A días de ganar la Copa América, Jorge Sampaoli analiza su trabajo en el equipo nacional. Sobre su permanencia en Chile, asegura que mas que las ofertas de otros clubes o selecciones, es la critica “destructiva de la prensa chilena”, el factor que influyó en sus ganas de partir. Y asegura que aún hay trabajo que hacer en la “Roja”.
Por: María José López
Fotos: Verónica Ortíz
Fotos: Verónica Ortíz
Son las 10:35 am del 7 de julio. En plena entrevista con el director técnico de la selección chilena de fútbol, un temblor remece las paredes del salón principal del complejo deportivo Juan Pinto Durán. El sismo alcanza los 5,2 grados según la escala de Richter y los ventanales de esa habitación retumban con fuerza. Pero Jorge Sampaoli (55) no se inmuta. Desde uno de los sillones del lugar, “el profe”, como ahí le dicen, sigue hablando, como si nada.
-¿No le tiene miedo a los temblores?
-No, sólo le tengo miedo a una cosa.
-¿A qué?
-A El Mercurio (ríe).
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A pesar del histórico triunfo de Chile el pasado 4 de julio en el Estadio Nacional, a Jorge Sampaoli no se le ve demasiado contento. Ganarle a Argentina en una reñida final y obtener el título de campeón para la Copa América no fue suficiente para tragar la rabia que lo tiene atravesado hace un buen tiempo: cree que en Chile prima un ambiente derrotista, que los periodistas deportivos exacerban los episodios negativos de la “Roja”. Lamenta que su trabajo en la selección nacional se valore más afuera que en el país.
-¿Cuál es la crítica que más le afectó?
-Yo no consumo medios de comunicación, así es que no sé todo lo que se dijo. Pero sí hubo situaciones que tuvieron que ver con meterse en la intimidad de la selección, espiarnos, informar al rival cómo nos íbamos a formar, cuál era la estrategia, quién jugaba y quién no, meterse en la intimidad de la selección espiándonos de manera muy agresiva, con análisis totalmente derrotistas... Ojalá que el pueblo chileno se pueda desprender de lo que dicen aquellos medios de comunicación porque, si no, siempre va a gobernar aquel que tiene la posibilidad de tener un medio de comunicación que colonice con su subjetividad.
-¿Hay mala onda?
-Siento que sirve mucho más el tema de la derrota que el estímulo de ganar. Ojalá que esta alegría que hoy tiene el pueblo chileno estimule nuevas alegrías y que la gente haga una autoevaluación de todo. Porque es muy fácil destruir todo lo que se construyó. Muy fácil.
“Uno tiene que sentirse cómodo dónde está”
-Antes que partiera la Copa, dijo que lo que más le dolía era cuando se decía que se iba de la selección. ¿Le sigue afectando? El rumor suena fuerte.
-Cuando uno termina un proceso como el de Copa América, debe evaluar un montón de situaciones que pasaron. Eso fue lo que dije al diario español Marca. Pero nunca dije que ponía en duda mi continuidad. Mi permanencia no tiene que ver con irme a otro lado. Tiene que ver con estar tranquilo en el lugar que esté y donde yo pueda aportar al fútbol chileno lo mejor de mí de cara al futuro, que es muy extenuante: viene Copa EE.UU., Copa Confederación, Eliminatorias. Hay que ver cómo sigue todo. El fútbol chileno tiene que tener un punto de partida a partir de este logro. Tiene que lograr ponerse metas mucho más grandes considerando la exigencia que viene. No dije que voy a irme de la selección. Solamente que tengo que evaluar un montón de temas.
-¿Qué tiene que evaluar en concreto?
-No es que uno esté aprovechándose de la circunstancia de haber ganado para amenazar una continuidad. Porque a lo mejor si Alexis no hubiera anotado el penal y hubiéramos perdido esto sería igual para mí...
-Igual pensó en irse...
-Hay que buscar un contexto de crecimiento estructural para la selección que nos permita desarrollar- nos como conductores para seguir avanzando. Si no, vamos a tener un límite. Entonces, el cuerpo técnico hará un análisis muy concreto relacionado con todo lo que viene, con la energía que tenemos, con la capacidad de soportar los embates de la prensa, a mi juicio, injustos. Desde que estamos en Chile el porcentaje de puntos que hemos ganado es altísimo, asimismo hemos elevado, como cuerpo técnico y como grupo de jugadores, la valoración del fútbol de Chile a nivel mundial. Pero eso se reconoce mucho más afuera que adentro...
