A cuatro meses de dejar el cargo que ocupó durante los últimos ocho años, el fiscal nacional comienza a bajar los naipes. Responde a las críticas de parcialidad en el tratamiento de Penta versus SQM, se refiere a las acusaciones de promover un show mediático en las audiencias y aterriza la meta para cada una de las investigaciones. “Por supuesto que me preocupa” no generar expectativas irreales, dice.
Por Jorge Poblete, desde Washington D.C.
Fotos: Verónica Ortíz
Fotos: Verónica Ortíz
El martes 7 de julio, en un breve viaje laboral que hizo a Estados Unidos, el fiscal nacional Sabas Chahuán decidió hacer un alto en su agenda e ir a conocer la Explanada Nacional. Era su primera vez en Washington D.C. y aprovechó para conocer algo de la ciudad. Se sacó la corbata, consiguió un mapa y empezó a caminar hacia Constitution Avenue. En algún momento del trayecto se desorientó, por lo que cambió de plan y tomó un taxi, que finalmente lo llevó al área del Monumento a Lincoln, el Capitolio y los museos. Allí comenzó a caminar otra vez y así logró llegar a la reja exterior de la Casa Blanca, donde pidió a unos ecuatorianos que le sacaran una foto.
Fue un momento de relajo en medio de días complejos.
Desde que asumió en febrero la investigación del caso Penta, vio crecer la indagación hasta convertirse en una mega causa, que amenazó con volverse inmanejable, por lo que esta semana anunció su separación en tres: Penta, SQM y Corpesca. Desde que tomó el caso también ha sido objeto de críticas que lo acusan de poner mayor énfasis en el caso Penta, que involucra a políticos de la Alianza, y menos a SQM, en que también aparecen personeros de la Nueva Mayoría.
En estos meses, Chahuán ha estado más expuesto que nunca en sus ocho años de gestión y los efectos de esa presión le han pasado la cuenta. Desde hace algunas semanas, su ojo derecho se ve más grande que el izquierdo, lo que se hace más evidente cuando entra en temas complicados o enfrenta los flashes de las cámaras. “Es un tema gatillado por el estrés y es transitorio”, explica. Nada que haga adelantar las elecciones de fiscal nacional, asegura.
El miércoles 8 de julio, Sabas Chahuán –junto al resto de la delegación chilena– se reunió en el Departamento de Trabajo de Estados Unidos con autoridades locales, con quienes abordó el tema de la trata de personas. Después almorzó en la casa del embajador chileno Juan Gabriel Valdés y luego los dos subieron al Lincoln negro de la sede diplomática y partieron al Departamento de Justicia, donde tuvieron la reunión más esperada del viaje: el encuentro con la fiscal general Loretta Lynch, quien ocupó titulares en todo el mundo al imputar por conspiración y corrupción a dirigentes de la FIFA.
Fueron 40 minutos de reunión, donde Chahuán le explicó que, en principio, no se ha detectado ningún delito cometido en Chile, ni tampoco en el extranjero que sea perseguible en el país respecto a esa causa. “Ella me dijo que habían aparecido algunas cosas relacionadas con Chile, de las que no me dio detalles y que, en la medida que aparecieran más antecedentes, me iba a poner al tanto”, explicó Chahuán tras la cita. Luego, llegó a la embajada, cambió el traje y la corbata por una camisa a cuadros y unos jeans, y respondió a las preguntas de revista Capital sobre el tratamiento que ha dado al escándalo político empresarial que ha sacudido las confianzas en Chile.
-El caso de Loretta Lynch grafica la fama que han adquirido los fiscales a nivel internacional. ¿Ve la popularidad como algo deseable en su trabajo?
-Creo que si los fiscales adquieren notoriedad por hacer su trabajo, es un reconocimiento que va a venir igual, porque el trabajo normalmente se hace en audiencias públicas.
