México frente a la violencia
(Especial Infolatam).- “Del rumbo que Peña Nieto siga en adelante, especialmente cuando aparezcan los cadáveres de los normalistas, dependerá buena parte de su futuro. Es ésta una ocasión de oro para impulsar una profunda reforma de las instituciones vinculadas con la seguridad y el combate al narcotráfico. Pese a que se trata de un proceso complejo y lento es urgente completar la puesta en marcha de la Gendarmería y la depuración de los numerosos cuerpos policiales.
A los desparecidos, los mataron
(Especial Infolatam).- “El padre Alejandro Solalinde, el pasado 16 de octubre reveló al corresponsal de la agencia Nóvosti en México, Victor Flores, que los 43 estudiantes de la Escuela Normal de Maestros de Ayotzinapan, Guerrero, secuestrados por la policía y los narcos, “están muertos” y que a algunos “los quemaron vivos””.
La Policía mexicana arrestó a Sidronio Casarrubias Salgado, líder del grupo criminal Guerreros Unidos, acusado de desaparecer a los 43 estudiantes hace tres semanas, mientras crecen las protestas de diversos grupos sociales en todo el país y aumenta la tensión entre familiares y compañeros.
Los efectivos de la policía municipal de Arcelia, Buenavista de Cuéllar y Taxco, pueblos vecinos a Iguala, en el sureño estado mexicano de Guerrero, fueron desarmados este domingo en el marco de la investigación sobre los 43 estudiantes desaparecidos hace tres semanas, informaron medios locales.
Se espera que en las próximas horas el gobierno federal asuma el control de estos municipios, como ya lo hiciera con Cocula e Iguala, para investigar si también están bajo el dominio del cártel de los Guerreros Unidos.
Según las investigaciones que está realizando la Policía federal, los policías de estos dos municipios pueden ser los principales responsables de la desaparición de 43 estudiantes en Iguala el pasado 26 de septiembre, en una noche en la que también murieron 6 personas y resultaron heridas otras 25.
La ciudad turística de Acapulco se convirtió en el centro de las protestas por la desaparición los estudiantes, un caso del que cada día hay menos información oficial, mientras la sociedad exige nuevos datos y aumenta la tensión entre familiares y compañeros.
En respuesta a las protestas, las autoridades anunciaron la detención del líder máximo de Guerreros Unidos, grupo criminal que es señalado como responsable de secuestrar y desaparecer a los jóvenes, en complicidad con policías municipales de Iguala y de Cocula el pasado 26 de septiembre.
El Procurador General de la República Jesús Murillo afirmó que con esta detención se abre una nueva ruta de investigación que puede acercar a las autoridades “más pronto y más fácilmente a la verdad”.
Esta afirmación se realiza tres semanas exactas después de los hechos violentos del 26 de septiembre, cuando seis personas murieron y 43 estudiantes desaparecieron a manos de policías, sin que se sepa nada aún sobre su paradero.
El único dato comprobado es que los jóvenes no están en las fosas en las que los detenidos (la mayoría policías) dijeron haberlos enterrado, una información que dio a conocer el procurador de justicia, Jesús Murillo, el pasado martes, los últimos datos oficiales que se conocen.
Por ello el mayor reclamo de los manifestantes reunidos en Acapulco fue ese, que se dé información y que se avance en las investigaciones.
Pese al miedo que había a que pudiera haber actos de violencia, la marcha que juntó a familiares de los desaparecidos, a estudiantes compañeros y a sindicatos de maestros transcurrió en paz, salvo por algunas pintadas y roturas de cristal que se hicieron en algunos negocios.
Bajo el grito de “Ayotzi, aguanta, el pueblo se levanta. Ayotzi, escucha, el pueblo está de lucha”, los participantes se solidarizaron con las familias de los jóvenes estudiantes de la Normal Rural de Ayotzinapa que desaparecieron el día 26 en la ciudad de Iguala.
Por estos hechos se han arrestado a 53 personas, 36 policías de Iguala y del vecino municipio de Cocula, así como 17 presuntos miembros del grupo criminal Guerreros Unidos.
Las autoridades continúan las labores de estudio de casi una veintena de fosas halladas en el marco de las investigaciones oficiales, incluidas las encontradas por familiares y miembros de los grupos de autodefensa local como la Unión de Pueblos y Organizaciones del Estado de Guerrero (UPOEG).
En la marcha participaron familiares de los desaparecidos, compañeros de la escuela, así como maestros de la Coordinadora Estatal de Trabajadores de la Educación de Guerrero (Ceteg) y profesores procedentes del estado de Oaxaca y Michoacán, entre otros.