-¿Es eso lo que hoy lo está afectando?
-Sí, afecta totalmente.
-¿Son esos factores los que gatillarían su partida?
-Uno se tiene que sentir cómodo en el lugar donde está. Es lo más importante. La crítica es muy aceptada. Cuando uno juega mal y pierde hay que aceptar que uno es el responsable de todo eso y está bien. Por ahí no pasa. Noté que la invasión de la crítica y la exaltación de todo lo malo fue bastante grande, entonces a lo mejor no somos del gusto de los medios y eso es una cosa como para evaluar, porque la gente opina mucho en base a lo que dice la prensa y nosotros ya no tenemos que demostrarle nada a nadie. Sabemos que tenemos un estilo, jugamos de una manera, hemos tratado de jerarquizar a la selección chilena en el mundo, ese fue el primer paso que quisimos dar. Después clasificamos al Mundial, ganamos una Copa América... Queremos seguir creciendo como entrenadores...
“El futbol chileno tiene que tener un punto de partida a raiz de este logro. Tiene que lograr ponerse metas mucho mas grandes (...)”.
-¿Cree que llegó a un tope con la selección chilena?
-No...
-¿Hay más que hacer en la selección?
-Claro, seguramente... por eso digo que el crecimiento del fútbol chileno va a tener que ver con un montón de aspectos como la competencia local; cómo se mejora en el tema de juveniles que es algo que también tengo que hablar con el presidente (Sergio Jadue). Hay un montón de factores de análisis. Por eso dije que tengo que evaluar. Pero cuando yo digo que tengo que evaluar, dicen que yo me voy a ir....
-Jadue ha garantizado que se queda.
-Esta es una decisión que no se va a decidir en un almuerzo. Es muy importante para el país y la selec- ción. Tenemos que saber cómo nos sentimos como cuerpo técnico y evaluar si estamos capacitados para lo que viene. Hoy el país necesita un entrenador que esté totalmente convencido que puede hacer más de lo que hizo, si no pasa eso, no va a suceder.
-¿La oferta más tentadora recibida?
-Ninguna. Ninguna todavía. Mi decisión no pasa por una oferta tentadora. Pasa por un análisis de situación. Lo más importante es saber hacia dónde vamos como conductores de la selección. No creo que en el corto plazo yo dirija otra cosa que no sea la selección chilena. No se me pasa por la cabeza.
-¿Cómo es su relación con Sergio Jadue?
-Buena, profesional, de presidente a entrenador.
“Note que la invasion de la critica y la exaltacion de todo lo malo fue bastante grande. Entonces a lo mejor no somos del gusto de los medios de comunicacion y eso tambien es una cosa como para evaluar”.
Un país necesitado de triunfos
-Ha dicho que ha revisado tantos partidos y jugadas, que ya nada lo impacta. ¿Lesorprendió ganar en penales a Argentina?
-Uno no esperaba llegar a la final con los penales. Pero bueno, sucedió y estábamos preparados para eso. La idea era intentar ganar el partido en el tiempo reglamentario y, bueno, no se dio así y tuvimos que recurrir a una instancia muy compleja y fortuita que por suerte esta vez la pudimos ganar nosotros.
-¿Qué les dijo a los jugadores antes de jugar el sábado y después de ganar?
-En la previa uno va recordando situaciones preestablecidas de alguna orientación táctica o motivacio- nal, hacerles saber qué se están jugando y la posibilidad que tenían delante de su gente. Y posterior al partido la felicitación lógica de haber logrado algo para un país tan necesitado de triunfos.
-¿Felicitó a alguno en particular?
-No, a todos. Y les agradecí haber compartido en un grupo que logró entrar en la historia y, a través de ese agradecimiento también a los colaboradores, cuerpo médico y toda esa gente que no se notan pero que han ayudado mucho a que esto suceda.
-¿Cuál cree que es el sello Sampaoli? Varios dicen que es la continuación de Bielsa...