Me acuerdo que, en su minuto, el ministro Adolfo Bañados, cuando investigó el caso Letelier, adquirió notoriedad, porque era un ejemplo de alguien haciendo su trabajo. O el ministro Alejandro Solís. Pero después de que desaparecieron los jueces investigadores, salvo en los casos que todavía son del procedimiento antiguo, era evidente que este protagonismo se iba a traspasar a los fiscales. Ahora, si a ese protagonismo que tenían ministros insignes, le añadimos la publicidad de este procedimiento, como contrapartida del anterior que era secreto, es previsible que los fiscales van a salir mucho en la tele. Ahora, un fiscal en un programa como Vértigo, no. No tiene nada que hacer ahí.
-En ese programa Yerko Puchento lo trató de “héroe nacional”, mientras que, por otro lado, se ha acusado a la fiscalía de montar un show mediático. ¿De cuál afirmación se siente más cerca?
-De ninguna (…). Me contaron lo que dijo y vi un programa después en YouTube. Me dio un poco de pudor, más bien derechamente vergüenza, pero es un show, una humorada. Pero si es por hacer mi trabajo, bueno, es por hacer mi trabajo. Ahora, tampoco estoy en el otro extremo. Si esto no es un show mediático. De verdad preferiría, y lo he dicho varias veces, que no quiero hablar de diligencias pendientes y prefiero hacerlo en las audiencias, que son públicas, porque todo lo que diga allí lo puedo repetir.
-¿Se siente el Harvey Dent chileno, como lo han calificado sus estudiantes de derecho, en referencia al personaje de Batman?
-No me siento para nada reflejado con Harvey Dent. De hecho Harvey Dent tiene dos caras y después se volvió medio loco. Se puso a perseguir maleantes al margen de la ley. Yo lo tomo como un elogio a la labor, pero no me gusta esto de los fiscales polilla. Soy más conocido porque soy el jefe y he tenido esta causa, pero ya era conocido desde antes. Ahora, evidentemente que es halagüeño que Yerko Puchento diga que estoy haciendo el trabajo (...). Pero no estoy ni ahí ni acá. Ni en uno ni en otro extremo.
-Más allá del protagonismo de la fiscalía, esta mega causa ha generado gran interés social. ¿No le preocupa generar expectativas irreales cuando pudieran no producirse penas de cárcel?
-Por supuesto que me preocupa. No estoy criticando a los medios, pero toman lo que más les interesa en ese momento y yo he dicho reiteradamente que una cosa es que a alguien lo citen a declarar como imputado y otra es que sea condenado (…) El sujeto que es citado a declarar no está condenado, tampoco el formalizado.
“Puede que varios imputados no queden en la cárcel en definitiva, pero sí van a ser condenados, y eso es importantísimo”.
-¿Qué puede esperarse del cierre de la causa, entonces?
-Los delitos que estamos investigando, en abstracto, no tienen una pena muy alta. Si a eso agregamos que la mayoría de los imputados tienen una atenuante, irreprochable conducta anterior, y en otros casos pueden tener otra, y lo unimos a que la pena es baja, es muy posible que en varios casos no haya pena de cárcel.
-¿Y para los ex controladores de Penta?
-Puede que no, pero también puede que sí. Y no quiero circunscribirme a dos personas concretas, porque a cualquier imputado añadirle ir a la audiencia y además soportar que el fiscal se refiera a él en una entrevista, es un abuso. Lo que sí puedo hablar, en abstracto, es que puede que varios imputados, no solamente los que mencionas, sino que varios otros, no queden en la cárcel en definitiva, pero sí van a ser condenados, y eso es importantísimo.
-¿Y no se generan falsas expectativas al pedir cautelares altas si los imputados no irán presos?
-Si se generan expectativas habrá que explicar y eventualmente decir por qué no están en cárcel. O con pena efectiva. Ahora, esto no es pena anticipada, eso hay que tenerlo claro, pero ha sido una señal. No es lo que buscábamos, pero ha sido una señal. Algunos han dicho: por primera vez la justicia está atacando a todos por igual. Bueno, yo lo dije y me criticaron un poco. Estaba hablando en un contexto de la causa entera, que me parecía que teníamos que ser una justicia que no dejara pasar elefantes y atrapara solamente mariposas. Es una metáfora que pudo ser desafortunada o afortunada, pero en el sentido de que lo que garantizamos es que vamos a investigar a todos.
-¿Mantiene que la petición de cautelares fue correcta?
