- El presidente estadounidense, Barack Obama, se mostró este domingo "orgulloso de haber salvado la economía" del país, después de la aguda crisis financiera de 2008.
- La Casa Blanca anunció que los presupuestos generales para 2016 incluirán un impuesto del 14 por ciento sobre los capitales que tienen las empresas estadounidenses en el extranjero.
El presidente estadounidense, Barack Obama, se mostró este domingo "orgulloso de haber salvado la economía" del país, después de la aguda crisis financiera de 2008, como uno de sus principales logros como inquilino de la Casa Blanca.
"Estoy orgulloso de haber salvado la economía", indicó Obama en una entrevista en el programa "GPS" de la cadena CNN, y haber conseguido como resultado evitar una nueva Gran Depresión.
Obama, a quien le quedan dos años en la Casa Blanca, respondía así a la pregunta sobre los que consideraba los mayores éxitos de su Administración.
El mandatario reconoció, no obstante, que todavía tenemos "un largo camino para recorrer", pero que la estabilización económica lograda en los últimos años "ha sentado las bases para avanzar".
"De este modo, ahora tenemos la capacidad de encarar lo que era el tema fundamental de mi campaña en 2008, y ése es restaurar la economía basada en la clase media y la capacidad de la gente para ingresar en la clase media", agregó.
Los últimos datos han reflejado la consolidación económica en EE.UU., con una tasa de desempleo que cerró 2014 en el 5,6%, la más baja desde junio de 2008, y un crecimiento en el cuarto trimestre de 2014 a un ritmo anual del 2,6%.
Esta cifra, todavía provisional ya que es la primera de las tres estimaciones, supone una ligera desaceleración tras el avance del 5% en el tercer trimestre de 2014, el mayor registrado en una década.
14% a tributar por los capitales en el extranjero
La Casa Blanca sigue volcada en encarrilar la economía, y en este marco anunció que los presupuestos generales para 2016 incluirán un impuesto del 14 por ciento sobre los capitales que tienen las empresas estadounidenses en el extranjero, unos 2 billones de dólares por los que aún no han tributado.
La iniciativa no supone una amnistía fiscal, ya que los fondos de estas empresas seguirán en el extranjero, y se cobrará una sola vez, no anualmente. Además, prevé un impuesto fijo anual del 19 por cientosobre los beneficios de empresas estadounidenses en el extranjero. Con la iniciativa, la Casa Blanca busca conseguir financiación para obras públicas.
"Este impuesto de transición implica que las empresas tienen que pagar impuestos en Estados Unidos sobre los 2 billones de dólares que tienen en el extranjero en lugar de aplazar indefinidamente cualquier tributación", ha señalado un portavoz de la Casa Blanca.
"A diferencia de una amnistía fiscal, a la que se opone el presidenteporque supondría perder ingresos, este impuesto de transición propuesto será computado una sola vez sobre las ganancias en el extranjero que no hayan tributado, sean o no repatriadas", ha añadido.
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