Ministro Alberto Arenas estimó que la normativa "verá la luz a fines del segundo semestre de este año". Permitiría prevenir casos como Penta.
En medio del escándalo político desatado por el caso Penta y sus eventuales repercusiones en el ámbito empresarial, dado que ese grupo posee un banco, aseguradoras y diversas inversiones, el ministro de Hacienda, sin detenerse específicamente en este caso, anticipó que una de sus principales tareas en el sector financiero para el 2015 será avanzar en la regulación de los grupos económicos con intereses en este negocio (bancos, seguros, AFP, fondos mutuos, etc.) con el propósito de elevar la regulación chilena a estándares internacionales.
"Regular los conglomerados financieros es una tarea compleja. Efectivamente, en los últimos 20 años se ha tratado de avanzar en esta regulación, donde el país aún está al debe a nivel internacional; pero aquí no bastan las buenas ideas", aseguró Alberto Arenas.
Sin embargo, estimó "que hoy los actores del sector tienen un grado de madurez y existe espacio político para regular a los conglomerados".
"Esta es una materia en la que la regulación verá su luz hacia fines del segundo semestre (de este año)... el mercado financiero es un ámbito donde en materia legislativa tenemos espacio para seguir trabajando durante este año y el 2016".
Para ello, Arenas recordó que su cartera ya conformó un grupo de trabajo para avanzar en la regulación de los conglomerados financieros y, además, ya visitó el país una delegación del FMI para asesorar a la cartera en esta materia, visita que se repetirá en marzo próximo.
La autoridad económica anticipó, en todo caso, que esta regulación deberá ir de la mano con los cambios normativos que prepara el Banco Central para el sistema financiero y que apuntan a elevar los estándares bancarios locales (migrando a las normas de Basilea III) exigiéndoles mayores montos de capital a las entidades.
Una antigua discusión
Chile actualmente no cuenta con una regulación que supervise a los actores financieros desde un punto de vista sistémico o como actores integrados, ya que el país sólo se limita a regular los mercados en cada ámbito (bancos, seguros, sociedades anónimas, valores, entre otros), lo que permite que exista un latente riesgo sistémico.
Esto significa que cualquier dificultad financiera que enfrente una filial o la matriz de un grupo económico, puede desestabilizar al conglomerado en su totalidad y al propio mercado. De allí por ejemplo, la tensión que existe en el mercado por el futuro del grupo Penta.
Esta regulación se viene discutiendo en el país desde la gran crisis financiera que vivió el país en 1983. Cambios que, sin embargo, no se han materializado debido a la falta de consenso entre los propios conglomerados financieros locales y las autoridades.
En este ámbito, las propias autoridades de gobierno han señalado en los meses previos que esta futura regulación de los conglomerados financieros buscará una mayor coordinación de las superintendencias de Bancos (SBIF), Valores y Seguros (SVS) y de Pensiones.
De hecho, la SVS busca avanzar en un proyecto para modernizar su estructura orgánica y la SBIF, junto al Gobierno, buscan modificar la Ley de Bancos, para entre otros tener mayores atribuciones de intervención y, paralelamente, modernizar los sistemas de medios de pago.
Precisamente, durante la discusión de la actual Ley General de Bancos, el ministro de Hacienda de ese entonces, Eduardo Aninat, buscó avanzar en la regulación de los grupos financieros, pero desistió de la idea al enfrentar una dura oposición por parte de los bancos y la posibilidad de que la discusión del proyecto en su conjunto se trabara.
Condiciones que en la actualidad han cambiado, debido a que las regulaciones internacionales exigen este tipo de supervisión consolidada de los conglomerados, lo que al no existir en Chile, traba las operaciones y relaciones internacionales de la banca local con el exterior.
Los grupos: ¿Quiénes serían los futuros regulados?
De acuerdo a los reportes de la propia SVS a septiembre pasado, en Chile existen 170 grupos empresariales, con intereses en diversos ámbitos de la economía.
De ese total, un número relevante tiene amplios intereses en el sector financiero, como los grupos: Luksic (Banco de Chile), Saieh (CorpBanca), Matte (Banco Bice), Yarur (BCI), Délano-Lavín (Banco Penta), grupo Security (Banco Security), entre otros.
Todos son actores, que junto con mantener posiciones relevantes en la banca, actúan en diversas sociedades anónimas y en varios casos poseen compañías de seguros, corredoras de bolsa y fondos de inversiones.
De hecho, estos grupos administran activos equivalentes a un porcentaje relevante del Producto Interno Bruto de Chile (PIB) y, en la mayoría de los casos, gestionan a gran parte de las empresas que componen el índice IPSA de la Bolsa de Santiago.
Todo lo cual demostraría la importancia que tendría evitar, o al menos detectar, cualquier problema financiero que puedan afrontar con el propósito de evitar efectos colaterales en toda la economía.
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