(Especial Infolatam).- El crecimiento potencial de América Latina ha disminuido en los últimos años, perola región se encuentra en un proceso de desaceleración, lo cual en conjunto ha producido que la diferencia entre el producto observado y el potencial (brecha del producto) se haya reducido e incluso se haya hecho negativa en el 2013.
Si el PIB observado es mayor que el producto potencial, la brecha positiva indica que la economía funciona por encima de su capacidad, lo cual da indicios de sobrecalentamiento y presiones inflacionarias. Por el contrario, una brecha negativa representa una economía que funciona por debajo de su capacidad, lo que normalmente se interpreta como ausencia de presiones sobre los precios. Sin embargo, una brecha negativa no siempre debe asociarse con una debilidad de la demanda interna, especialmente en economías en desaceleración pero con alta inflación causada por un exceso de demanda en un ambiente de políticas expansivas.
Las condiciones monetarias en América Latina se han movido desde una postura agresivamente expansivas a partir de la recesión de 2009 hacia una posisición menos flexible y en muchos casos sin llegar a la normalización. Dicha expansión monetaria en aquellos años generó un exceso de demanda que estimuló la producción a niveles superiores a su potencial y, en consecuencia, impulsó a la inflación hasta tasas por encima de sus metas en muchos países.
La desaceleración que inició en el 2012 ha llevado al crecimiento de la región a una tasa menor al crecimiento potencial de 3% en el 2013, y posiblemente menor a 2% en el 2014, lo cual ha cerrado la brecha del producto positiva . Así, la normalización monetaria ha contribuido a que la región funcione a tasas más consistentes, aunque menores a su crecimiento potencial.
El manejo monetario latinoamericano ha sido diverso pero, en la mayoría de los casos se toma en cuenta la brecha del producto. Aunque la mayoría de los países empezó a mover sus condiciones monetarias hacia una postura más neutral, algunos como México continuaron flexibilizando y otros como Chile tuvieron que revertir la normalización para volver al relajamiento. Para 2013, la brecha del producto positiva se había reducido en algunos países y en otros se había vuelto negativa. En Perú, Uruguay y Venezuela la brecha no sólo siguió siendo positiva, sino que incluso aumentó. Los únicos dos países que han continuado con la normalización e incluso restricción monetaria han sido Brasil, donde la inflación es persistentemente alta y, Colombia cuya economía aún está en expansión.
“… Los únicos dos países que han continuado con la normalización e incluso restricción monetaria han sido Brasil, donde la inflación es persistentemente alta y, Colombia cuya economía aún está en expansión”.
El producto potencial es un determinante importante de la neutralidad monetaria, la cual es una postura que contribuye a que la economía funcione en estado estacionario o en equilibrio. La tasa de interés neutral es aquella que no restringe ni estimula la actividad económica, de modo que la economía funciona de acuerdo con su capacidad potencial. La mayoría de los bancos centrales intentan resolver el problema de optimización siguiente: maximización del crecimiento económico con un mínimo de inflación o viceversa. Para lograr este objetivo, los bancos centrales siempre están calibrando la política monetaria para encontrar la tasa de interés óptima, aquella que en el largo plazo es la que permite a la economía funcionar sin desequilibrios macroeconómicos o en equilibrio.
La función producción indica que en el estado estacionario, la economía y las variables más relevantes crecen a una tasa constante, que es la tasa potencial. Una forma de calcular la tasa de interés neutral de una economía que opera a su nivel potencial es considerar que la tasa de interés real representa el costo de oportunidad de la inversión, es decir, el rendimiento que puede obtenerse en instrumentos financieros en lugar de canalizarse a inversión productiva.
En el largo plazo, la tasa de interés neutral nominal es la suma del crecimiento potencial y la inflación esperada. Cuanto más estable y duradero sea el crecimiento de una economía alrededor de su potencial, menor será la inflación, de modo que en el largo plazo la tasa de interés neutral nominal tiende a acercarse a la tasa de crecimiento potencial. Es por esta razón que algunos bancos centrales en América Latina argumentan que sus tasas de interés neutral han disminuido a lo largo de los últimos años como resultado de las menores tasas de crecimiento potencial y de que sus economías se han estado moviendo alrededor de su potencial.
Dado que el producto potencial no cambia significativamente en el corto plazo, tomará algún tiempo para que América Latina aumente su capacidad productiva. Incluso si se acelera el proceso de reformas, podría llevar por lo menos cinco años para que América Latina aumente su tasa potencial en 1 punto porcentual. El auge de las materias primas que inició en 2003 generó un incremento en la acumulación de capital y mejoró el acceso a nuevas tecnologías, y consecuentemente aumentó la productividad multifactorial. Como resultado, el crecimiento potencial pasó de 3 a 4 por ciento en los siguientes cinco años. Considerando que las reformas están poniéndose de moda en la región –con relativo éxito en México, Chile, Perú y Colombia– la profundización de los cambios estructurales posibilitará aumentar la capacidad potencial latinoamericana en la próxima década.
La lección más importante para América Latina es que la única forma de crecer a mayores tasas, de manera más saludable y, a tasas estables es a través del fortalecimiento de las fuentes fundamentales del crecimiento permanente: inversión, productividad y cambio tecnológico, lo cual se da con la profundización de las reformas estructurales.
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