2013/06/28

Brasil: Eike Batista, la maldición olímpica

Photograph by Ueslei Marcelino Reuters
Por LUIS ESTEBAN G. MANRIQUE
(Especial para Infolatam).- De Getulio Vargas, el político más importante del siglo XX brasileño (1930-45 y 1951-54), se decía que era el “padre de los pobres y la madre de los ricos”. Su empeño por promover un capitalismo nacional a través de una alianza entre el Estado, la burguesía industrial y la clase obrera hizo posible que en 1946 la producción industrial del país multiplicara por 50 la de 1906, lo que creó enormes fortunas y permitió el ascenso social de las clases medias urbanas.
De Luis Inázio Lula da Silva y Dilma Rousseff se podría decir algo similar. Desde la llegada al poder de su Partido de los Trabajadores en 2002, casi 40 millones de brasileños han salido de la pobreza. En ese mismo periodo, según Forbes, Brasil ha creado alrededor de 155.000 millonarios en dólares. Treinta de ellos tienen más de 1.000 millones de dólares en activos y, en conjunto, controlan el 70% de la riqueza nacional, frente al 10% que está en manos del 53% más pobre. En 2007, cuando se crearon 19 millonarios al día, Lula les dijo a los banqueros: “Nunca antes habéis ganado tanto”.
Un caso emblemático es el de Eike Batista, hasta hace poco el hombre más rico de Brasil y el séptimo del mundo en 2012, cuando su fortuna alcanzó los 34.500 millones de dólares. En su momento, Lula le encomió como el “modelo del nuevo Brasil”. Ahora probablemente el ex presidente dudaría de sus palabras: la fortuna de Batista se ha reducido a la tercera parte por el desplome en bolsa de su imperio de empresas energéticas (OGX), mineras (MMX), logísticas (LLX) y eléctricas (MPX), que han perdido el 40% de su valor en las últimas semanas. Hoy ninguna de las seis compañías de su consorcio EBX son rentables. Las acciones de OGX han perdido el 90% de su valor desde su salida a bolsa en 2008.
En el ranking de Forbes, Batista ha caído al puesto 100 y ha tenido que vender su avión privado Embraer Legacy 600 de 26 millones de dólares. El Bloomberg Billionaires Index estima que su fortuna actual se ha reducido a los 4.800 millones de dólares. Sus acreedores temen incluso que pueda perder el control de EBX por las turbulencias bursátiles. El índice Bovespa de la bolsa de Sao Paulo ha bajado un 23% en lo que va de año, en la mayor caída en una de las grandes economías del mundo.
BRASILIA (BRASIL), 26/06/2013.- EFE/ WILSON DIAS/ABr/SOLO USO EDITORIAL/NO VENTAS/NO ARCHIVO
No parece casual que el derrumbe del imperio de Batista haya coincidido con las multitudinarias manifestaciones
No parece casual que el derrumbe del imperio de Batista haya coincidido con las multitudinarias manifestaciones que empezaron para protestar contra el alza del transporte urbano en Sao Paulo, que ha servido como detonante de la indignación de los brasileños con la corrupción, la impunidad, los privilegios de la clase política (un diputado federal cuesta al Estado más de 50.000 euros mensuales) y los enormes gastos –casi 12.000 millones de dólares– en los que ha incurrido el Estado para acoger la copa de la FIFA, además de una cantidad similar para los juegos olímpicos.
Batista no es ajeno a todo ello. Cuando el gobernador de Río de Janeiro, Sérgio Cabral, necesitaba financiar la campaña para obtener los juegos de 2016, Batista le ofreció 12,3 millones de dólares para contratar los servicios de McCann Erickson, la agencia publicitaria que ayudó a Londres a lograr los de 2012. “Miren los resultados”, dijo Batista después de que Río ganara a Madrid en la votación del COI. “El precio de la propiedad inmobiliaria de la ciudad se ha triplicado. Los cariocas tendrían que pagarme una comisión”.
Pero sus motivos estaban lejos de ser altruistas. El contrato para la modernización del estadio de Maracaná, por un valor de 560 millones de dólares, fue concedido a un consorcio en el que EBX tenía una importante participación. El estatal Banco Nacional do Desenvolvimento (BNDS) ha concedido a EBX préstamos por valor de 4.000 millones de dólares. Según Carlos Lessa, ex presidente del BNDS,Batista construyó su imperio gracias a la “colosal financiación del gobierno brasileño, lo que siempre tiene un riesgo, como el gobierno y los inversores están descubriendo ahora”.
