2015/08/14

China pone a temblar a América Latina

Por ALFREDO COUTIÑO
La devaluación en cascada del yuan chino por casi 5% (hasta ahora) tiene un doble efecto sobre el resto del mundo y particularmente para América Latina, donde China se ha convertido en un socio comercial importante sobre todo de los países del Cono Sur. Sin embargo, el coletazo del dragon chino también puede traer algo positivo para la región.
El impacto de la devaluación china se transmite hacia América Latina a través de dos canales, el financiero y el real. En el primer caso, el efecto es inmediato sobre los mercados bursátiles y cambiarios ante el temor de que la economía china se desplome y arrastre a la economía mundial de regreso a una recesión. En este sentido las bolsas de valores latinoamericanas se han ajustado a la baja ante el retiro de inversionistas buscando refugio en activos más seguro, entre ellos el dólar.

La mayor demanda de dólares ha introducido presiones en los mercados cambiarios, originando depreciaciones en las monedas latinoamericanas, las cuales en la mayoría de los casos no superan a la devaluación acumulada del yuan. Por lo que las monedas latinoamericanas enfrentan una pérdida de competitividad cambiaria frente a china.
Más allá del efecto financiero de corto plazo, el segundo efecto es sobre la economía real, el cual podría ser más importante para la región. Este efecto real se produce de dos maneras.

Primero, la devaluación del yuan le permite a las exportaciones chinas ganar competitividad frente al resto del mundo, por lo que a América Latina le resultarían más baratas las importaciones de productos chinos.

Segundo, las importaciones chinas de materias primas latinoamericanas se encarecen, porque los chinos tienen que pagar más yuanes por dólar. Por lo que la región enfrenta una menor demanda china por productos primarios.

Así, el balance comercial de América Latina con China se deteriora ante menores exportaciones y mayores importaciones. Este deterioro comercial latinoamericano se transmite hacia el PIB de manera negativa, ya que le resta capacidad a la producción nacional. Por lo que el crecimiento de América Latina puede verse afectado más adelante por la aparentemente tímida devaluación del yuan.

Sin embargo, no todo parece ser negativo para América Latina. Más allá de la sacudida financiera que ha producido China, la región y el resto del mundo podrían beneficiarse si la devaluación del yuan logra levantar el crecimiento de la economía china. Así, más en el mediano plazo china volvería a necesitar de mayores volúmenes de materas primas, elevando con ello la demanda de exportaciones de productos primarios latinoamericanos.
De esta forma, en el corto plazo América latina resulta afectada por la devaluación de la moneda china, tanto en lo financiero como en lo económico. En el mediano plazo, la región podría recibir cierto beneficio del mayor crecimiento de la economía china.
En el neto es posible que la región resulte perdedora, ante la pérdida de competitividad cambiaria frente a china. No obstante, la pérdida para América Latina podría ser menor ante la compensación que pueda darle el empuje económico chino a través de las materias primas.

Los países latinoamericanos más afectados en el corto plazo serán aquellos que tienen a China como uno de sus principales socios comerciales y de inversión, entre ellos Argentina, Brasil y Chile. Pero estos mismos serán los más beneficiados con el esperado resurgimiento del crecimiento económico chino en el mediano plazo.
México, a pesar de no tener lazos comerciales fuertes con China, se vería afectado por la pérdida de mercado en los Estados Unidos ante la mayor penetración de mercancías chinas.

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