Aunque transcurrieron sin daños considerables, el presidente de la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex) en Acapulco, Joaquín Badillo, dijo que el sector turístico ya se ha visto afectado por las protestas de los últimos días.
La propia embajada de Estados Unidos en México advirtió el jueves a los ciudadanos de su país sobre esta manifestación y recomendó “evitar esta zona durante la duración de la protesta”.
Por otro lado, en el día de hoy los diputados de Guerrero decidieron revocar el mandato del alcalde de Iguala, José Luis Abarca, quien ha sido llamado a declarar por los hechos violentos y permanece en paradero desconocido.
La ausencia de información ha generado numerosos rumores y testimonios recogidos por medios de comunicación o por figuras de la vida pública como el sacerdote Alejandro Solalinde, quien dijo que un testigo de los hechos le narró que los estudiantes fueron quemados vivos.
Solalinde contó a los periodistas que había hablado con varios de los testigos “directos” de lo ocurrido esa noche e incluso uno de ellos le contó que los estudiantes estando “heridos fueron quemados” aunque negó dar datos precisos por que la información “está fragmentada”.
www.infolatam.com
En respuesta a las protestas, las autoridades anunciaron la detención del líder máximo de Guerreros Unidos, grupo criminal que es señalado como responsable de secuestrar y desaparecer a los jóvenes, en complicidad con policías municipales de Iguala y de Cocula el pasado 26 de septiembre.
El Procurador General de la República Jesús Murillo afirmó que con esta detención se abre una nueva ruta de investigación que puede acercar a las autoridades “más pronto y más fácilmente a la verdad”.
Esta afirmación se realiza tres semanas exactas después de los hechos violentos del 26 de septiembre, cuando seis personas murieron y 43 estudiantes desaparecieron a manos de policías, sin que se sepa nada aún sobre su paradero.
El único dato comprobado es que los jóvenes no están en las fosas en las que los detenidos (la mayoría policías) dijeron haberlos enterrado, una información que dio a conocer el procurador de justicia, Jesús Murillo, el pasado martes, los últimos datos oficiales que se conocen.
Por ello el mayor reclamo de los manifestantes reunidos en Acapulco fue ese, que se dé información y que se avance en las investigaciones.
Pese al miedo que había a que pudiera haber actos de violencia, la marcha que juntó a familiares de los desaparecidos, a estudiantes compañeros y a sindicatos de maestros transcurrió en paz, salvo por algunas pintadas y roturas de cristal que se hicieron en algunos negocios.
Bajo el grito de “Ayotzi, aguanta, el pueblo se levanta. Ayotzi, escucha, el pueblo está de lucha”, los participantes se solidarizaron con las familias de los jóvenes estudiantes de la Normal Rural de Ayotzinapa que desaparecieron el día 26 en la ciudad de Iguala.
Por estos hechos se han arrestado a 53 personas, 36 policías de Iguala y del vecino municipio de Cocula, así como 17 presuntos miembros del grupo criminal Guerreros Unidos.
Las autoridades continúan las labores de estudio de casi una veintena de fosas halladas en el marco de las investigaciones oficiales, incluidas las encontradas por familiares y miembros de los grupos de autodefensa local como la Unión de Pueblos y Organizaciones del Estado de Guerrero (UPOEG).
En la marcha participaron familiares de los desaparecidos, compañeros de la escuela, así como maestros de la Coordinadora Estatal de Trabajadores de la Educación de Guerrero (Ceteg) y profesores procedentes del estado de Oaxaca y Michoacán, entre otros.
Aunque transcurrieron sin daños considerables, el presidente de la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex) en Acapulco, Joaquín Badillo, dijo que el sector turístico ya se ha visto afectado por las protestas de los últimos días.
La propia embajada de Estados Unidos en México advirtió el jueves a los ciudadanos de su país sobre esta manifestación y recomendó “evitar esta zona durante la duración de la protesta”.
Por otro lado, en el día de hoy los diputados de Guerrero decidieron revocar el mandato del alcalde de Iguala, José Luis Abarca, quien ha sido llamado a declarar por los hechos violentos y permanece en paradero desconocido.
La ausencia de información ha generado numerosos rumores y testimonios recogidos por medios de comunicación o por figuras de la vida pública como el sacerdote Alejandro Solalinde, quien dijo que un testigo de los hechos le narró que los estudiantes fueron quemados vivos.
Solalinde contó a los periodistas que había hablado con varios de los testigos “directos” de lo ocurrido esa noche e incluso uno de ellos le contó que los estudiantes estando “heridos fueron quemados” aunque negó dar datos precisos por que la información “está fragmentada”.
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