2013/03/17

Acuérdate de Acapulco


Teresa Táboas VeleiroCrónica de un Tiempo.
Teresa Táboas Veleiro

Ya sentada frente a la computadora y dispuesta a escribir sobre la Monarquía, esa institución arcaica y rancia, que en Estados como el español se está retratando hasta el absurdo, al mismo tiempo que ratifica con total claridad su inutilidad; en un momento no solo de grave crisis financiera, sino también social y lo que es más grave, en una profunda crisis institucional que retrata un Estado fallido.
Sentada frente a la computadora, y  dispuesta ya a escribir sobre la Monarquía, esa institución arcaica y rancia,  que en Estados como el español se está retratando hasta el absurdo, al mismo tiempo que ratifica con total claridad su inutilidad; en un momento además, no solo de grave crisis financiera sino también social y lo que es más grave aún, de una profunda crisis institucional que deja entrever un Estado fallido. De pronto se cuela la música del nuevo disco de Natalia Lafourcade, un homenaje a Agustín Lara uno de los grandes compositores mexicanos, y súbitamente una de las canciones me recuerda una noticia ya olvidada, que como todas aún siendo tremendas son efímeras. 

Reconfirmándome nuevamente que las noticias que se publican tienen una vida muy corta, y muy poca trascendencia a largo plazo en la mayoría de las ocasiones. Por lo que el impacto social que la información genera en un primer momento, solo es temporal y breve, porque a pocas horas o a escasos días, la publicación de una noticia de igual o de mayor importancia, simplemente la reduce a la categoría de objetos olvidados. Eso por supuesto lo saben a la perfección los políticos, razón por la que su estrategia siempre es en un primer momento la de aguantar el temporal, se pertrechan simplemente en unas breves declaraciones públicas hasta que este va amainando poco a poco.

Esta es la razón por la cual, los terribles sucesos ocurridos hace pocas semanas en el otrora idílico puerto mexicano de Acapulco, ya se me habían olvidado por completo, de no ser por la maravillosa canción que Agustín Lara le dedicó a María Félix según cuenta la leyenda. Me estoy refiriendo a la violación a manos de un grupo de individuos armados y encapuchados de un grupo de jóvenes turistas españolas en la zona de Barra Vieja, al turista belga asesinado a los pocos días, o la pareja de canadienses de sesenta años de edad golpeados esta misma semana, a la salida de un restaurante en la costera Miguel Alemán.

Evidentemente el balneario de la costa del Pacífico mexicano cuya época de oro algunos tuvimos la suerte de vivirlo aún siendo niños, en esos maravillosos años 60´s mexicanos, jugando en sus playas de Caleta y Caletilla o viajando a la isla de Roqueta, en aquellas barcas de fondo de cristal mientras observábamos absortos los peces de colores; ahora ya no es más que un mero nombre desprestigiado, que ocupa el poco honroso segundo puesto en violencia a nivel mundial, solo superado por la ciudad hondureña de San Pedro Sula. Una cifra de 143 asesinatos por cada 100.000 habitantes, según los datos Consejo Ciudadano para la Seguridad Pública y la Justicia Penal.

Por eso para aquellas personas para las cuales Acapulco, forma parte de su imaginario de infancia como es mi caso, el recuerdo se convierte en la única arma que tenemos para no dejar caer en el olvido como una simple noticia más,  los terribles sucesos de las últimas semanas, y exigir que las autoridades competentes vayan hasta el fondo con un ambicioso plan tendente al restablecimiento del orden y la seguridad. 

Evidentemente ya no pasearan por sus playas ni Brigitte Bardot, ni Frank Sinatra, ni John Wayne, ni Elvis Presley; pero esperamos que si lo haga una ciudadanía con seguridad, y por lo tanto libre del miedo, en una de las bahías más hermosas del mundo. Por eso, para evitar la ausencia de memoria, yo la evoco y la conjuro, en un ejercicio de responsabilidad frente al olvido irresponsable, como un punto de referencia para  la re-construcción de uno de los espacios de turismo que fueron emblema de México. 

Por lo de pronto la voz de duende de Natalia Lafourcade a mí, me lo impidió. 

Acuérdate de Acapulco 

de aquella noche

María bonita, María del alma; 

acuérdate que en la playa, 

con tus manitas las estrellitas 
las enjuagabas. 

Tu cuerpo, del mar juguete nave al garete 

venían las olas lo columpiaban 

y mientras yo te miraba

lo digo con sentimiento,
mi sentimiento me traicionaba.

te dije muchas palabras de esas bonitas 

con que se arrullan los corazones 

pidiendo que me quisieras

que convirtieras en realidades 

mis ilusiones.

Teresa Táboas Veleiro
Doctora Arquitecta

Si tuviese que abreviar lo andado en la vida lo haría de forma concisa,

simplemente diría que soy por vocación ARQUITECTA,

por compromiso POLITICA
y CIUDADANA siempre por convicción
.




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