El impacto del nuevo Papa en la agenda de los
El Papa Francisco y los ecos de la guerra sucia
(Especial Infolatam).-
“Para América Latina, su elección va a tener los efectos de una carga
de profundidad de efecto prolongado. En términos políticos, el
escrutinio universal que ha comenzado sobre el papel jugado por las
iglesias regionales durante el último periodo de regímenes militares va
a ayudar a redefinir con mayor nitidez la relación entre la ética
católica y la justicia social y el compromiso de la Iglesia con la
democracia y los derechos humanos y su propia relación con el poder”.
(Especial para Infolatam por Rogelio Núñez)-. La
elección de un Papa, y más de un Pontífice latinoamericano, no ha
dejado indiferente a ningún país de la región. Ha habido una enorme
pluralidad de reacciones y cada uno de los presidentes que ha ido a Roma
a la toma de posesión del Papa Francisco tiene una agenda muy concreta que tratar e impulsar con el Vaticano.Varios presidentes de la región han estado presentes en la entronización de Francisco como Papa y es llamativo señalar que todos los presidentes de la región, salvo el dominicano Danilo Medina (evangélico), fueron bautizados como católicos aunque luego unos sean muy católicos como el paraguayo Federico Franco, Ricardo Martinelli, Rafael Correa, otros se declaran “panteistas” como el uruguayo José Mujica, otros son abiertamente no practicantes como Dilma Rousseff o encabezan un Estado “ateo” como los Castro.
De la influencia de Chávez al beso con Cristina
Las reacciones de los Presidentes latinoamericanos han cubierto una amplia gama.
Las declaraciones más llamativas, entre cómicas para los enemigos y tiernas para los partidarios, han sido las de Nicolás Maduro quien atribuyó al fallecido mandatario Hugo Chávez alguna responsabilidad en la elección del argentino Jorge Mario Bergoglio como jefe de la Iglesia católica.
“Nosotros sabemos que nuestro comandante ascendió hacia esas alturas y está frente a frente a Cristo, alguna cosa influyó para que se convoque a un Papa suramericano, alguna mano nueva llegó y Cristo le dijo ‘bueno llegó la hora de América del Sur’, así nos parece”, comentó Maduro en un acto oficial.
En Argentina, la elección de un Papa de esa nacionalidad ha tenido una lectura política.
Los antikircheristas lo han recibido con alegría dado el historial de peleas y roces entre Jorge Bergoglio, cuando era arzobispo de Buenos Aires, y los Kirchner.
Los sectores cercanos a Cristina Fernández han sacado a relucir puntos oscuros del pasado del actual Papa a la vez que la propia presidenta ha sido la primera en visitar al Sumo Pontífice.
En el breve encuentro antes del almuerzo, hubo un buen ambiente y un beso. “¿Puedo tocar? [le sostuvo el brazo derecho] Nunca un papa me había besado”, le dijo Cristina a Bergoglio.
El Vaticano calificó el encuentro como un “gesto de cortesía y afecto” hacia la Jefa de Estado y al pueblo argentino ya que “se trata de un gesto de cortesía, de atención hacia Argentina y su presidenta”, dijo a Efe el portavoz vaticano, Federico Lombardi.
Mi reino por una visita
Para el resto de presidentes el viaje a
Roma tiene un propósito muy concreto: que el Papa visite sus respectivos
países. Es el caso del mexicano Enrique Peña Nieto
quien entrevistado a bordo del avión TP-01 en su vuelo a Roma, recordó
que el pueblo mexicano es predominantemente católico y “seguramente a
los mexicanos les daría mucho gusto ver y tener muy de cerca al papa”.
Como señalaba el lunes en el diario El País, Salvador Camarena “Enrique Peña Nieto se convertirá este martes en el primer presidente mexicano surgido del Partido Revolucionario Institucional
(PRI) en asistir públicamente a una misa. El domingo pasado el
mandatario viajó a Roma para estar en el rito católico con el que de
manera oficial comenzará el papado del cardenal argentino Jorge Bergoglio, Francisco,
elegido pontífice el miércoles pasado. Con su asistencia, Peña Nieto
marcará un hito en la diplomacia entre México y El Vaticano en tiempos
del PRI”.
