El continuísmo marca el Santos 2ª parte
(Especial Infolatam).- “Las cifras macroeconómicas ayudan a Santos en la semana en que asume su nuevo mandato. El primer trimestre cerró con un crecimiento superior al 6 por ciento, el más alto de la región, lo que podría ser un buen preámbulo para una presidencia que tendrá como objetivo principal firmar un acuerdo de paz con las FARC”.
(Especial para Infolatam por Rogelio Núñéz)-. El segundo gobierno de Juan Manuel Santos (2014-2018) va a estar marcado por el tramo final de la negociación con las Farc, el posible referendum ratificatorio de lo que se acuerde en La Habana y la difícil puesta en marcha de esos acuerdos en el postconflicto. Pero lo que se juega Colombia en el próximo cuatrienio va mucho más allá de la paz en sí misma.
Las negociaciones con las Farc van a llenar el debate político en el corto y en el medio plazo, pero el país necesita un conjunto de reformas estructurales para dar el salto a la modernidad y no perder el tren del desarrollo. Esto es algo que ya percibía claramente el propio Santos en 2010, pero que en su primer periodo de gobierno no pudo llevar a cabo.
Hace cuatro años Santos prometió dos cosas: cuidar los “huevitos” a Álvaro Uribe y poner en marcha “cinco locomotoras”. En 2011 decía que “el país y el presidente Uribe pueden estar entonces muy tranquilos, porque le estamos cuidando muy bien sus huevitos”. Uribe aludía con esos tres ‘huevitos’ a la seguridad democrática, la confianza inversionista y la cohesión social.
Retomar las cinco locomotoras
En cuanto a las cinco locomotoras, Santos se refería a impulsar las infraestructuras, la vivienda, el sector agrario, la minería y la innovación. La sensación es que ninguna de las locomotoras ha llegado a destino: algunas van más deprisa (vivienda y minería) y otras están retenidas casi en la estación de partida (el sector agrario, sobre todo).
Si en el primer cuatrienio la agenda reformista solo se esbozó, en este segundo cuatrienio, marcado -si no monopolizado- por la paz debe encontrarse tiempo y la fuerza para impulsar las reformas estructurales.
Hasta el momento Santos trata de tirar al unísono ambos vectores, el reformista y el de la paz.
“En este momento el gran reto es la paz. Ir sembrando esa paz, la cual la vamos ir construyendo entre todos. Y por eso es que estos últimos cuatro años determinan un reto enorme para toda Colombia”, ha dicho Santos, quien además ha añadido que su gobierno será “reformista y progresista”.
En este sentido, la paz puede ser considerada como la sexta locomotora puesto que alcanzarla traería aparejadas unas beneficiosas consecuencias económicas. Pero el gobierno no puede quedarse solo ahí.
“Seguramente el Presidente le dará mucha continuidad al plan de reformas. Tiene un compromiso fuerte con relación al desempleo, que ha bajado, y esa tendencia debe continuar. Ha crecido la formalización laboral y debe mantener el plan de inversiones. Eso les da confianza a los inversionistas”, ha comentado Alicia Bárcena secretaria general de la CEPAL.
“En este momento el gran reto es la paz. Ir sembrando esa paz, la cual la vamos ir construyendo entre todos. Y por eso es que estos últimos cuatro años determinan un reto enorme para toda Colombia”, ha dicho Santos, quien además ha añadido que su gobierno será “reformista y progresista”.
Las protestas campesinas del año pasado y la resistencia del agro a la Alianza del Pacífico son un recordatorio de que algunos sectores se encuentran muy paralizados. Eso es un reto muy presente para la nueva administración que debe conseguir que las cinco locomotoras (y no solo vivienda y minería) lleguen a las estación de destino.
Asimismo, el diario económico Portafolio recordaba hace poco que el propio Santos admitía que “el error fue pensar que la investigación debe ser promovida fundamentalmente por el Estado” y esta publicación colombiana señalaba que “el resultado más importante en el sector de la ciencia y la tecnología es la aprobación de reforma a las regalías, que destina el 10 por ciento de estos recursos a promover proyectos en este campo… De acuerdo con Planeación Nacional, la meta de inversión en este sector a cuatro años es de 0,7 por ciento del PIB, y lo alcanzado es de 0,5 por ciento”.
Las otras reformas
Los resultados de las elecciones legislativas de marzo y presidenciales de mayo-junio mostraron que existe en el país un amplio voto de rechazo a los estilos de gobierno clientelares (la famosa “mermelada”) y caciquiles.
Es el momento, por lo tanto, de impulsar una profunda reforma política y judicial para evitar que parte del espectro político abandone a las grandes formaciones (liberales, Partido de la U, Cambio Radical, conservadores) y se refugie en alternativas como la que encarna Álvaro Uribe.
En ese sentido, el presidente Juan Manuel Santosestá impulsando una reforma del Estado para recuperar el equilibrio de poderes, apoyada en tres ejes fundamentales: acabar con la reelección presidencial, unificar y ampliar los periodos de los alcaldes, gobernadores y del Jefe de Estado y acabar la circunscripción nacional de Senado.
“Vamos a eliminar la reelección”, ha anunciado Santos, quien añadió que también se buscará “unificar el periodo presidencial con los de alcaldes y gobernadores”: “Vamos a pedirle también al Congreso que busque el mejor camino para ampliar sus periodos”.
Además, queda en el debe una reforma judicial que descongestione a este sector, la de la salud y la educativa.
En el terreno educativo, Santos quiere tomar como suyo el Acuerdo de Educación Superior 2034 presentado por el Consejo Nacional de Educación Superior (Cesu) para aumentar en 400 mil cupos en el próximo cuatrenio, lo que hará que a 2018 la cobertura sea del 60%: “Estoy seguro de que, con su propuesta, haremos realidad nuestro sueño de que Colombia sea la nación más educada de la región”.
Y en el tema de la salud, el presidente ha comentado que “sin salud nada se puede hacer…debemos además continuar con muchos de los proyectos que han sido exitosos, uno de ellos es el plan de vacunas. Colombia es el país en América Latina que más vacuna gratis a los niños, más vacuna en todo el sentido, es decir, que tiene una cobertura universal y que además logra vacunar con todas vacunas necesarias y eso hay que continuarlo porque es la base de una buena salud en la sociedad”.
Así pues, echa a andar este 7 de agosto un periodo presidencial en el que se abre un periodo decisivo en la historia de Colombia que puede dejar al país encarrilado hacia el progreso y el desarrollo económico y en paz tras más de medio siglo de guerra civil.
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