-Sí, en ese momento era lo que correspondía y el juez seriamente la fundamentó, porque la necesidad de cautelas especifica qué se considera peligro para la seguridad de la sociedad. Y no es solamente el peligro de fuga, sino también el número de delitos atribuidos, la calidad, las circunstancias concomitantes, etcétera.
-La oposición lo ha acusado de parcialidad en la investigación.
-Vamos a investigar a quien haya que investigar y, si llega el momento, vamos a formalizar al que haya que formalizar. En eso me interesa transmitir confianzas. Y no hay ningún sesgo, de verdad. Si tengo que formalizar a Pedro, lo voy a formalizar, a Juan y a Diego también, sea de un lado político o de otro, me da lo mismo.
-¿Pero priorizar causas complejas como ésta, no hace que se descuiden casos de delincuencia común?
-Acá no se ha vestido un santo desvistiendo a otro.
-Pero hay recursos limitados.
-Por supuesto, pero el único recurso adicional que tienen estas causas es que estoy yo. Y bueno, ha sido un costo alto, pero lo asumo calladito. Los fiscales preferentes tienen sus causas y van a sus respectivas fiscalías.
-¿Qué está fallando, entonces, con los delitos comunes?
-Desde el punto de vista de la fiscalía, los delitos contra la propiedad. O sea, el sistema en su conjunto: policías, tribunales, Ministerio Público, no ha dado respuesta eficaz al tema de los robos, básicamente, y a los hurtos. Ahora, con el plan de fortalecimiento –aprobado por el Congreso–, creo que podemos mejorar la calidad de la investigación (…). En este plan de fortalecimiento se establecen, por ejemplo, las unidades de análisis criminal y las unidades de focos delictivos, que enfocarán la persecución criminal a ciertos ilícitos de mayor connotación social y de común ocurrencia como son los robos en todas sus modalidades y los hurtos, para cruzar la información residual que queda en todas las investigaciones, muchas de las cuales van a archivos y así, cuando surja un patrón, desarchivar esas causas, agruparlas y perseguir bandas o delincuentes.
Metas reales
-Volviendo a la mega causa. ¿En qué estado espera dejar cada una de las aristas cuando deje el cargo en noviembre? En Penta, ¿quedarán presentadas las acusaciones (instancia en que se solicita al tribunal aplicar una pena específica)?
-Al menos.
-En el caso de SQM, ¿la meta es completar todas las formalizaciones?
-Todas las que pueda y dejar enrielada la investigación para que quede claramente establecido que se ha investigado todo lo que hay que investigar y se ha hecho todo lo que alcancé a hacer. Y ojo, hay algunos casos en que se podría sacar por procedimiento abreviado, en cualquiera de los dos.
-¿Cuál es la meta con Corpesca?
-Formalizar a quien haya que formalizar, dar la señal clara de que nadie le va a echar tierra.
-¿Qué puede esperarse de las otras empresas mencionadas en la causa, como Ripley, Corpbanca y otras? ¿Veremos a sus dueños declarando en fiscalía?
-Se lo puedo decir con todas sus letras. Si lo que corresponde es que cualquier persona dueña de una empresa, gerente de una empresa o lo que sea, tenga que ser citada a declarar como han sido algunos, va a ser citado a declarar. Si corresponde formalizarlo, lo vamos a formalizar. Si corresponde acusarlo, lo voy a acusar. No estoy hablando de ninguno de esos nombres, pero en este caso hay que ser cuidadoso, porque si aparecen boletas entregadas a una empresa hay que ver si se prestaron esos servicios, si hubo rectificación de la empresa, si alguien más sabía, si era una práctica generalizada.
“Si preguntas si confío en que Impuestos Internos está haciendo su trabajo, la respuesta es sí. Si preguntas si está haciendo todo lo que la fiscalía quiere, no necesariamente”.
-¿Confiará en la buena fe de las empresas?
-No es que confíe en la buena fe de la empresa, porque si a Impuestos Internos le envío los antecedentes que constituyen delito tributario e Impuestos Internos no acciona o se querella, y no aparece una eventual apropiación indebida, o no aparece un eventual delito de fraude o cohecho, lo que corresponde es que el SII aplique las sanciones administrativas que corresponde.
