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2012/04/30

Desaceleración en la economía mundial eleva nivel de impagos en América Latina y Europa

En Brasil se debe a la reducción de créditos a las empresas, pero también hay problemas en Chile.

Tras actualizar su mapa de riesgo país, la compañía de seguros de crédito Coface alertó sobre el alza de los impagos en algunos países de la región.

El CEO de Coface Chile, Louis des Cars, dijo que a pesar que en América Latina el contexto 
macroeconómico es favorable -a excepción de Argentina, Venezuela, Bolivia y Ecuador- “estamos viendo una fuerte alza, que es preocupante, de los impagos en los países de la región”.


Indicó que, en particular, en Brasil hay un aumento significativo de los impagos “que se explican por la reducción de los créditos a las empresas por parte de los bancos, lo que provoca un problema de liquidez”. Y añadió que en el caso de Chile, también es posible apreciar un alza de los incumplimientos.


“Claramente, América Latina empieza a estar afectada por la desaceleración de la economía mundial”, explicó el ejecutivo de Coface, firma que lidera el mercado de seguros de crédito en la región. Estas pólizas protegen a las empresas del riesgo de impago, tanto a nivel local como por sus ventas de exportación. La evaluación del riesgo país de Coface considera fundamentos macroeconómicos, estabilidad política, solidez del sistema financiero y el nivel de impagos de las empresas. Las evaluaciones tienen una escala de siete niveles, donde A es la de menor riesgo de impago y D la de mayor siniestralidad.


Respecto de Argentina y debido al empeoramiento en sus reglas comerciales, Coface retiró la observación positiva en la evaluación C del país. La firma precisó que se han incrementado los retrasos en el pago por parte de las empresas argentinas tras el establecimiento del cambio de divisas y medidas de control, con el agravante del deterioro de las cuentas públicas y externas de importación.


“Las tendencias proteccionistas, que son especialmente fuertes en América Latina, se han convertido en un factor clave en el crédito corporativo. A pesar de una tendencia económica a menudo positiva, el acceso a las divisas por parte de los importadores se ha convertido en un proceso cada vez más difícil debido a ciertas decisiones de los reguladores”, explica Des Cars.





Resto del mundo


Debido a las pesimistas perspectivas económicas, Coface monitorea especialmente a Italia, España y Portugal, donde el comportamiento de pago continúa deteriorándose, particularmente en este último, que registra un alza en los incumplimientos en especial en la construcción, distribución y sector textil.


Por el contrario, los signos de recuperación económica han llevado a Coface a evaluar a EEUU en A2 con observación positiva y quitar la alarma negativa en la nota A1 de Japón.

www.df.cl

2010/11/29

"Esta va a ser la década de América Latina"

ENTREVISTA: LUIS ALBERTO MORENO MEJÍA Presidente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID)

Mientras los países ricos prueban el fruto amargo de la crisis, América Latina vive uno de los periodos económicos más dulces de su historia. Con excepciones contadas, la zona está saliendo reforzada de las turbulencias que azotan las naciones del Norte y crecerá este año, según las previsiones del Fondo Monetario Internacional (FMI), a un ritmo medio del 5,7%, casi de tigre asiático. Solo una nube negra aparece en el horizonte: el peligro de recalentamiento debido a la entrada masiva de capital extranjero.

"Estamos claramente en lo que yo llamaría la década de América Latina", afirma Luis Alberto Moreno Mejía, presidente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Este colombiano de 57 años, que ha sido hombre de negocios, político, periodista y diplomático, estuvo esta semana en Madrid invitado por la IE Business School y habló con EL PAÍS sobre el futuro de un subcontinente de 600 millones de habitantes.

Pregunta. ¿Por qué están saliendo la mayoría de los países latinoamericanos tan rápido de esta crisis?

Respuesta. En los últimos 10 o 15 años hemos hecho una serie de reformas que ayudaron a crear estabilidad macroeconómica, bancos centrales independientes, baja inflación, bajo endeudamiento, balances fiscales... De otro lado, la región tiene una gran oportunidad con la producción de recursos naturales, y empezamos a tener unas clases medias que han hecho que los mercados latinoamericanos crezcan en tamaño. Esta crisis tuvo un origen financiero, y América Latina no sufrió en ese terreno porque no había instituciones financieras con activos de los llamados tóxicos. Habíamos aprendido de tanta crisis financiera del pasado y adoptamos una regulación estricta parecida a la de España. De otro lado, contábamos con una senda de crecimiento que había arrancado en 2001 y 2002 y que nos permitió acumular reservas para contener los efectos de la crisis. El impacto que sufrimos el año pasado fue más por la caída de los intercambios comerciales en todo el mundo que por el lado financiero.

