El sector cementero es uno de los más importantes para México y para el mundo industrializado, y siendo uno de los pilares de la construcción, es un indicador del desarrollo económico y social de un país. En México, aún hay pendientes que una nueva administración tiene por resolver.
Como otra de las víctimas de la crisis económica global que aconteció a finales de la década pasada, la industria cementera se vio mermada ante un evento que afectó a varias actividades económicas de las cuales depende, como lo es la construcción por parte tanto de la iniciativa privada como la perteneciente a obra pública.
De acuerdo a datos de la Cámara Nacional del Cemento (Canacem), en el periodo entre 2008 a 2010, este sector se enfrentó a una de sus peores etapas, pues desde 2008 ha seguido una tendencia de contracción, al registrar en ese año una reducción en su volumen de 2.4%, en tanto que para 2009, la venta de materiales de construcción se contrajo 3.2 puntos porcentuales.
Asimismo, señala que el repunte esperado para 2011 no fue suficiente para recuperar lo perdido durante la crisis, con un crecimiento de apenas 3.9%. Y es que en 2008, la industria de la construcción habría levantado el estándar muy alto en cuanto a inversión, y de manera específica la privada, que en ese año constituyó el 65.7% de los recursos enfocados a esta actividad, lo que representa 1,170 millones de pesos (mdp), en tanto que la inversión pública aportaría el 34.3% restante, con 609 millones de pesos.
No obstante, a partir de 2009, ésta tendencia comenzaría a revertirse, con la iniciativa privada enfocando menos capital y la pública cobrando una mayor participación en la construcción. Para 2011, los recursos privados se ubicaron en 1,168 mdp, en tanto que los públicos serían por concepto de 753 millones de pesos.
Al respecto, el presidente ejecutivo de la Cámara Nacional del Cemento (Canacem), Osmín Rendón, indicó que, en los últimos dos años, la producción de cemento ha reportado crecimientos moderados que se ubican entre 1 y 2%, por lo que regresar a los niveles en los que el sector se encontraba antes de la crisis no se resolverá en el corto plazo, y señaló que aún se está “todavía muy por debajo”.
Para el periodo entre enero y mayo de 2012, el volumen de cemento se incrementó en 17 millones 539 mil toneladas, en tanto que para el mismo periodo del año anterior, este indicador se ubicó en 16 millones 627 mil toneladas.
Otro factor que sin duda ha afectado al sector es el incremento en el costo de materias primas, como lo son la electricidad, el carbón y el petróleo, lo que las ha obligado a elevar el precio de sus productos. Para julio de 2012, el precio del saco de cemento de 50 kilos se ubicaba en un promedio de 120 pesos, esto de acuerdo a una encuesta realizada por Accival Casa de Bolsa.
Ante esta situación, las cementeras mexicanas han optado por expandir su mercado a otros países, en específico a la región europea y a Estados Unidos. Éste es el caso de Cemex, que registra el 77% de sus ventas por Europa y la Unión Americana. En tanto, Grupos Cementos Chihuahua recibe el 65% de sus ingresos de estos mercados, con un 35% para el nacional.
Rendón reconoce que la actividad de las compañías mexicanas de cemento se ha incrementado a nivel internacional, pero precisa que esto se debe no sólo a cuestiones comerciales, sino también a la mano de obra calificada de México, así como a los procesos productivos que tienen muchas de sus plantas en el país.
No obstante, también advierte que la industria nacional cementera no ha crecido de manera contundente debido a la falta de políticas públicas y el apoyo en áreas clave, como lo son la infraestructura y vivienda, el cual afirma, representa el reto más importante en el sector.
Sobre la vivienda, la situación también resulta bastante compleja. Información del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) señala que hay un rezago habitacional de más de 9 millones de hogares, lo que significa que más de 35 millones de personas viven en casas que se encuentran en hacinamiento (dos o más hogares por vivienda) o que están construidas con materiales en deterioro.