El presupuesto de la reforma de Maracaná ha rebasado considerablemente las previsiones originales. El proyecto se ha visto además envuelto en un pleito judicial por un plan de privatización que entregaría el estadio al mismo consorcio que realizó los estudios de viabilidad del plan, que incluye la construcción de un centro comercial en sus alrededores, para lo que el gobierno municipal ha desalojado a cientos de habitantes de favelas circundantes.
Del modo más inesperado, la obsesión de Brasil con el fútbol se ha convertido en uno de los principales símbolos de los males que aquejan al país. El ex delantero del Barcelona y hoy diputado federal por Río,Romario da Souza, lo ha explicado gráficamente: “Solo el dinero invertido en el estadio de Brasilia podría haber servido para construir 150.000 viviendas, 8.000 nuevas escuelas, autobuses escolares y 28.000 canchas por todo el país. Es una vergüenza”.
Cuando Brasil fue elegido como sede del Mundial, el presupuesto para del torneo era de unos 10.454 millones de dólares, pero se ha disparado hasta los 12.727 millones de dólares para construir y/o reformar 12 estadios. Suráfrica gastó cuatro veces menos para organizar el Mundial de 2010 y Japón y Alemania casi la tercera parte para organizar los de 2002 y 2006, respectivamente.
Un caso ejemplar es el del estadio de Manaos, un “elefante blanco” para 43.000 espectadores en una ciudad que solo tiene un equipo en cuarta división y que atrae a poco más de 500 aficionados cada semana. Las obras faraónicas no parecen tener fin. El mismo día en que comenzaban las protestas en Sao Paulo, el alcalde y el gobernador paulistas estaban en París para conseguir para la ciudad un nuevo mega-evento: la Exposición Universal de 2020.
El factor X
En 2008, Eike Batista compró el Hotel Gloria, uno de los símbolos del antiguo glamour del barrio carioca de Copacabana. Su idea era devolverle la imagen de sus años dorados y reinaugurarlo en 2014, a tiempo para el Mundial. Hoy las grúas están paradas y la mayoría de los trabajadores han sido despedidos. El hotel se ha puesto en venta porque Batista se quedó sin fondos para proseguir la obra, pese a que recibió para ello un préstamo del BNDS.
Batista atrajo inversiones para OGX –la X representa, según él, la multiplicación de la riqueza– prometiendo a sus potenciales socios un flujo constante de contratos públicos para la explotación de los yacimientos ‘pre-sal’ en el litoral brasileño. Pero la producción de esos pozos va a tardar mucho más de lo que se esperaba y probablemente no cumplirá con las expectativas debido los formidables retos tecnológicos que supone extraer crudo a más de 5.000 metros por debajo del nivel del mar.
La producción actual de OGX es solo un 25% de la que se esperaba. EBX está sufriendo además considerables sobrecostes y retrasos en la puesta en marcha de los puertos y astilleros que había emprendido, entre ellos un superpuerto en Río con una inversión de 2.000 millones de dólares para crear una versión latinoamericana de Rotterdam.
l magnate corre el riesgo de convertirse en el chivo expiatorio de las frustraciones de los brasileños
Batista ha cultivado una imagen de hombre hecho a sí mismo, pese a que su padre, Eliezer Batista, fue presidente de Vale, la compañía minera estatal durante el último régimen militar. En 2011 publicó sus memorias con título muy revelador de sus ambiciones –o de su megalomanía, según se vea–: O factor X: O caminho do maior empregador do Brasil.
Pero ahora el magnate corre el riesgo de convertirse en el chivo expiatorio de las frustraciones de los brasileños con el nepotismo, la cultura de la impunidad y los delirios de grandeza de la última década. Y sus cuentas pendientes con la opinión pública son muchas. En enero de 2012, su hijo,Thor Batista, atropelló a ciclista, matándolo instantáneamente, mientras conducía el Mercedes McLaren de medio millón de dólares de su padre, que le contrató como abogado a un ex ministro de Justicia. Thor ha evitado ir a prisión a cambio del pago de una multa de 500.000 dólares, que ha recurrido.
Sus críticos aseguran que el mayor talento deBatista ha sido como vendedor de sus proyectos, persuadiendo a inversores para que apostaran unos 24.000 millones de dólares en sus empresas. Uno de sus antiguos socios, Olavo Monteiro de Carvalho, ha comentado al New York Times: “Eike vende demasiados sueños y pocas realidades”. Miriam Leitao, columnista de O Globo, es incluso más dura: “Batista ha estado vendiendo humo y la gente se lo compró”.

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