La idea de combinar dos programas de compra de bonos preocupa a algunos miembros por el efecto que tendría en el balance general del organismo.
Dos semanas después de haber asumido como presidente del banco central de Japón (BoJ, su sigla en inglés), Haruhiko Kuroda tendrá su primera prueba como líder del ente emisor hoy y mañana, cuando se lleve a cabo la reunión de política monetaria.
En los últimos días, Kuroda ha expresado su deseo de implementar medidas poco ortodoxas para revitalizar a la tercera economía del mundo. “No es fácil combatir la deflación, pero el BoJ utilizará todas las opciones disponibles y hará lo que sea necesario para demostrarle a los mercados su fuerte compromiso (para lograr la meta de inflación de 2% en dos años)”, afirmó ayer frente a un comité parlamentario.
En la ocasión, Kuroda adelantó que quiere combinar las dos operaciones de compra de bonos del BoJ –una de bonos de menos de tres años de vencimiento y la otra de bonos a largo plazo– para aclarar cuánto se está expandiendo su balance general y facilitar la compra de bonos de mayor maduración.
Dudas sobre balance general
Hasta el momento, el plan del BoJ es empezar a comprar en enero de 2014 y hasta fin de año 44 billones (millones de millones) de yenes
(US$ 471.800 millones) en bonos con hasta tres años de maduración.
Se espera que después de la reunión el BoJ inicie inmediatamente un programa de compra sin fecha de término de 2 billones de yenes en bonos cada mes.
Pero el plan de combinar los dos programas de compra podría enfrentar resistencia de algunos miembros que tienen dudas sobre cargar el balance general del banco con demasiada deuda a largo plazo.
“Al final, Kuroda es uno de nueve miembros del directorio que toma una decisión”, comentó a Reuters una fuente cercana al pensamiento del BoJ.
En todo caso, la entidad no tiene que decidir sobre todo esta semana. “Tratar de hacerlo podría exponer a los mercados el distanciamiento dentro del directorio”, aseguró a Reuters Yasunari Ueno, economista jefe de mercado de Mizuho Securities.
“No hay suficiente tiempo para discutir tantos factores que entran en juego. La clave es cómo Kuroda logra mantener las expectativas del mercado”, agregó.
Otras reuniones de política
Al igual que el BoJ, el Banco Central Europeo (BCE) y el Banco de Inglaterra (BoE) también decidirán mañana sobre las tasas de interés.
En el caso del primero, se espera que mantenga la tasa en su mínimo de 0,75%, pero han surgido rumores de una posible reducción, movida que se justifica por la baja inflación y los débiles datos económicos de la zona euro.
En tanto, los economistas estiman que el BoE mantendrá la compra de activos por 375 mil millones de libras esterlinas (US$ 569 mil millones) sin cambios debido a las preocupaciones por la inflación. Esto podría cambiar si es que a fin de mes se confirma que Gran Bretaña cayó en su tercera recesión en cinco años durante el primer trimestre.
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