Como se pregunta el analista “¿Cuáles
serán los alcances de esa relación? La respuesta se conocerá al correr
de la presidencia de Peña Nieto, quien este lunes se reunió con los
cuatro cardenales mexicanos que se encontraban todavía ayer en Roma,
horas antes de participar todos en la misa por la llegada de un nuevo
papa, que podría marcar también el arribo de nuevas relaciones entre El
Vaticano y México”.
“En nombre del pueblo brasileño felicitó al nuevo papa Francisco y cumplimento a la Iglesia católica y el pueblo argentino. Brasil ha seguido con atención el cónclave y la elección del primer papa latinoamericano, según una nota oficial difundida la semana pasada.
Otro que llevan en su agenda lograr una visita es el chileno Sebastián Piñera quien viajó a Roma y se refirió a una posible visita del sumo pontífice a Chile y dijo que reiterará su invitación al Papa: “el Papa Francisco es un Papa cercano a Chile y por eso cuando tenga la oportunidad de conversar con él le vamos a reiterar la invitación para que visite Chile. Ningún chileno no fue profundamente impactado y emocionado por la visita de Juan Pablo II y creo que una visita de Francisco sería una gran noticia para el pueblo chileno“.
Igualmente el peruano Ollanta Humala, informó que el gobierno peruano, ha cursado una invitación oficial al nuevo Sumo Pontífice para que visite Perú: ”le hemos hecho la invitación para ver su agenda, que va a ser una agenda bastante apretada, para que en algún momento pueda visitar nuestra tierra”.
Asimismo, Humala saludó la elección como Papa, del arzobispo de Buenos Aires, Jorge Mario Bergoglio y destaco que esto coloca “a la región latinoamericana en la vidriera del mundo”.
De la frialdad de Evo a la pasión de Correa
Dos presidentes enclavados dentro de los dirigentes del socialismo del siglo XXI han reaccionado de manera muy diferentes.
Evo Morales y su gobierno han visto todo el tema desde una postura fundamentalmente política y si bien le han felicitado por “el magno nombramiento que lo designa como pastor espiritual y guía principal de la Iglesia Católica”, a la vez han mostrado su “deseo de trabajar conjuntamente, en el propósito de lograr alcanzar la libertad, la paz y la justicia que requiere y anhela el mundo mediante la armoniosa convivencia entre todas las naciones y creencias religiosas”.
El vicepresidente Álvaro García Linera ha expresado que como Gobierno esperan un Papa que trabaje por los pobres y más necesitados: “ojala el Papa recoja la enseñanza fundamental de Cristo y que fue retomada por la teología de la liberación en los años 60 y que se vuelve a plantear como más necesaria el día de hoy la opción preferencial por los pobres, el trabajo por los pobres, por los más necesitados, ese el núcleo de la Iglesia, los humildes del mundo”.
Mucho más calurosa ha sido la reacción de Rafael Correa que no solo ha acudido a la ceremonia de entronización del Papa Francisco en el Vaticano sino que también ha dado gran importancia a su nombramiento como Sumo Pontífice.
Correa que se formó académicamente y políticamente como católico ha destacado que “jamás he ido a beatificaciones ni nada de eso, pero este nombramiento es de trascendencia para América Latina, por lo que creo que es pertinente mi presencia … Como católico respeto mucho al Papa, pero tengo mucha fe en el Papa Francisco. Usted se imagina lo que es poder conversar con un Papa en (el idioma) español, que sepa dónde está Ecuador, que probablemente sepa quién es el presidente del Ecuador”,
Incluso ha defendido al nuevo Papa de las críticas que le han lanzado sobre su conservadurismo de Francisco, pues según el ecuatoriano ”ha dado muestras de humildad increíble” y por tanto ayudará a superar “las estructuras injustas que han excluido durante siglos a las grandes mayorías”.
“En lo personal, como católico, “yo sí estoy bien emocionado … son tiempos históricos, sin precedentes … Sepamos leer el tiempo que estamos viviendo”, concluyó.
Todas estas reacciones no hacen sino confirmar que América latina va a ser uno de los campos más importantes donde se mueva la iniciativa papal. Francisco es un Papa latinoamericano, que ejerce de tal (“Me parece que mis hermanos cardenales han elegido a uno que es de muy lejos… Pues aquí estoy. Quisiera agradecer su voto de confianza”) y que sabe que la región es el principal semillero de católicos (en torno al 40%) y a la vez donde más rápidamente está perdiendo adherente (mientras en 1970 el 90 por ciento de los latinoamericanos eran católicos, esa proporción se ha reducido como promedio a 70 por ciento.
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