-Nosotros hemos tratado de originar cambios con este grupo que fue consolidándose en el tiempo, y a través de esos cambios se provocaron funcionalidades distintas a las primeras que tuvimos cuando tomamos la selección. Se generó la posibilidad de encontrar una selección mucho más atractiva en el sentido de la po- sición, de ataque posicional, de someter al rival con la pelota, a la salida continua de la jugada, un montón de cosas donde el equipo fue creciendo y fue compactándose en relación a una idea.
El episodio Vidal
-¿Qué le dijo a Arturo Vidal después del episodio del Ferrari? ¿lo reprendió?
-No. Tratamos siempre de hablar después de cualquier suceso. Y de ver cómo se puede solucionar. Uno puede jugar como conductor desde lo dictatorial y decir “yo mando acá”. Pero yo creo que el conduc- tor debe persuadir antes que mandar. Y tratamos de hacerle ver que más allá del error que cometió por no llegar a la concentración por el accidente que tuvo, hay un montón de situaciones que también nos hacen pensar que en la evaluación él siempre estuvo aportando y nunca restando. Uno toma la decisión por el conocimiento de la persona que conduce. Si hubiera sido otro, que no hubiera sido solidario con la idea que transmitimos, a lo mejor la decisión hubiera sido otra.
-¿Le costó dejarlo dentro? Dicen que sacarlo hubiera sido un golpe emocional fuerte al equipo. ¿Fue eso lo que prevaleció?
-En un montón de ejemplos que han pasado en la historia, estos jugadores que son tan emblemáticos, sí generan cierto contagio. Le pasó a Argentina en el Mundial de Estados Unidos cuando Maradona salió positivo en doping y tuvo que irse. Argentina, que era candidato para ganar, salió eliminada en la siguiente ronda. Aquí había un montón que evaluar: un pueblo esperanzado y una Copa América en Chile. En el aspecto de la disciplina, me pareció que era un castigo muy injusto sacarlo de la Copa por no haber llegado a tiempo, por un error tan como de “chiquilín”. Él estaba en su tiempo libre, tenía mucha angustia por lo que había hecho y pensamos que sufrió demasiado dolor y castigo con los medios como para sumarle uno más y perjudicar a un equipo que estaba esperanzado con la Copa.
-Usted ese día dijo: el grupo social con el que yo trabajo hace importantes sacrificios. ¿En qué afecta ese factor, el origen de esfuerzo, de muchos jugadores?
-A veces lo que inducen los medios de comunicación en este país, donde continuamente se remarca que aquí nunca se ha ganado nada, que éste es un país sin éxitos deportivos, que siempre pierde, que la derrota, que la crisis... se habla solamente de eso. Y tratamos de doblarle la mano y hacer cambiar de mentalidad a un grupo que estaba colonizado por estos medios que tratan de llevar abajo la mentalidad del chileno. Desde que partimos conduciéndolos intentamos que entendieran que no tenían que ser menos que nadie. Eso permitió que la rebeldía aparezca y hoy podamos disfrutar de un título que consiguieron jugando con valentía contra los mejores del mundo.
-A Marca usted señaló que “da igual la calidad del jugador. Sí necesitamos del convencimiento del dirigido”.
-Lo ideal es tener los mejores jugadores con convicción. Pero cuando no se tienen los mejores juga- dores, un grupo convencido logra que las individualidades se minimicen en relación con la convicción que se tiene del grupo. Ahora, si no se tiene la convicción, obligarlos es muy difícil. Ahí creo que estuvo el rasgo más importante del grupo. Haber logrado, más allá de las individualidades, la consolidación colectiva que permitió jugar de igual a igual contra un rival que indi- vidualmente a lo mejor nos superaba.
-¿Cómo trabaja el autoestima de ellos?
-El mensaje es claro: vamos detrás de un ideal futbolístico que lo podemos transmitir porque lo sen- timos. El jugador sabe que no le mentimos y encontramos un grupo de jugadores que más allá de su realidad, dentro de la cancha tienen el rasgo que nosotros queremos. Vamos colonizando su mente, dándoles seguridades sobre la información del rival, del sistema, los entrenamientos, y del camino a seguir.
-¿Cómo trata desaciertos tipo: el travesaño de Pinilla en el Mundial de Brasil; el casi gol de Alexis en el minuto 82 de la final de esta Copa?
