Por Carlos Quenan
Apenas acallados los ecos de la sesión de clausura de la Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno de CELAC-UE, realizada en el Espacio Riesco de la capital chilena, es posible decir que el encuentro birregional, que incluyó durante una semana foros y cumbres convocados por actores de la sociedad civil, ha producido algunos resultados positivos.
Ciertamente, no se resolvieron -ni se podían resolver en esta ocasión- los diferendos que obstaculizan una profundización decisiva de la asociación estratégica birregional lanzada con la primera Cumbre que tuvo lugar en Rio de Janeiro en 1999. Por ejemplo, sigue siendo una asignatura pendiente la no concretización de un Acuerdo de Asociación entre el Mercosur y la Unión Europea. Asimismo, la declaración final fue el resultado de discusiones intensas y laboriosas que pusieron de relieve significativas diferencias sobre temas como la seguridad jurídica de las inversiones y el proteccionismo. El contexto internacional de crisis genera un tendencia al repliegue que tiende a acentuar las dificultades que entraban las relaciones birregionales.
Pero la promoción de inversiones de calidad social y ambiental en la perspectiva de contribuir al desarrollo sostenible, que constituyó el tema central de esta cita birregional, dio lugar a ricos intercambios en la Cumbre empresarial realizada el 25 y 26 de enero y se tradujo en ocho puntos de la declaración final (del 38 al 46) que recalcan la importancia de fomentar este aspecto de las relaciones económicas entre ambas regiones.
Las inversiones constituyen el flujo económico más promisorio en el futuro cercano. Los otros flujos han sido afectados significativamente por la crisis internacional y europea y las perspectivas inmediatas no son muy favorables. En efecto, las remesas recibidas por los países latinoamericanos y caribeños desde el viejo continente han caído de manera considerable después de 2008 y el comercio inter-regional no es muy dinámico y, dado que Europa es una zona de crecimiento bajo o nulo, es difícil pensar en un cambio sustancial en el corto plazo. Por el contrario, la inversión es y puede seguir siendo dinámica ya que para las grandes e incluso las medianas empresas de Europa –el principal inversionista directo en la región latinoamericana- América Latina y el Caribe constituyen un área que hace un aporte positivo para equilibrar los balances consolidados de las casas matrices, afectados por la recesión del viejo continente. A su vez, desde el punto de vista latinoamericano se plantea aprovechar el potencial de las inversiones europeas para atemperar las externalidades ambientales negativas del crecimiento económico: como lo pone de manifiesto un trabajo reciente de la CEPAL, en muchos sectores las empresas europeas ejercen un liderazgo incontestable en este ámbito. Además, los países de América Latina y el Caribe tienen interés en buscar asociaciones con inversionistas europeos para reforzar la aún incipiente internacionalización de las multilatinas y el proceso de inserción de sus PYMES en las cadenas internacionales de valor.
Por otra parte, en la Cumbre de Santiago la agenda birregional fue enriquecida con las conclusiones, plasmadas en una declaración, de la primera Cumbre Académica que tuvo lugar el 22 y 23 de enero. Doscientas veinte instituciones de educación superior y más de seiscientos participantes de ambas regiones acordaron dar un nuevo impulso al Espacio euro-latinoamericano de educación superior, ciencia, tecnología e innovación. Esta iniciativa, evocada en el punto 29 de la declaración de los Jefes de Estado y de Gobierno, tiene por objetivo enfrentar el reto de mejorar la calidad de la educación en un mundo globalizado, e implica principalmente incrementar la movilidad de estudiantes y profesores, crear un sistema de acreditación común basado en parámetros e indicadores de calidad y promover la participación conjunta en programas de innovación y desarrollo científico y tecnológico.
En un marco en el que, más que nunca, los recursos de la cooperación birregional deben ser optimizados, la declaración de la Cumbre Académica solicita a los Jefes de Estado y a las instituciones de integración que se reunieron en Santiago de Chile la creación de las “condiciones normativas y financieras necesarias” para el desarrollo del Espacio euro-latinoamericano de educación superior, ciencia, tecnología e innovación. Reforzar el carácter prioritario de este espacio constituye una buena noticia que no puede sino fortalecer las bases de la asociación birregional. A condición que, en este como en otros planos, los actores involucrados redoblen sus esfuerzos para hacer realidad los lineamientos acordados en la Cumbre.
Carlos Quenan (Especial para Infolatam, Santiago de Chile)
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