2013/03/26

Reflexiones intolerantes


Fernando Schütte
Fernando Schütte
Muchas veces me he preguntado de donde y como se forman los valores de la sociedad. Siempre he pensado que en la familia, sin embargo creo también que la deformación de los valores se da en la sociedad misma con independencia de la educación familiar.
La deformación de los valores sometidos al libre mercado está generando lo que yo llamo anti valores, mismos que prevalecen en nuestras sociedades en el mundo occidental. Matthieu Ricard en el extraordinario libro El Monje y el Filósofo, que es producto de una charla con su padre Jean-Francios Revel, señala que en este momento hay ocho millones de chinos que trabajan de 10 a 15 horas diarias en más de un millar de campos de trabajos forzados conocidos como laogai, lugares donde los presos no han sido sentenciados, es decir donde se dice que la mayoría son inocentes. Una tercera parte de los productos manufacturados ahí, son exportados a otros países como México y los Estados Unidos de Norteamérica, y la pregunta es qué clase de gobernantes admite la importación de estos productos sabiendo de donde vienen? 

Quien desea regalar a sus hijos en Navidad productos fabricados en una cárcel de innumerables sufrimientos? Los chinos son sólo uno de estos casos, pero muchas veces adquirimos productos piratas, que en muchos países están en las calles y a la vista de cualquiera, sin embargo las autoridades siguen no queriendo mirar y mucho menos están dispuestos a prohibir. Los anti valores del Narco, son evidentes, no importa el daño que se haga con las drogas mientras siga siendo negocio, no importa las vidas que se pierdan en el camino, ya que es un sector donde hay mucho dinero y este es hoy por hoy el dios del valor de las personas. 

El mercantilismo puro que no nos ha traído sino una inconformidad permanente, sigue dominando desde las más altas escalas hasta a los consumidores con menos recursos; por otro lado se atenta en contra de la paz interior ya que esta inhibe las compras e inhibe también los valores sociales e intelectuales. Vivimos en sociedades en donde importa más el parecer que el ser, en donde el que más dinero o poder tiene es el que más vale, en donde no se está privilegiando ni la sabiduría, ni la bondad y luego nos sorprende que exista tanta violencia, tan poca tolerancia y tanta desesperanza.

Los políticos hasta ahora no han sido el mejor de los ejemplos. Ingresar a la política o a la función pública es la oportunidad para obtener recursos económicos de forma meteórica, el que no tranza no avanza... Con todo y lo anterior sigue existiendo gente honesta, gente que se mantiene y mantiene a sus familias con el esfuerzo diario de un trabajo honrado y a veces no muy bien remunerado. Esta gente por lo general está mucho más apegada a sus tradiciones y a su religión aunque pueden no ser religiosos, ya que las religiones no son el único camino que ofrece valores morales.

Los deportistas y artistas ganan millones de dólares, en la televisión se muestran modelos de vida extraordinarios, mismos que para la gran mayoría son imposibles de alcanzar. En las empresas los funcionarios son capaces de pasar por encima de cualquiera con tal de conseguir un ascenso y la gente se sigue suicidando; otros simplemente caen en depresión y esto es lo que las sociedades actuales estamos heredando a las generaciones futuras: qué vergüenza!

Me pregunto si el camino es el de alejarse de la sociedad para no contaminarse, si vivir como ermitas así sea en familia es el único recurso para obtener un buen refugio en contra de este fenómeno. Sé que existen caminos alternativos en donde la conciencia prevalece, pero estos caminos también tienen su grado importante de elitismo, no accesibles a cualquiera, vaya la mayoría ni siquiera sabe que existen.

A mí me sigue doliendo la miseria en la que viven millones de personas, me fastidia la falta de civilidad al punto de querer educar, pero a veces también huir. Somos muchos quienes estamos conscientes de esta fenomenología y sin embargo las cosas seguirán así mientras no encontremos personas que puedan ser líderes mediante su ejemplo de vida y seamos capaces de llevarles a los gobiernos. Hay mucho por que gritar, hay mucho por que llorar, poco por que reír, pero hay mucho por que luchar en favor de una sociedad más justa y más feliz.


schutte@terra.com.mx
@FSchutte

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