-Nosotros priorizamos la búsqueda. Y sabemos que en ese proceso siempre va a haber errores, situa- ciones donde el jugador no va a llegar tan bien, pero el error se minimiza en relación de la búsqueda.
“Hay situaciones en las que uno puede jugar como conductor desde lo dictatorial y decir ‘yo mando acá’. Pero yo creo que el conductor debe persuadir antes que mandar”.
Alexis, el mejor de Chile
-¿Cuál fue el mejor jugador de la Copa?
-Yo creo que hubo muchos puntos altos en la selección, sería injusto si valorara un jugador sobre otro, lo que más valoro es el conjunto, la convicción grupal que generó que superásemos a un rival tan importante como es Argentina en una final. Cuando uno analiza esta Copa en lo global, dice: “mira, le ganamos a Uruguay, a Perú, a Argentina en la final, empatamos con México, le ganamos a Ecuador y a Bolivia”. Es una Copa fantástica. Desde el juego a los resultados, en los logros y de a quién se le ganó: a los dos equipos más ganadores de la Copa América. Mejor imposible.
-¿Qué pasó con Alexis? Los expertos aseguraron que, fuera del penal en la final, no se lució demasiado en el torneo.
-Alexis hizo un esfuerzo enorme, jugó un montón de minutos en Inglaterra donde no estaba acostum- brado: pasó de la Liga Española a la Liga Inglesa, y tuvo que jugar muchos minutos y arrastró una seguidilla de partidos. Por eso, la verdad es que hizo un esfuerzo enorme. Yo valorizo lo de Alexis, estuvo al pie del cañón e hizo todo lo que pudo en relación de sus capacidades y por suerte coronó con el último penal. Más allá de que no haya estado en su mejor expresión, sigue siendo el mejor jugador chileno.
-¿Es cierto que Jorge Valdivia es su “regalón”? lo comparó con Messi y Neymar.
-Sí, creo que es un jugador que tiene la capacidad de aquellos que tienen un talento distinto. A Valdivia, con todos los inconvenientes que tuvo en su club, lo preparamos para ganar la Copa América y se dio.
-Al sacarlo de la la final se enojó...
-Pero eso tiene relación con la conducción. Porque nosotros cuando fuimos a buscar a Jorge le hicimos saber que era determinante que él estuviera.
-¿Eso lo hace más especial para usted?
-Totalmente.
Sampaoli y Kirchner
-Ha dicho que Bachelet le genera simpatía. ¿Por qué no fue a La Moneda a celebrar?
-Tengo un respeto por la presidenta, pero creo que era un momento íntimo entre los jugadores, el presidente de la ANFP, la presidenta y el pueblo. Un momento más para ellos que para mí.
-¿Se considera kirchnerista?
-Sí, Cristina o Néstor, que no está, son gente que por los valores que tienen, siempre me han guiado y los valoro. Me gustaría conocerla, nunca estuve con ella personalmente. Ojalá que algún día se pueda dar, porque me gustaría aprender cómo ha intentado luchar contra el poder. La lucha encarnizada que está dando, tan valiente, hoy tiene grandes costos. Más allá de dar una lucha incesante en muchos aspectos, es muy difícil pelear contra los medios de comunicación.
-¿Le interesaría participar en política?
-No tengo ninguna capacidad, solamente intento ayudar cuando puedo. A través de la conducción tengo la posibilidad de saber que la política es un lugar muy difícil para convivir.
-¿Cómo es para usted trabajar en un negocio multimillonario, donde hay acusaciones de malas prácticas, corrupción, abusos?
-El mundo va encaminado a la sospecha a la corrupción. Lamentablemente, en toda la evolución que tuvo el mundo globalizado hay una involución del ser humano cada vez peor. Cada vez estamos en un contexto en el cual ser humanitario, pensar en el otro, está muy lejano. De eso sí me siento mal porque la solidaridad es cada vez más lejana y los argumentos humanos cada vez más hostiles. Ojalá en algún momento alguien detenga esta máquina de hacernos daño.
“Ni Europa, ni Argentina, ni Brasil”
-Usted ha dicho que es obsesivo: La Copa América tuvo 23 noches. ¿Se desveló muchas veces?