P. ¿Cómo puede la guerra de divisas afectar a América Latina?

R. El hecho de que haya una gran presión sobre los tipos de cambio hace que el sector exportador sienta esos efectos, razón por la cual los temas de productividad son tan importantes. Yo sí creo que, más allá de la coyuntura, vamos a tener una década de buen crecimiento, y en la medida en que haya buen crecimiento en América Latina va a haber una natural atracción a la inversión privada y a la inversión extranjera. Por ello vamos a tener flujos positivos, combinados con los que ya llegan por la vía de las remesas, que quizá sean los más importantes: cerca de 65.000 millones de dólares al año.

P. ¿Existe peligro de recalentamiento en algunas economías latinoamericanas? A algunos países, como Brasil, les preocupa precisamente la entrada masiva de capital extranjero.

R. El riesgo de esa entrada masiva de recursos es que puede disparar burbujas. ¿Dónde? Inicialmente, en las Bolsas de valores, y después, en diferentes tipos de activos, como la propiedad raíz. Esa es, efectivamente, una preocupación. Y es, creo, lo que todo ministro de Hacienda o presidente de banco central piensa en este momento: estar muy vigilante a que esto suceda.

P. ¿Cómo pueden las economías latinoamericanas reducir su dependencia de la exportación de materias primas?

R. La gran capacidad de venta de materias primas está en Sudamérica, sobre todo. Creo que la demanda de esas materias primas va a continuar, fundamentalmente por el gran crecimiento de China e India. En producción de alimentos, en producción de minerales... El gran reto para América Latina es cómo a partir de esa gran demanda de materias primas podemos construir una mejor economía de servicios, que es fundamental. Quizá es el área en que menor capacidad de competencia tenemos. Mire, por ejemplo, cómo las empresas españolas proveedoras de servicios, sean financieros o de telecomunicaciones, han crecido de manera muy importante y han hecho aumentar la competencia en América Latina. Los otros grandes temas van a ser los servicios de salud y, en general, la innovación. Y ahí radica una parte muy importante de nuestra agenda en la próxima década.

P. Pese a las reformas emprendidas y el crecimiento económico, continúa existiendo en América Latina una gran frustración por las tremendas desigualdades entre ricos y pobres.

R. Ese es un tema central que, obviamente, no puede resolverse en un año, sino que tomará décadas. La buena noticia es la cantidad de latinoamericanos que salieron de la extrema pobreza en los últimos ocho años, que son cerca de 60 millones. Pero temas como el de la educación, por ejemplo, se vuelven centrales. Hemos podido avanzar significativamente en la cantidad de estudiantes que hoy en día tienen escolaridad del año 1 al año 12. Menos van a la Universidad.

P. ¿Qué reformas quedan pendientes a juicio del BID?

R. Hay que progresar en varias áreas. La educación es un tema de largo plazo, pero fundamental. Todo lo que tenga que ver con la productividad, y con esto me refiero a la calidad de la educación, a todos los temas de ciencia y tecnología. Es muy poco lo que invertimos en nuestra región si nos comparamos con países de Asia, por ejemplo. Estamos atrasados en la inversión en infraestructura. Ahí hay un espacio muy importante, y el sistema de alianzas público-privadas que aplicó en España es una gran lección para América Latina. Estamos invirtiendo solo el 2,5% del PIB en infraestructuras, cuando China invierte el 9%. Otro tiene que ver con los mercados laborales y la cantidad de latinoamericanos que se encuentran en la economía informal. Un grupo pequeño que está en la formalidad paga impuestos que sirven para la totalidad de los habitantes de los países.

P. ¿Qué opinión le merece la creciente presencia china en América Latina?

R. China ha sido muy importante, por una parte, como importador de las materias primas que producimos en Sudamérica sobre todo. Por otro lado, lo que veo es una creciente inversión pública, básicamente en transporte y logística, puertos sobre todo, y en recursos naturales como el petróleo y los productos agrícolas. En la última década ha habido una explosión del comercio entre China y América Latina, que pasó de escasamente 12.000 millones de dólares a casi 170.000 millones este año. Hay un interés de las empresas chinas por competir con muchas de las empresas que tradicionalmente han estado en América Latina, y de invertir.