-Pero la propia fiscalía ha citado al ex director del SII, Michel Jorratt, quien ha acusado presiones del Ministro del Interior. ¿Le parece que Impuestos Internos es hoy una institución independiente? ¿Confía en el SII como contraparte de la fiscalía?
-Uno tiene que ser cuidadoso, porque igual que cuando me preguntan algo que pueda rozar el mundo político, lo que diga puede ser usado en mi contra –se ríe–. Si preguntas si confío en que Impuestos Internos está haciendo su trabajo, la respuesta es sí. Si preguntas si está haciendo todo lo que la fiscalía quiere, no necesariamente, de la misma manera que la fiscalía no está haciendo todo lo que Impuestos Internos quiere, porque son instituciones autónomas. Y con respecto a si es o no independiente, no me corresponde calificarlo y hay un mecanismo para fiscalizar.
-Está dejando entrever que el SII podría actuar con más independencia…
-Si digo algo puede ser malinterpretado.
-Pero más allá de esta contingencia, ¿ve un problema estructural en el SII?
-Yo creo que el sistema adoptó decisiones, hizo un comité interno... Ahora, todo lo que sea avance para que las instituciones de la administración central puedan tener una independencia, pero a la vez puedan ser controladas, me parece bien.
-¿Y eso es válido también para la fiscalía?
-Algunos injustamente han dicho “quién fiscaliza a los fiscales”, lo que es bastante efectista pero falso, porque tenemos una serie de controles. Nosotros señalamos en el plan de fortalecimiento que estábamos dispuestos a ello, y ahora hay más controles. Por ejemplo, se establece la obligatoriedad de que el fiscal nacional haga un plan institucional que delinee las políticas de persecución criminal, que lo comunique en la cuenta pública anual, y sea evaluado en la cuenta siguiente. También se establece la elaboración de una serie de indicadores internos. Van a participar entidades externas para formular, de aquí a un plazo corto, los indicadores y también para evaluar.
Contactado con La Moneda
-Usted mencionaba que debía ser cuidadoso al rozar lo político. Sin embargo, como fiscal nacional mantiene contactos con este mundo. ¿Cómo fue su relación con el ex ministro Rodrigo Peñailillo? ¿Ha sentido el cambio de mano con Jorge Burgos?
-Mientras era ministro del Interior, no fueron malas. Hay que tener en cuenta que uno se vincula mucho con el ministro del Interior, pero también mucho con el subsecretario, entonces con el ministro Peñailillo fueron buenas, y con el ministro Burgos, que lo conozco desde antes, son excelentes, pero eso no quiere decir que las otras fueran malas. Son mejores porque lo conocía desde antes –como diputado.
-¿Y esos contactos son en persona, por teléfono, a través de asesores, cómo funciona?
-Básicamente por la vía formal. Pero hay mucha conversación, porque hay actividades en que coincidimos, permanentemente.
-Aprovechan esos momentos para hablar…
-Para conversar y ahí fijamos una reunión o hablamos por teléfono. Pero no es que me llamen y digan: oiga fiscal, qué está investigando… Eso nunca ha pasado. Nunca me ha llamado ningún ministro del Interior para saber por qué la fiscalía está haciendo A o B.
-Hace días se conoció que Michel Jorratt identificó a Alberto Arenas como quien lo contactó con la empresa AyN de Giorgio Martelli. ¿La fiscalía tiene interés en el rol que pueda haber tenido el ex ministro de Hacienda en la denominada precampaña?
-En general, si en una declaración una persona, ya sea que está declarando como testigo o como imputado, menciona a otra y le atribuye participación en un hecho que pueda ser delito, o inclusive atribuye que esa persona sabe información de un hecho que pueda ser delito, uno normalmente lo cita a declarar. Y en el caso del ex ministro Arenas, está citado los próximos días.
-En calidad de imputado…
-En calidad de una persona que puede aportar a la investigación. Pero citarlo como imputado implica que se le atribuye participación en un hecho que en principio podría ser delito, no significa que esté condenado.
-¿Y que se lo vaya a formalizar?
-Hay muchas personas que han sido citadas como imputados y no van a ser formalizadas.
-¿El objetivo de la citación a Arenas es esclarecer los dichos de Jorratt o hay otros antecedentes?