-Fue muy largo para nosotros, fueron más noches, más concentraciones. Hubo muchas situaciones internas con las cual convivir. No entendíamos por qué los medios querían destruir a la selección y estaban continuamente aprovechándose de alguna circunstancia para valorar más lo negativo que lo positivo. Con los jugadores convivimos en esa lucha y, porque se levantó una copa y hay una noche de festejo, todo cambia. De verdad no lo entiendo.
-¿Qué hubiera pasado si el resultado hubiera sido distinto?
-Para mí todo estaba preparado para la derrota. Y la sorpresa de la victoria hizo un vuelco parcial, mo- mentáneo, de que esto va a continuar.
-¿Está desilusionado de este país? Se nota que está molesto...
-Del pueblo no. Del pueblo estoy agradecido, donde voy desde que estoy en Chile tengo agradecimiento de haber estado en este país porque la gente me trata muy bien. Yo estuve en un equipo, la U, donde logré muchas cosas, pero la gente de Colo Colo me respeta. Donde estoy nunca tuve ningún problema y agradezco haber convivido en este país.
-¿Es este el mayor éxito de su carrera?
-Creo que es un hecho importante en mi carrera, pero bueno, mi característica es ir por otra cosa...
-¿Qué otra cosa viene ahora?
-Plantearme que esto ya terminó y tratar de ver qué tipo de objetivo me propongo en mi futuro como entrenador. Analizaré todo lo que pasó, todas las cosas que han ocurrido en este proceso...
-Si no es ahora, igual más adelante sí pretende saltar a Europa, ¿o no? Entiendo que estudia inglés e italiano.
-Me es indiferente. Empecé a estudiar esos idiomas, pero los dejé cuando empezó la Copa. Me cuesta concentrarme en los estudios. Todo lo que sé lo aprendí de mis amigos. Escucho mucho, pero leo muy poco. Mi aprendizaje tiene que ver con nutrirme de gente...por eso con mi equipo de trabajo, que somos un montón de gente, sacamos un montón de conclusiones que seguramente han sido favorables para este proceso de selección. Y sobre Europa... la verdad es que a mí me interesa el proyecto deportivo de llegar a un lugar y tratar de cambiar su historia. No me importa dónde. Me importa la idea de llegar a la India, dirigir su selección para tratar que la India gane algo en el fútbol alguna vez. Te lo digo como un ejemplo. No me interesa el lugar: ni Europa ni Argentina ni Brasil... no.
-¿Reza antes de los partidos? ¿Tiene alguna cábala?
-No, lo mío es totalmente estar enfocado en el partido, en la táctica, en las correcciones que hay que hacer, analizar lo que uno puede cambiar durante el desarrollo de un partido.
-¿Cómo manejó sus propias tensiones durante la Copa? ¿En qué se refugia? Entiendo que usted ve harta película, que ve la serie brasileña PSI dónde tratan aspectos psicológicos de las personas...
-Sí, películas y series me gustan mucho. Empecé a ver de nuevo algunas series que me gustaron mucho como El Puntero, que es argentina, Trátame Bien, Breaking Bad, series que me van llevando a estar des- conectado... PSI también la veo.
-¿Dónde se va de vacaciones?
-Primero parto a Buenos Aires a ver a mi familia. Y aún no defino si después me voy a otro lado. Me gusta más el calor que el frío, así es que puede que viaje a alguna playa.
-Ya ha revisado la final dos veces. ¿Se lleva material para volver a revisar el torneo?
-Vi el partido, lo analicé, lo tengo listo ya para editar. Pero yo no guardo nada. Recuerdos no guardo. No miro para atrás. Sólo para adelante. La Copa ya terminó, y hay que mirar para adelante.
-¿Se logra desconectar en su época de descanso?
-Analizando sigo siempre. Eso no para. Es un defecto del obsesivo. No voy a ver de nuevo la final, pero la voy a pensar, que es lo peor. Ojalá pudiera verla y disfrutarla. Pero eso no me pasa. Quisiera desconectarme en algún momento pero eso no lo he podido manejar solo.
-¿Está permanentemente con una libreta y lápiz tomando ideas?
-Por ahí de repente sí. O también lo guardo en mi memoria. Siempre he intentado el ejercicio de anotar, pero me cuesta un poco, porque suelo perder las libretas que llevo. Ojalá pudiera tratar de cargar energías para todo lo que viene de la mejor manera. Va a ser difícil. •••
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