En este rubro, los esfuerzos de las autoridades no han sido suficientes para solventar este problema, pues a pesar de que el Instituto del Fondo Nacional para la Vivienda de los Trabajadores (Infonavit) y otras instituciones privadas han alcanzado un récord de créditos hipotecarios otorgados, el déficit habitacional persiste por factores como el abandono de casas, fenómeno que ha dejado a 5 millones de inmuebles en ese estado.
Por otro lado, las obras de infraestructura, que representan al otro pilar importante de la industria cementera, parecen haber repuntado moderadamente. El Plan Nacional de Infraestructura (PNI) 2007-2012, mantuvo el dinamismo en la obra pública, pero al final del sexenio, las metas establecidas no habrán sido cumplidas, con pendientes como el segundo aeropuerto de la Ciudad de México, Punta Colonet y la refinería en Tula.
Una nueva administración
Lo cierto es que el crecimiento que se haya registrado en este periodo podría o no verse afectado de acuerdo a las iniciativas y planes que la nueva administración contemple. Al cierre de esta edición, el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación aún no determina al ganador de las elecciones presidenciales de 2012, no obstante, el nombre de Enrique Peña Nieto es el que se perfila para ocupar Los Pinos a partir del 1 de diciembre.
Entre las propuestas sobre construcción que el priista presentó están el fortalecer la vivienda popular, financiamiento a la demanda, autoconstrucción con materiales, modernizar la estructura operativa de Infonavit, Fovissste y la Sociedad Hipotecaria Federal y el apoyo a familias en terrenos irregulares, entre otros.
En términos de construcción, las propuestas en infraestructura de Peña indican que se buscará la construcción de nuevas empresas, la reconstrucción de infraestructura hidráulica y para la racionalización del agua, así como la inversión en infraestructura de telecomunicaciones y transportes, además de la ampliación de infraestructura ante desastres naturales, y el reforzamiento de la infraestructura ferroviaria.
Sobre esto, Osmín Rendón áfirmó que “si el nuevo gobierno federal activa en su máxima expresión el Programa Nacional de Infraestructura y el Plan Nacional de Vivienda”, se podría esperar para este año un crecimiento de hasta 3 puntos porcentuales para esta industria.
En todo caso, señaló, tanto la construcción de vivienda como de infraestructura enfrentan grandes desafíos, y en específico en el caso de la obra pública, es la de crear proyectos a largo plazo, independientemente del partido o administración que gobierne.
De acuerdo a datos de la Cámara Nacional del Cemento (Canacem), en el periodo entre 2008 a 2010, este sector se enfrentó a una de sus peores etapas, pues desde 2008 ha seguido una tendencia de contracción, al registrar en ese año una reducción en su volumen de 2.4%, en tanto que para 2009, la venta de materiales de construcción se contrajo 3.2 puntos porcentuales.
Asimismo, señala que el repunte esperado para 2011 no fue suficiente para recuperar lo perdido durante la crisis, con un crecimiento de apenas 3.9%. Y es que en 2008, la industria de la construcción habría levantado el estándar muy alto en cuanto a inversión, y de manera específica la privada, que en ese año constituyó el 65.7% de los recursos enfocados a esta actividad, lo que representa 1,170 millones de pesos (mdp), en tanto que la inversión pública aportaría el 34.3% restante, con 609 millones de pesos.
No obstante, a partir de 2009, ésta tendencia comenzaría a revertirse, con la iniciativa privada enfocando menos capital y la pública cobrando una mayor participación en la construcción. Para 2011, los recursos privados se ubicaron en 1,168 mdp, en tanto que los públicos serían por concepto de 753 millones de pesos.
Al respecto, el presidente ejecutivo de la Cámara Nacional del Cemento (Canacem), Osmín Rendón, indicó que, en los últimos dos años, la producción de cemento ha reportado crecimientos moderados que se ubican entre 1 y 2%, por lo que regresar a los niveles en los que el sector se encontraba antes de la crisis no se resolverá en el corto plazo, y señaló que aún se está “todavía muy por debajo”.
Para el periodo entre enero y mayo de 2012, el volumen de cemento se incrementó en 17 millones 539 mil toneladas, en tanto que para el mismo periodo del año anterior, este indicador se ubicó en 16 millones 627 mil toneladas.