P. ¿Qué le parece la fuerza que está adquiriendo Brasil en el mundo?

R. Creo que a Brasil le interesa una Latinoamérica fuerte y en crecimiento, y en ese sentido hay un espacio para construir cada día más alianzas. Yo siempre digo: Brasil es muy importante, pero las economías de Chile, México, Colombia y Perú combinadas son más grandes que Brasil y tienen un ingreso per cápita más alto. Eso no quiere decir que sea malo o bueno, simplemente que Latinoamérica es mucho más, y esa es una buena noticia.

http://www.elpais.com/

2010/09/20

Iglesias destacó los atractivos de América Latina

El secretario general iberoamericano alabó el proceso de internacionalización de las empresas de la región



El secretario general iberoamericano, Enrique Iglesias, afirmó este lunes que América Latina es ahora un lugar "más atractivo para invertir que antes" y alabó el proceso de internacionalización de las empresas de la región.

"En este momento, se está mirando desde todas partes a América Latina como un lugar de inversión", dijo Iglesias durante su intervención en las jornadas "América Invierte. Las empresas globales en el despegue económico", que comenzaron este lunes en Madrid.

El secretario general iberoamericano inauguró, junto a la ministra española de Economía, Elena Salgado, el seminario que se centra en Iberoamérica como lugar de inversión y congrega a políticos y empresarios de la región.

Iglesias subrayó que el mundo vive una "crisis muy profunda" que afecta "de forma más fuerte a los países industrializados que a las dos áreas emergentes: Asia y América Latina".

Esas dos regiones -subrayó- "son fuerzas importantes. Son parte de la solución del problema y no son parte de la causa del problema de la crisis".

Recalcó también la solidez de la economía de Latinoamérica, que tendrá una "expansión" en los próximos años, porque "ha aprendido a manejar la macroeconomía" mediante el respeto a los equilibrios fiscales, la prudencia en el uso de la moneda, la apertura externa, las reformas financieras y la independencia de los bancos centrales.

"Todo ese conjunto de elementos que son puntales están dados hoy en América Latina", remarcó el secretario general, quien valoró la "creciente diversificación" de la economía latinoamericana, que supone "una nueva reforma importante en la estructura productiva en la región".

Destacó también que América Latina "se encuentra hoy vinculada de forma muy importante al mercado asiático". "Para nosotros hoy, el mercado asiático en América Latina constituye un factor de la mayor significación. Estamos unidos a un mercado ávido de materias primas. América Latina tiene el 50% del cobre (mundial), el 25% del hierro, el 35% del agua potable, el 15% de todas las tierras fértiles". "Estamos -prosiguió- en presencia de una particular relación con un mundo dinámico como es el caso del mundo asiático. Esto hace que haya un empuje muy significativo en las empresas de América Latina".

El secretario general iberoamericano cree que "hay un proceso de internacionalización" de las empresas latinoamericanas que podrían conducir a "alianzas inteligentes para la superación de la crisis".

A ese respecto, aportó un dato muy clarificador: "De las 471 empresas establecidas en la región con ingresos superiores a los US$ 500 millones, el 21% ya tiene inversiones fuera de su país de origen". Asimismo, defendió la "cooperación económica entre los países iberoamericanos", un "movimiento muy importante que ha atravesado por varias épocas".

Iglesias también señaló la importancia del factor demográfico ("somos 560 millones de personas"), que está "vinculado a la juventud y a la creciente clase media", en la economía regional, porque se trata de "una población más educada, joven, con capacidad de consumo, con capacidad de aportar trabajo cualificado".

Otro factor clave es "la solidez de los sistemas financieros", que hizo que América Latina "pudiera capear mejor el temporal" de la crisis crediticia debido a la "prudencia" de la banca latinoamericana, agregó.

(EFE)

2010/09/19

La economía de América latina avala el optimismo

Nuestra región aprovechó esta década para incrementar su tasa de ahorro, acumular reservas y reducir su deuda.

PorRicardo Arriazu ECONOMISTA



El desempeño económico de América latina durante la última década fue bastante impresionante y se reflejó en una elevada tasa de crecimiento de la producción de bienes y servicios, la disminución de la tasa de inflación promedio de la región, las mejoras en la tasa de ahorro e inversión, la disminución del desempleo y del endeudamiento externo, mejores saldos de la balanza comercial externa y el fortalecimiento del valor de la mayoría de las monedas de la región en relación al dólar estadounidense. Detrás de este comportamiento se esconden tendencias que vislumbran un desempeño futuro aun más promisorio, pero se ocultan también algunos peligros.


