2012/10/03

En los ojos de Quest


El periodista Richard Quest, uno de los rostros más reconocidos de CNN Internacional, estuvo en nuestro país la semana pasada para reportear la que según él es la historia económica más fascinante de la región: Chile. Esto es lo que vio.
Por Francisco Aravena F.
Richard Quest (50), un periodista británico que ha cubierto negocios toda su carrera y que comenzó su vida laboral reporteando el “Lunes negro” de 1987, cuenta que hace muy poco decidió vender la única acción que tenía. Era de Alcatel-Lucent. La había comprado en medio del boom de las “punto com” y nunca se deshizo de ella hasta ahora. “Perdió 98,4% de su valor”, comenta entre risas con su particular modo de hablar -una voz raspada y de tono agudo, con un acento “extremadamente” británico-. “La mantuve sólo para recordarme lo patético que soy como inversionista”, remata, poniendo particular acento en aquello de “patético”. Es domingo, es temprano, y el elegante Quest -traje, suspensores, colleras con sus iniciales, reloj con dos horas simultáneas- exhibe un entusiasmo casi contagioso mientras se adentra en lo que él considera el mejor trabajo del mundo: reportear el ámbito de la economía y los negocios. Algo que hoy, dice enfáticamente, como cada vez que dice casi cualquier cosa, “es más difícil que nunca”.  
“Mira las áreas en crisis -explica-. No quiero caer en el cliché de hablar de la globalización, pero mira cómo funcionan hoy los mecanismos de transmisión de las crisis. Es todo tan rápido. Y de alguna manera, no demasiado, siento un poco de lástima por quienes deben tomar las decisiones. ¡Es imposible!”.
A quienes deben tomar las decisiones, a los actores, es justamente a quienes privilegia en su programa Quest means business, un show que cada semana transmite CNN Internacional y que lo lleva a viajar por todo el mundo en busca de las grandes historias. Historias tan grandes, por ejemplo, como la fusión de las aerolíneas LAN y TAM. O como Chile y su economía. Eso, dice, lo motivó a venir la semana pasada a grabar un episodio dedicado a nuestro país. “Tenemos una regla en el programa, dice: primero están los actores, después los comentaristas”, explica. Los actores principales de su episodio chileno (que será estrenado el jueves 11 de octubre): el presidente Sebastián Piñera y el ministro de Hacienda, Felipe Larraín. Y una lista de ejecutivos y líderes empresariales.   

-¿Qué impresión le dejó el presidente Piñera?
-Creo que, como la mayoría de los líderes que no están involucrados directamente en la crisis, hay un elemento de franca frustración con los europeos, o con la mayoría de ellos. Y ciertamente con el ministro Larraín también tuve esa impresión. No lo dijo ninguno de los dos, pero creo que acá en Chile ustedes sienten que han tomado la medicina. O sea, Chile es el chico del póster para la buena economía, ustedes son el niño bueno de la escuela que hizo todo lo que debía hacerse. Y ahora como que miran alrededor y dicen al resto: tómense su propia medicina. Empiecen a hacerlo antes de empezar a criticar.
-¿Y cómo ve el panorama regional en ese contexto?
-Es fascinante. En mis conversaciones me di cuenta -y quiero aclarar que no me refiero ni al presidente ni al ministro, sino a líderes empresariales con los que me reuní- de que si uno realmente quiere que la gente levante una ceja suspicaz, basta con mencionar a Argentina. Y todo el mundo te dará esa mirada... Es la gran incertidumbre, pero nadie habla de ella, es como el elefante en el living, todo el mundo pasa y lo rodea, pero nadie dice que hay un elefante en el salón. Nadie dice que hay un país que se volvió díscolo en la frontera, y no tenemos realmente idea de lo que están haciendo, pero no es bueno y no huele muy bien.  Esta es mi primera vez aquí, y fui yo quien decidió que viniéramos. Mis colegas querían ir a Brasil, pero yo lo veté. Nada contra ellos, pero habrá muchas oportunidades de ir en los próximos años. Chile me recuerda al chico bueno de la escuela, tímidamente sentado en el rincón, mientras laboriosamente junta su dinero, junta las frutas y los juguetes, hasta que todo el mundo dice “¿dónde están todas las cosas?”, “Bueno, están todos ahí, en Chile”. ¿Me explico? ¡Y la cantidad de personas que lo primero que dicen es “bueno, nosotros solamente somos Chile, un pequeño país, con poca gente, lejos de todo...”! Tienen una de las economías más fuertes del mundo, están creciendo entre el 5 y 6 %, con el desempleo a 7%... es una economía robusta. Pero dicen “somos sólo Chile...”.