Otro factor que sin duda ha afectado al sector es el incremento en el costo de materias primas, como lo son la electricidad, el carbón y el petróleo, lo que las ha obligado a elevar el precio de sus productos. Para julio de 2012, el precio del saco de cemento de 50 kilos se ubicaba en un promedio de 120 pesos, esto de acuerdo a una encuesta realizada por Accival Casa de Bolsa.
Ante esta situación, las cementeras mexicanas han optado por expandir su mercado a otros países, en específico a la región europea y a Estados Unidos. Éste es el caso de Cemex, que registra el 77% de sus ventas por Europa y la Unión Americana. En tanto, Grupos Cementos Chihuahua recibe el 65% de sus ingresos de estos mercados, con un 35% para el nacional.
Rendón reconoce que la actividad de las compañías mexicanas de cemento se ha incrementado a nivel internacional, pero precisa que esto se debe no sólo a cuestiones comerciales, sino también a la mano de obra calificada de México, así como a los procesos productivos que tienen muchas de sus plantas en el país.
No obstante, también advierte que la industria nacional cementera no ha crecido de manera contundente debido a la falta de políticas públicas y el apoyo en áreas clave, como lo son la infraestructura y vivienda, el cual afirma, representa el reto más importante en el sector.
Sobre la vivienda, la situación también resulta bastante compleja. Información del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) señala que hay un rezago habitacional de más de 9 millones de hogares, lo que significa que más de 35 millones de personas viven en casas que se encuentran en hacinamiento (dos o más hogares por vivienda) o que están construidas con materiales en deterioro.
En este rubro, los esfuerzos de las autoridades no han sido suficientes para solventar este problema, pues a pesar de que el Instituto del Fondo Nacional para la Vivienda de los Trabajadores (Infonavit) y otras instituciones privadas han alcanzado un récord de créditos hipotecarios otorgados, el déficit habitacional persiste por factores como el abandono de casas, fenómeno que ha dejado a 5 millones de inmuebles en ese estado.
Por otro lado, las obras de infraestructura, que representan al otro pilar importante de la industria cementera, parecen haber repuntado moderadamente. El Plan Nacional de Infraestructura (PNI) 2007-2012, mantuvo el dinamismo en la obra pública, pero al final del sexenio, las metas establecidas no habrán sido cumplidas, con pendientes como el segundo aeropuerto de la Ciudad de México, Punta Colonet y la refinería en Tula.
Una nueva administración
Lo cierto es que el crecimiento que se haya registrado en este periodo podría o no verse afectado de acuerdo a las iniciativas y planes que la nueva administración contemple. Al cierre de esta edición, el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación aún no determina al ganador de las elecciones presidenciales de 2012, no obstante, el nombre de Enrique Peña Nieto es el que se perfila para ocupar Los Pinos a partir del 1 de diciembre.
Entre las propuestas sobre construcción que el priista presentó están el fortalecer la vivienda popular, financiamiento a la demanda, autoconstrucción con materiales, modernizar la estructura operativa de Infonavit, Fovissste y la Sociedad Hipotecaria Federal y el apoyo a familias en terrenos irregulares, entre otros.
En términos de construcción, las propuestas en infraestructura de Peña indican que se buscará la construcción de nuevas empresas, la reconstrucción de infraestructura hidráulica y para la racionalización del agua, así como la inversión en infraestructura de telecomunicaciones y transportes, además de la ampliación de infraestructura ante desastres naturales, y el reforzamiento de la infraestructura ferroviaria.
Sobre esto, Osmín Rendón áfirmó que “si el nuevo gobierno federal activa en su máxima expresión el Programa Nacional de Infraestructura y el Plan Nacional de Vivienda”, se podría esperar para este año un crecimiento de hasta 3 puntos porcentuales para esta industria.
En todo caso, señaló, tanto la construcción de vivienda como de infraestructura enfrentan grandes desafíos, y en específico en el caso de la obra pública, es la de crear proyectos a largo plazo, independientemente del partido o administración que gobierne.
Con información de Agencias | Gustavo Pérez
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