-Básicamente los dichos que han dado otras personas que han declarado en la causa, porque recordemos que la investigación es secreta.
-¿Y respecto del ministro Peñailillo? ¿Está evaluando formalizarlo?
-La investigación está en desarrollo, falta una multiplicidad de diligencias y las decisiones que tenga que adoptar las adoptaré en su momento.
-¿Citarán a la Presidenta?
-No hay ninguna razón en la carpeta para hacer eso.
-¿Serán citados los ex presidentes Frei y Piñera?
-No hay ninguna razón en la carpeta para hacer eso.
La mujer del César
-El episodio de febrero en que la fiscal nacional subrogante, Solange Huerta, entregó SQM al fiscal Andrés Montes, ¿fue idea suya o de ella?
-La decisión de designar a Andrés Montes fue una decisión de la fiscal Huerta, que me la comunicó y yo la respaldé.
-Ella estaba subrogando…
-Yo estaba de vacaciones y ella me dijo que había que designársela a otro fiscal regional y me contó que había designado a Montes. Le dije perfecto, porque Solange Huerta es una fiscal, no solamente decente y honrada, sino además muy buena. Yo inclusive la podría haber designado a ella. Andrés Montes también lo es, y cuando dijo eso, la verdad, no se me pasó ni por la cabeza que podía ser cuestionado porque era hijo del senador Carlos Montes (PS).
-Pero ocurrió.
-Cuando pasa todo esto volví a Santiago y tuve una reunión con la fiscal Huerta y otros asesores y ante el nivel de cuestionamientos y de suspicacias, de verdad digo, inmerecidas, pesó un poco en mí el dicho de “La mujer del césar”… Porque inmerecidamente, injustamente, estaban siendo criticadas tres personas que no merecen esto porque son decentes, honestas y trabajadoras: Solange Huerta, Andrés Montes y también Alberto Ayala. Ninguno de los tres estaba metido en algo raro o tenía manos negras, para nada.
-¿No siente que todo ese episodio terminó afectando una eventual postulación de cualquiera de los tres a fiscal nacional? En chileno, ¿no le rayó la pintura del auto a Ayala, Huerta y Montes?
-Puede ser, porque cualquiera de los tres que fuera fiscal nacional, sería un gran fiscal nacional. Cualquiera de los tres. No tengo dudas. Ojalá que postulen.
-¿Le hace ruido que tanto en febrero –cuando se anunció la desagrupación de Penta– como en junio –cuando lo marginaron de Corpesca– trascendiera una eventual renuncia del fiscal Carlos Gajardo?
-Cuando llegué (en febrero) me dijeron que la eventual renuncia de Gajardo no estaba sobre la mesa. Y con Corpesca, como teníamos reunión por la causa que llevábamos, me dijo: jefe, hay algunos antecedentes que vinculan Corpesca con SQM. Entonces hablé con Alberto Ayala y le dije que me enviara los antecedentes y tomé la decisión de traerme la causa. También para evitar cualquier grado de suspicacia. Pero las causas que menciono no están a cargo de Gajardo, Arias, Norambuena ni Carmen Segura. Yo dirijo la investigación.
“Me preocupa que de repente la gente diga: ‘Oh, si no investiga Carlos Gajardo, no se puede investigar’. Pamplinas. Eso no. Y estoy seguro de que él tampoco quiere que quede esa sensación”.
-¿Le preocupa que el fiscal Gajardo pueda ser percibido como un intocable? Usando una comparación futbolística, ¿cómo una especie de Arturo Vidal en su equipo?
-Carlos Gajardo es un gran fiscal. Pablo Norambuena es un gran fiscal. Emiliano Arias es un gran fiscal y Carmen Segura es una gran fiscal. Son un equipo. Cualquiera de ellos puede investigar. Entonces me preocupa que de repente la gente diga: “Oh, si no investiga Carlos Gajardo, no se puede investigar”. Pamplinas. Eso no. Y estoy seguro de que él tampoco quiere que quede esa sensación. Lo que pasa es que ha hecho una muy buena labor, casi siempre con Pablo Norambuena, en la fiscalía de alta complejidad de la Fiscalía Oriente. Pero sí me preocupa que quede instalada esa sensación de que, ni Dios quiera, si se quiebra un pie y no puede ir a la fiscalía, se paralizó la causa. Eso no es así. O que le encargue ciertas diligencias a alguno y digan: “no está Gajardo, le van a echar tierra”. Por favor…
La sucesión
-Su sucesor deberá ser ratificado por el Senado. ¿Le preocupa que puedan quedar fuera buenos candidatos con un discurso muy duro hacia el Parlamento? ¿Qué en noviembre la investigación pueda llegar hasta acá?
