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2009/06/13

Caída Libre en Productividad: Consecuencia de la Rigidez Doméstica

Si bien en Estados Unidos el desempleo ha aumentado, la flexibilidad de su mercado del laboral le permitió ampliar en 1,6% esa variable durante el primer trimestre.En cambio, la CCS prevé que la productividad en Chile caerá 2% en 2009.

La génesis de la crisis que afectó al mundo está en Estados Unidos (EE.UU.). Partió en su mercado inmobiliario; sin grandes resistencias se contagió al área financiera e inexorablemente, hacia todas las latitudes del orbe, afectando la actividad y, por supuesto, a la economía real. 


Así, en esa nación el desempleo ascendió a 8,9% en abril, con una destrucción de 504.000 plazas, mientras que en mayo trepó a 9,4%, el registro más alto desde julio de 1983. 


Pese a todo, en este escenario, y según el Departamento del Trabajo norteamericano, la productividad no agrícola se expandió a un ritmo de 1,6% a marzo último. Keith Hembre, analista jefe de FAF Advisors, comentó que se trata de la confirmación “de que las compañías son muy veloces en reducir las horas de funciones ante una merma en la demanda”. 


Para explicar lo anterior, Pablo Wagner, de la Universidad del Desarrollo, declara que esa potencia tiene un régimen “ajustable, especialmente en lo laboral e impositivo. Eso permite que la productividad se eleve. Asimismo, y luego del retroceso visto, cuando la elaboración (de bienes y servicios) empieza a crecer, motiva un incremento leve, pues las bases de comparación todavía son muy bajas”. Concuerda Gonzalo Sanhueza, socio de Econsult RS Capital. Indica que esa mayor adaptabilidad “admite hacer correcciones de planta (de recursos humanos) más rápido. Cede el dinamismo y también la ocupación, lo que posibilita que las instituciones se adapten con más velocidad y que soporten” de mejor manera los malos tiempos.


Cecilia Cifuentes, de la Universidad de los Andes, manifiesta que en turbulencias como la vigente, lo esperable es un repunte en factor de análisis ya que, ante el declive del consumo, las firmas reducen su personal y tratan de funcionar a mínimo costo. “En el caso de EE.UU., es razonable que eso se dé porque su ordenamiento laboral es muy flexible, pudiendo dar vacaciones como un modo de evitar despidos inmediatos, o bien acotando las horas de jornada”, explica.


Y, aunque George Lever, gerente de Estudios de la Cámara de Comercio de Santiago (CCS), plantea que lo que en realidad aumentó fue el resultado medio por operario, la potencia del norte “en los últimos ejercicios se ha caracterizado por tener grandes ganancias de productividad, lo que se debe fundamentalmente a la incorporación de” progresos tecnológicos.

Realidad Chilena
Lejos de tal fenómeno, en Chile ocurre lo contrario. El desempleo ha avanzado hasta 9,8% en el trimestre móvil febrero-abril y a todas luces superará holgadamente el 10% entrado el invierno.   Mientras, la CCS ha proyectado para el año una merma de 2% en la productividad que, de concretarse, se sumaría a los retrocesos de 0,5% en 2006; de 0,4% en 2007; y de 1,7% en 2008.  Al respecto, Lever expone que hay elementos clave como la rigidez “del mercado del trabajo, que se ha acentuado en los últimos ejercicios; las trabas al emprendimiento, los retrasos en el modelo educativo y la falta de innovación”.


Cifuentes agrega que “hay un problema estructural” y que, con la legislación vigente, no es posible replicar la fórmula estadounidense. “Si se quiere acortar la jornada a alguien, implica una modificación al contrato y, por ende, habría que indemnizarlo si la persona no está de acuerdo. Entonces, el empresario dice ‘si ya tengo que pagar ese costo, en vez de abreviar su horario, lo echo’. Nuestra principal rigidez es la compensación por años de servicio”.

Orientación “Básica”
El economista y consultor, Juan Guillermo Espinosa, coincide y enfatiza que hay carencias de “inversión en sectores de punta, en áreas innovadoras. La alta productividad local se da en espacios de baja tecnología o que son muy intensivos en capital, pero que reflejan una orientación a rubros básicos como minería, comercio, construcción y retail”. Mientras, y en perspectiva, Sanhueza afirma que en el tema en cuestión “Chile saldrá de la crisis con números negativos”, porque “una de las cosas que contribuye a expandir la variable es la capitalización, y lo que estamos viendo es que tendremos una contracción en esta última”, la que sería de -14,3% en 2009, según el Banco Central en su Informe de Política Monetaria (IPoM) de mayo. 


Una visión distinta es la del economista Alejandro Alarcón. Sostiene que “no tengo un pronóstico de disminución, ya que, precisamente lo que hemos observado en este lapso, es que el stock de capital debería decrecer porque el flujo de inversión va a ser adverso. Hay más sujetos trabajando y menos capital, y eso me da un aumento forzado” del elemento de estudio.

INCENTIVOS
En materia de mecanismos que estimulen la eficiencia productiva, Lever señala que “sería injusto desconocer lo que ha hecho el Gobierno. A la estrategia nacional canalizada a través del modelo de clusters, se suma la relativamente reciente Ley que beneficia” las iniciativas de Investigación y Desarrollo (I+D). 


No obstante, manifiesta que se requiere proteger al emprendimiento, beneficiando a “negocios innovadores con gran potencial, además de esfuerzos directos del Estado en alianza con privados para inyectar recursos en ese tipo de proyectos, que se traduzcan en muestras patentables para la exportación de servicios de Chile”. Añade que “en educación se debiera ir hacia una modernización profunda del sistema, que incorpore nuevas metodologías de enseñanza, haciéndolas compatibles con los patrones cognitivos actuales de niños, adolescentes y jóvenes”.


Sanhueza, en tanto, afirma que “se ha avanzado muy poco en desrigidizar el mercado laboral en los últimos quince años. Así, más que incentivos, lo que se necesita es una legislación inteligente que haga factible la creación de puestos cuando hay buenos tiempos, pero que también permita ajustar sus horas y sus tamaños de planta cuando hay periodos malos”. 


Además, expresa, tiene que existir una red de protección social para que, en caso de despido, “los individuos no queden en la indefensión, sino que tengan ingresos de sus ahorros anteriores”.


Por su parte, Cifuentes cree que “algo se ha hecho con iniciativas recientes, que buscan que, en vez de que las compañías desvinculen a la gente, la manden a capacitación, la que, si es buena y está bien orientada, se logra el objetivo de aprovechar la coyuntura para incrementar los niveles de productividad.” Eso sí, subraya, “habría que ver el modo en que se va a implementar porque, atendiendo el proceso legislativo y burocrático, no es muy instantáneo lo que se está haciendo en ese campo”.

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