia.

www.estrategia.cl