-El procedimiento va a ser el mismo de antes, pero con una particularidad: que, sin duda, cuando los candidatos a fiscal nacional expongan ante la Corte Suprema, va a haber mucha más gente interesada en escucharlos. El debate va a ser amplio. A mí me revisaron hasta por debajo de la alfombra, pero no era tan interesante para los medios. Y después van a tener que escuchar la fundamentación que hagan los parlamentarios en su voto. Ese es el sistema. Y confío en que las instituciones, aunque se dice casi como un slogan, van a funcionar. De verdad. Además, la fiscalía no está investigando el parlamento. Hay algunos senadores cuestionados, no todos.
-¿Pero confía en que la causa va a seguir con la misma celeridad con su sucesor?
-No tengo como saberlo, pero yo creo que sí, porque cualquier fiscal buscaría seguir una causa tan compleja como ésta y porque la institución es sana. La fiscalía es sana, y hay que mantenerla así.
-¿Y ha reflexionado sobre una eventual campaña, tras el período de inhabilidad, al Senado?
-Me preguntaron en una entrevista y dije que podía ser. No lo descarté, pero no lo he estado pensando. Para nada. Realmente para nada. Yo dije: voy a poner una oficina, a hacer clases ¿y una candidatura parlamentaria? Bueno, eventualmente, pero no es que diga: me interesa. Yo quiero hacer mi pega y la voy a hacer.•••
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Cascadas: “He pensado asignársela a un fiscal regional”*
-El fiscal José Morales ha enfrentado críticas porque Cascadas no mostraría los avances que Penta. ¿Piensa pisar el acelerador en esta causa?
-Sí, sin duda y hablé con el fiscal Andrés Montes, porque me preocupa. Fue una causa bastante compleja, tampoco voy a criticar a los fiscales de la Fiscalía Centro Norte, pero sí me preocupaba el avance del caso, y el fiscal Montes me dijo que había analizado algunas diligencias y había instruido a los fiscales a cargo para que se hicieran determinadas diligencias para agilizar la tramitación. Esa es una causa importante.
-¿Ha considerado cambiar de fiscal para darle mayor celeridad?
-No quiero que se entienda como un desprestigio de los fiscales que están a cargo, pero he pensado, por la importancia de la causa, asignársela a un fiscal regional, a Montes. Lo he pensado. No voy a mentir.
* El miércoles 22 de julio, por la tarde, la fiscalía oficializó el nombramiento de Andrés Montes a la cabeza de la causa.
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“Tan pronto pasó lo de Eliodoro Matte empecé a poner todo en la agenda”
-Antes del caso Penta usted también generó noticias con el sector empresarial, pero en circunstancias muy distintas: En 2011 Eliodoro Matte lo visitó para preguntarle por la celeridad de la investigación al ex párroco Fernando Karadima. ¿Ha cambiado su relación con este mundo?
-Yo no tengo relación con el mundo de los empresarios, y el señor Matte no hizo nada indebido. Me pidió una audiencia, yo estaba afuera y le dije a mi secretaria: fíjela. Y en ese caso él me expresó su preocupación. Le dije que no estaba a mi cargo el caso, y que no tenía nada que hacer, porque no podía dar instrucciones a los fiscales. Y ésa fue la reunión, porque en ese momento no había ley de lobby, si no hubiera puesto todas las reuniones en la agenda.
Yo lo dije en su momento: me reuní con la masonería, con la Iglesia Católica, con el representante de los musulmanes (…). Y tan pronto pasó eso de Matte, empecé a poner todo en la agenda. No había nadie que lo estuviera haciendo y yo lo empecé a hacer.
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