Orgullo y humildad

“La historia económica de Chile es por lejos la más interesante del continente, porque por 30 años han ido en dirección completamente opuesta a sus compañeros”, dice Quest. Y hay una inquietud que -curiosamente, dado que la respuesta está lejos de ser un misterio- aún no tenía del todo dilucidada (al menos hasta el día antes de partir de vuelta a Londres). “¿Por qué Chile se embarcó en políticas de  libre mercado, de comercio abierto, en primer lugar? Algo llevó a Chile a tener este marco de capitalismo, de no proteccionismo, de acuerdos de libre comercio, de prudencia fiscal... ¿Por qué lo hicieron si nadie más en la región lo estaba haciendo?”.
“Es algo que encuentras en cualquier país pequeño al que le ha ido muy bien. Es a la vez arrogancia y humildad... No, no es arrogancia, déjame reformular: es orgullo y humildad. Creo que eso es lo que veo acá en Chile, y lo encuentro muy atractivo”.
-¿No se lo preguntó a sus entrevistados?
-Claro, y todos se enredan para explicar, me dicen: “Empezó en otro régimen, en los 70, y como funcionó, se mantuvo. ¡Pero mira todo lo demás! Son medidas que se han mantenido en gobiernos socialistas y de derecha. Y si no me equivoco, la mayoría de los partidos están de acuerdo en que es la manera de seguir adelante.
-¿No va a ir a Argentina? Hay más misterio...
-No, ya habrá momento de ir. No hay necesidad de ir al tren fuera de control antes de que se descarrile. No, si  Argentina estará bien, pero es un experimento. Lo interesante es que ustedes comparten casi toda su frontera y su intercambio comercial es de un 1,7%. ¡Es insignificante, económicamente, para ustedes! También me fascina que la mitad de las exportaciones de Chile se vayan a Asia. Pero el gran dato que me llevo después de este viaje es éste: ustedes son el exportador más grande del mundo de arándanos. ¿Dónde diablos los plantan? No son el principal productor, pero son el principal exportador. Y lo que me encanta de acá es que todas las personas que conocí me bombardearon con una batería de hechos: hacemos esto, tenemos esto, hacemos esto otro. Pero casi inmediatamente, en el minuto en que dicen todo aquello, dicen “pero somos sólo un pequeño país en el rincón...”. Es enternecedor, realmente.   
-¿Se ha encontrado con esa actitud en otras partes?
-Quizás los irlandeses. Es algo que encuentras en cualquier país pequeño al que le ha ido muy bien. Es a la vez arrogancia y humildad... No, no es arrogancia, déjame reformular: es orgullo y humildad. Creo que eso es lo que veo acá en Chile, y lo encuentro muy atractivo. Hay un enorme orgullo por lo que el país ha logrado, pero al mismo tiempo la historia política reciente parece darles humildad. Hay cosas que encuentro muy interesantes. Por ejemplo: que tengan períodos presidenciales de 4 años. Entiendo: así se pueden deshacer de alguien inútil antes de que descarrile el país. Pero me imaginaría que tras 20 años alguien podría decir: 4 años no es suficiente para hacer nada. Los dos períodos de Estados Unidos parecen más apropiados. En 4 años apenas alcanzas a aprender a usar la fotocopiadora... Particularmente si no has estado en el gobierno antes, si tu equipo es nuevo. Apenas alcanzas a aprender a mover los hilos del poder y ya es hora de irse. ¿Y cuándo se transforma uno en un pato cojo si no puede postular a la reelección? Tras tres años a nadie le importas, todo el mundo está preocupado de quién vendrá después. Entonces son ciclos de 3 años, y 3 años no alcanzan para ninguna política pública mayor. Entonces terminas esperando que la próxima persona que sea electa sea de tu bloque. Bueno, es fascinante de observar.
-¿Qué otro proceso en el mundo le parece similar?
-Bueno, Australia es siempre una buena historia.  Y es similar: país remoto con una economía basada en gran medida en la minería, que en el caso de ellos se mueve muy rápido de un lado a otro. También en Nueva Zelanda... Todos ustedes tienen influencias económicas similares. El desafío es que hay un límite para lo que puedes hacer con la minería y la agricultura para desarrollar tu economía. Por un lado, puedes crear valor agregado para tus productos mineros y agrícolas. O puedes hacer crecer tu sector de servicios: y creo que es por esa vía en que Chile crecerá en el futuro.
Luego, Quest empeña todo el énfasis que su histrionismo y su acento le pemiten para marcar una palabra que, según él, define al Chile que descubrió en sus entrevistados. “Acá hay una obsesión con transformarse en un país desarrollado. Cada persona que conocí está obsesionada con alcanzar los  22.000 dólares per cápita. No lo entiendo. El mismo ministro de Hacienda me comentó en la entrevista de quedar en la trampa del ingreso medio. ¡Pero la gente está obsesionada!  Es como si estuvieran corriendo una maratón, y que en el momento en el que lleguen a los 22.000 va a sonar una campana y la carrera habrá terminado. Por eso encuentro bueno que el gobierno se concentre más bien en disminuir la pobreza. He estado en lugares muy pobres del mundo, y por supuesto éste no es uno de ellos. Pero solucionar la desigualdad en el ingreso es mucho más importante que alcanzar 22.000 per cápita. Y lo interesante es que están muy orgullosos de pertenecer a la OCDE. Recuerdo que en Israel cuando entraron pasaba algo similar. ¡Y no puedo pensar en una organización más aburrida como para tener la aspiración de unirse! Pero ahora se pone difícil. Porque evitar la trampa del ingreso medio, seguir creciendo, solucionar la desigualdad del ingreso, los niveles de pobreza, la situación de los otros países de la región, etcétera. Creo que es un país fascinante… ¡Y son el principal exportador de arándanos!”.

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