La mejora en la tasa de crecimiento de la región en realidad se inició en la década de 1990, cuando la tasa de crecimiento promedio del PBI (3,3%) más que duplicó la de la década anterior. Esta tasa de crecimiento se redujo marginalmente durante la última década (al 3,2%), pero esta declinación está explicada en su totalidad por el impacto de la crisis mundial que se inició a mediados de 2008. Este elevado crecimiento alcanzó a casi todos los países de la región (la única excepción es Haití) y alcanzó su pico en Panamá y en Perú (Chile perdió su liderazgo en esta década).


Nuestro país registró una elevada tasa de crecimiento, aun incluyendo la recesión del período 2001-2002, y el crecimiento en Brasil fue un poco inferior al promedio de la región, y menor al de la Argentina. Este comportamiento favorable de la región se acentúa cuando observamos el PBI medido en dólares corrientes. En este caso, la tasa de crecimiento acumulada durante la última década (casi 120%) supera ampliamente la de la década anterior (80%) y triplica la de la década de 1980. Sin embargo, la medición en dólares altera completamente el ranking de tasas de crecimiento en la región: Ecuador muestra la mayor tasa de crecimiento durante la última década (289%), seguido de cerca por Brasil, Colombia y Perú, mientras que nuestro país ocupa el último lugar (21%). En esta medición, la tasa de crecimiento en Brasil supera a la de nuestro país en una proporción de casi 10 a 1. Este sorprendente resultado claramente refleja la devaluación del peso argentino en 2002 y la apreciación del real durante los últimos años, y explica en gran medida por qué las empresas brasileñas adquieren con facilidad las empresas argentinas.


Como resultado de este comportamiento, el PBI conjunto de América latina supera en la actualidad los 4,5 billones de dólares, valor que se compara con los 5,2 billones de China y de Japón, representando el 7,38% del PBI mundial y una ganancia de participación en ese PBI mundial del 0,41%.


Sin embargo, estas cifras no dicen toda la verdad, puesto que este magnífico comportamiento en términos de dólares está explicado en gran medida por la apreciación de las monedas de la mayoría de los países de la región, favorecidas por una importante mejora de los términos del intercambio (el famoso “viento de cola”).


Cuando la medición se efectúa en términos de lo que se denomina Paridad de Poder de Compra (en las que las mediciones se efectúan utilizando los mismos precios en todos los países, en lugar de usar los precios que rigen en cada país) los números cuentan una historia ligeramente distinta: la expansión acumulada del PBI de la región se reduce a poco más de la mitad y el ritmo de crecimiento por década es casi idéntico. Más aún, la región pierde participación relativa en relación al resto del mundo cuando se mide el PBI por habitante.
Cabe entonces preguntarse cuáles son las señales que nos indican un futuro más promisorio. La respuesta es bastante sencilla: América latina aprovechó la reciente bonanza internacional para incrementar su tasa de ahorro, para acumular reservas y para reducir el endeudamiento externo, en lugar de gastar toda la mejora de ingresos y pedir prestado como hizo normalmente en el pasado. Esto le permitió sortear la reciente crisis económica mundial con una baja del PBI de apenas 1,8%.


Durante la última década, la tasa de ahorro de la región se elevó del 17,45% del PBI al 20,83% (de 394 mil millones de dólares a 906 mil millones), mientras la tasa de inversión se elevó del 19,97% al 20,82%.


Este comportamiento permitió eliminar el déficit de la cuenta corriente de la balanza de pagos (este saldo fue positivo en casi todos los años de esta década y sólo se transformó en negativo cuando Brasil decidió expandir su gasto interno).


Esta reducción de vulnerabilidades, el incremento de la tasa de ahorro, la mejora en la economía mundial y los enormes descubrimientos de petróleo en Brasil nos permiten ser optimista para el futuro.


La economía mundial se está recuperando, los precios internacionales de las materias primas se mantienen en precios relativamente elevados, los mercados de capitales se están normalizando y están comenzando a canalizar más fondos hacia países emergentes, y Brasil parece estar encarando con algún grado de prudencia su futuro como “país petrolero”.
¿Dónde yacen los peligros? La actual tasa de crecimiento supera al crecimiento de la capacidad productiva y el crecimiento del consumo supera al del PBI, por lo que una falta de armonización de estas variables puede volver a generar problemas inflacionarios y de sector externo; la tasa de inversión es aún insuficiente para garantizar una tasa de crecimiento que genere los empleos que se necesitan para incorporar al mercado laboral a una creciente población; las mejoras en productividad siguen siendo bajas; el crecimiento del volumen de las exportaciones durante la última década fue inferior al de las importaciones, por lo que la mejora en las cuentas externas está exclusivamente explicada por los elevados precios internacionales.


Hemos dado los incipientes -pero importantes- primeros pasos en la dirección correcta. Ahora necesitamos consolidarlos.