El sector inmobiliario, que estuvo en el centro de la peor crisis
económica de EEUU desde la Gran Depresión, arrojó ayer los datos más
positivos desde el comienzo del colapso, generando esperanzas de que la
industria haya tocado fondo.
Los inicios de construcciones de
viviendas subieron 15% en septiembre, su mayor avance en más de cuatro
años, a un ritmo anualizado de 872.000 unidades, dijo ayer el
Departamento de Comercio.
“Una de las grandes fuerzas en contra
para la economía ha sido el débil mercado inmobiliario y esto indica
que esa fuerza en contra se ha disipado”, dijo a Reuters el estratega de
Wells Fargo Advisors, Gary Thayer.
El sector tiene además una
fuerte influencia sobre el debilitado mercado laboral, uno de los
problemas más persistentes de la economía, con un nivel de cesantía que
se mantiene cerca del 8%. Los economistas estiman que por cada nueva
casa que se construye, se crean al menos tres nuevos empleos.
Se enciende el motor
La cifra de inicios de construcciones superó las expectativas de los
expertos, que esperaban un ritmo anualizado de 770 mil unidades. Los
datos de agosto, además, fueron revisados al alza, desde 750 mil a 758
mil viviendas.
Una mayor actividad de construcción podría
ayudar a compensar la debilitada actividad fabril, que sufre por la
menor demanda de exportaciones desde Europa, y del enfriamiento de la
inversión en bienes de capital.
“Las cosas se alínean en favor
de la vivienda, y la vivienda probablemente contribuya al crecimiento
del PIB este año”, dijo John Canally, economista de LPL Financial.
Sin embargo, el sector sigue golpeado por un exceso de casas sin
vender, y la tasa de inicios de construcciones está 60% por debajo de su
récord de junio de 2006.
Para ayudar a la economía impulsando
la compra de viviendas, la Reserva Federal anunció en septiembre que
comprará valores respaldados por hipotecas por US$ 40 mil millones todos
los meses hasta que mejore sustancialmente el mercado laboral.
www.df.cl
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